Paraguay lidera un crecimiento sostenido hacia 2027, según proyecciones regionales del Banco Mundial
Las nuevas "Perspectivas de crecimiento para la región", difundidas por el Banco Mundial, muestran que Paraguay mantiene un ritmo de expansión estable y en ascenso hacia 2026 y 2027, destacándose como uno de los países con mayor consistencia en América Latina.
Según la tabla de crecimiento del PIB real, Paraguay cerró 2022 con 0,2%, luego de un año desafiante. En 2023 registró un sólido 5,0%, lo que lo posicionó entre los líderes regionales. Para 2024, el PIB creció 4,2%, consolidando la recuperación económica.
Las estimaciones para 2025 señalan una expansión del 3,2%, mientras que los pronósticos para 2026 y 2027 proyectan incrementos del 3,7% y 3,7%, respectivamente.
Estas cifras colocan al país en un sendero de crecimiento moderado pero sostenido, impulsado por la diversificación productiva, la estabilidad macroeconómica y la recuperación del sector agropecuario.
El informe revela una región con realidades económicas muy diversas. Mientras países como Guyana muestran cifras con un 43,6% en 2024 y proyecciones del 22,4% para 2026, otras economías siguen enfrentando retrocesos, como Haití, que en 2024 marcó -4,2% y recién volvería a terreno positivo en 2026 y 2027.
En el Cono Sur, Argentina aparece con un desempeño volátil: tras dos años de contracción (-1,9% en 2023 y -1,3% en 2024), se espera un repunte significativo en 2025 con un crecimiento del 4,6%.
Brasil y Chile muestran sendas de crecimiento estable pero moderado. Brasil pasaría de 3,2% en 2023 a 2,3% en 2027, mientras Chile se mantendría alrededor del 2% en los próximos años.
Países como Panamá continúan destacándose con proyecciones robustas (4,1% para 2026 y 2027), al igual que República Dominicana, que se sitúa entre las economías más dinámicas del Caribe con un 4,5% proyectado para 2027.
En contraste, naciones como Belice y Jamaica presentan velocidades más moderadas, aunque positivas, mientras que otros como Bolivia, con pronósticos negativos en 2026 y 2027 muestran señales de vulnerabilidad económica.
La región continúa entre las de menor crecimiento del mundo, condicionada por desafíos estructurales que se arrastran hace décadas, baja productividad, escasa innovación, infraestructura insuficiente y marcos regulatorios que desincentivan la inversión además de un entorno global menos favorable.
El Banco Mundial vuelve a poner el foco en un problema de raíz, la incapacidad de la región para absorber y escalar nuevas tecnologías, lo que ha llevado a lo que el organismo denomina un "siglo perdido de crecimiento".
En ese marco, el organismo sostiene que la transición energética representa una oportunidad histórica, pero solo podrá aprovecharse si los países avanzan en reformas institucionales, educativas y regulatorias que impulsen la productividad.
El Banco Mundial anticipa que el consumo privado seguirá siendo el principal motor de la demanda agregada en 2025, favorecido por la desaceleración de la inflación y mercados laborales resilientes.
Sin embargo, la inversión continúa siendo el gran punto débil. Aun con algunos bancos centrales relajando tasas, los altos tipos de interés reales y la incertidumbre global siguen postergando decisiones de capital privado.
El reporte advierte que esta dinámica contribuye a que la región mantenga un potencial de crecimiento limitado, especialmente frente a economías que ya están capturando oportunidades en innovación tecnológica y transición energética.