Paraguay apuesta a su mayor ventaja competitiva para ganar escala regional
En un encuentro organizado junto al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y autoridades del sector público y privado, el canciller Rubén Ramírez Lezcano dejó un mensaje contundente sobre el rol que Paraguay quiere ocupar en la región: convertirse en un punto focal para la inversión y la cooperación, especialmente en un momento en el que América Latina busca nuevas fuentes de certidumbre y crecimiento.
Ramírez Lezcano destacó que Paraguay está profundizando una estrategia de integración basada en principios que considera diferenciales en la región: apertura económica, estabilidad macro, seguridad jurídica e impulso decidido al comercio internacional. Señaló que estas coincidencias con otros países de la región crean bases sólidas para avanzar hacia mayores niveles de cooperación bilateral y regional.
Ese impulso se apoya en el grado de inversión, un activo que, para el canciller, redefine la proyección internacional del país. Paraguay alcanzó la calificación de "investment grade" con Moody's, lo que según él refuerza su credibilidad ante los mercados y lo posiciona como un destino confiable para capitales.
Con ese nuevo respaldo, los procesos de articulación económica y convergencia regulatoria adquieren un peso aún mayor, porque son los mecanismos que permiten capitalizar la confianza ganada y transformarla en inversión, apertura de mercados y mayor competitividad regional. Paraguay —dijo el ministro— encara esta etapa con "convicción y entusiasmo", consciente de que los desafíos actuales requieren "respuestas colectivas y alianzas inteligentes" capaces de generar beneficios compartidos.
En su diagnóstico económico, el canciller fue categórico: "El Paraguay es hoy uno de los países más estables y predecibles de América del Sur". Atribuyó esa condición a políticas fiscales y monetarias responsables, así como a una visión de desarrollo sostenido e inclusivo.
Como símbolos de esa credibilidad, mencionó la obtención del grado de inversión, la inversión extranjera directa que ya supera los US$ 10.000 millones, y la fortaleza del guaraní, que cumplió 84 años sin retirar ceros. "Mientras otras monedas eliminaron ocho, diez o más dígitos, el guaraní mantuvo su valor, lo que evidencia una conducción responsable de la política monetaria y la confianza del mercado en Paraguay", afirmó.
La estabilidad se refleja también en números concretos: un producto interno bruto de US$ 46.000 millones, proyecciones de crecimiento entre 5% y 6% para 2025 —entre las más altas de la región—, inflación en torno a 3,5% y un tipo de cambio estable en 7.100 guaraníes por dólar, el mismo nivel que hace dos décadas.

El canciller enfatizó que Paraguay es hoy una economía dinámica y en expansión, impulsada por servicios, intermediación financiera, turismo y sectores productivos. También destacó que el país está atrayendo inversiones en agroindustria, infraestructura, logística, energías limpias, tecnología y digitalización, áreas donde ve un potencial de crecimiento acelerado.
En comercio exterior, subrayó un dato que considera clave para posicionar a Paraguay como plataforma exportadora: las exportaciones ya alcanzan US$ 6.500 millones y llegan a 134 mercados internacionales, mientras que las importaciones provienen de 155 países. Para él, esta diversificación es resultado del trabajo conjunto de instituciones como el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y la Red de Inversiones y Exportaciones (REDIEX).
Ramírez Lezcano remarcó que el Foro Económico Internacional de Panamá 2026 y su próxima rueda de negocios representan un canal directo para vincular empresas y generar oportunidades concretas. Recordó que el presidente Santiago Peña ya lo había señalado el año pasado, tratándose de un espacio diseñado para acelerar encuentros empresariales, promover inversiones y dinamizar el comercio.
"Estamos seguros de que esta segunda edición va a permitir generar resultados concretos, nuevas alianzas, más inversiones y mayor intercambio de conocimiento", afirmó, convencido de que la región tiene la capacidad —y la obligación— de crecer si articula mejor sus esfuerzos.
Hacia el final, el canciller hizo una reflexión estratégica, explicando que la región acaba de atravesar uno de los shocks más inesperados de su historia reciente, y Paraguay logró salir "prácticamente indemne". Con un escenario internacional más favorable, sostuvo, "es ahora cuando tenemos que aprovechar".
Desde la Cancillería —aseguró— se continuará impulsando espacios de coordinación, estrategias de apertura y mecanismos que fortalezcan la integración regional. Y cerró con una idea que resume su visión sobre el desafío colectivo: "Cuando América Latina y el Caribe se encuentran, dialogan y cooperan, nuestras capacidades se multiplican y nuestros pueblos se benefician".