Sostenibilidad y grado de inversión: las claves de la competitividad paraguaya para el 2026
El escenario económico de Paraguay al cierre del 2025 presenta un dinamismo que ha superado incluso las proyecciones más optimistas. Mientras que a inicios de año se estimaba una expansión moderada, el Banco Central del Paraguay (BCP) ha confirmado un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en torno al 6%, una cifra que posiciona al país como un destino de alta rentabilidad y atractivo para el capital extranjero.
Para Marité Rasmussen, empresaria y Presidenta de Pacto Global, este desempeño no es casual, pues responde a una coyuntura donde la estabilidad macroeconómica ha comenzado a rendir frutos en términos de imagen internacional.
Uno de los pilares de este nuevo estatus global fue la obtención del Grado de Inversión por parte de Moody’s, una de las agencias calificadoras de mayor peso en el mundo financiero. A dicha calificación se suma el segundo Grado de Inversión obtenido recientemente por el país, por parte de Standard & Poor’s (S&P), sin mencionar que Fitch Ratings también ha mejorado la perspectiva de la calificación de riesgo país de Paraguay.
Para Rasmussen, esto ha funcionado como un sello de confianza para los inversores, permitiendo que Paraguay entre en el radar de fondos de inversión que anteriormente tenían restricciones para operar en el mercado local.


A pesar de estos avances significativos en materia financiera, el ámbito empresarial mantiene una postura de cautela respecto a cuestiones estructurales que aún generan fricciones. La institucionalidad y la seguridad jurídica se mantienen como los principales reclamos del sector privado.
De acuerdo con la Presidenta de Pacto Global, para que el crecimiento macroeconómico se traduzca en un desarrollo real, el Estado debe garantizar reglas de juego claras que protejan las inversiones a largo plazo y brinden previsibilidad al ecosistema de negocios.
El horizonte hacia el 2026 se perfila como una etapa de consolidación donde la sostenibilidad y la competitividad internacional serán los ejes centrales. La expectativa es que el clima de negocios no solo beneficie a las grandes corporaciones, sino que genere un impacto positivo en la calidad de vida de los ciudadanos.
"El haber obtenido el Grado de Inversión, catalogando a nuestro país como confiable para que los inversionistas tomen decisiones, es muy importante para la imagen de la nación. Ahora, uno de los temas que incidirá para que otra calificadora más nos otorguen la confianza será la reforma de la caja fiscal, que según manifestaciones del Gobierno será presentada al Congreso de la nación", expresó Rasmussen.
El desafío para el próximo año consistirá en transformar las buenas métricas económicas en un modelo de negocio que sea, a la vez, rentable y socialmente responsable. Con la mirada de otros países puesta en Paraguay, según Rasmussen, el 2026 será el año para demostrar que la competitividad local está a la altura de las exigencias globales.