Nueva exigencia de la UE pone en jaque al agro: trazabilidad total desde 2026
En enero de 2026 entrará en vigor la normativa 1115 de la Unión Europea, que exige trazabilidad y segregación física del grano desde la parcela hasta el puerto de embarque.
Para el sector, este nuevo reglamento supondría "un compromiso que después no va a poder cumplir" si no se cuenta con una infraestructura logística adecuada, advirtió Héctor Cristaldo, Presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
"El 100 % de segregación que exige la Comunidad Europea es complicadísimo para todo un grupo que se comercializa a granel como commodity; empezar a segregar por parcela es prácticamente imposible con la estructura actual de Paraguay", señaló.
Además, los productores deben enfrentarse a la variabilidad de los puertos de ultramar, Rosario y Nueva Palmira, entre otros, donde "no se sabe cómo se maneja la mezcla" y existe el riesgo de que fallas ajenas afecten la calidad del envío.
Por ello, recomienda: No firmar contratos sin asesoría especializada, para evitar compromisos inasumibles. Evaluar mercados alternativos, como el sudeste asiático, donde las exigencias podrían ser menores y la diversificación alivie la presión sobre Europa.
Cristaldo mencionó que, al cierre de junio, las exportaciones de soja registraron una caída del 20% tanto en volumen como en valor respecto al año anterior, debido a un retraso en el flujo por problemas logísticos en Argentina y al descenso del precio internacional.

"En 2023 la tonelada de soja se cotizaba por encima de los 500 dólares, hoy el productor recibe entre 300 y 350 dólares", explicó Cristaldo y resaltó que "no hay perspectiva en el corto plazo de que ese valor se recupere de manera importante".
El resultado es un menor ingreso de divisas que impacta negativamente en la balanza comercial. Consciente de esta situación, el gobierno impulsa la apertura de nuevos destinos para las exportaciones, especialmente en mercados de Asia y Oceanía.
Pese a los retos en el exterior, la temporada de verano dejó una producción cercana a las 10.000.000 de toneladas de soja, cifra que, aunque inferior a las previsiones iniciales, se considera "interesante para la economía en general", según la UGP. El maíz, por su parte, muestra rendimientos superiores a lo esperado, salvo en algunas zonas afectadas por granizadas.
Por su parte, Hugo Pastore, Director Ejecutivo de Capeco, coincide en la necesidad de prepararse para el cumplimiento de la normativa europea:
"Estamos trabajando en el desarrollo de una plataforma de trazabilidad para nuestra producción, pero nos preocupa el ítem de segregación física si la UE no flexibiliza sus requisitos", expresó.
El titular de la UGP insistió en la cautela, ya que las reglas de juego son cambiantes y las sanciones pueden llegar al 4% de todas las operaciones anuales" en caso de incumplimiento.
Aunque la expectativa para la zafra de septiembre y el impulso a proyectos asociativos, como el que se inaugurará este año en el departamento de Caaguazú, invita al optimismo.
El desafío ahora, expresó que está en equilibrar la modernización logística y el cumplimiento de estándares internacionales, sin sacrificar la competitividad de un sector que aporta significativamente al ingreso de divisas y al desarrollo rural del país.