La tormenta perfecta: clima adverso y precios bajos golpean al maíz paraguayo
Las exportaciones de maíz de Paraguay disminuyeron considerablemente debido a una combinación de factores: la caída en los precios internacionales y una reducción significativa en la producción.
Según Hugo Pastore, Director Ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), en la campaña de cosecha de agosto 2024, la producción cayó drásticamente.
Pastore señaló que, en comparación con la cosecha de 2022, que superó los 6 millones de toneladas, para este año se espera un volumen de entre 3.2 a 3.5 millones de toneladas.
Esta caída en la producción se debe a un "doble efecto", explicó, refiriéndose a los bajos rendimientos y a la reducción del área cultivada. Como consecuencia, la exportación se vio afectada, limitándose mayormente al mercado brasileño, el principal destino del maíz paraguayo.
"Prácticamente no hay exportaciones por vía fluvial debido a la baja producción", agregó.
El factor climático también tuvo un impacto significativo en la campaña del maíz. "Las regiones tradicionalmente maiceras como Alto Paraná Norte, Canindeyú y San Pedro enfrentaron problemas desde la siembra debido a la falta de lluvias", explicó Pastore.
Aunque algunas zonas lograron recuperarse parcialmente con lluvias posteriores, muchas otras no tuvieron la misma suerte, resultando en una producción menor de lo esperado.

Por otro lado, algunas regiones del sur del país presentaron mejores condiciones, con precipitaciones que permitieron un desarrollo más favorable del cultivo.
"En general, la situación es complicada, con el norte del país enfrentando su cuarto año consecutivo de dificultades climáticas", reconoció.
Respecto a las perspectivas para el año 2025, el Director Ejecutivo dijo que existe una incertidumbre muy grande en torno a la zafriña, la segunda cosecha del maíz.
Debido a que las condiciones actuales de sequía están retrasando la siembra tras la cosecha de soja, "y necesitamos lluvias para recuperar la humedad del suelo", indicó.
Según él, la clave estará en las precipitaciones de los próximos meses para determinar la viabilidad de la siembra. Pastore calificó el inicio de 2025 cómo "complicado", destacando que hasta la Navidad pasada, las perspectivas eran optimistas. Pero la situación cambió rápidamente y ahora enfrentamos un panorama diverso", apuntó.

Paraguay sigue siendo un país altamente dependiente del clima, ya que el sector agropecuario es uno de los principales motores de su economía.
"Cuando el campo produce, Paraguay crece", mencionó, destacando que el sector enfrenta desafíos constantes, pero también busca adaptarse mediante tecnología y mejores prácticas.
Finalmente, reconoció la necesidad de acompañamiento financiero para los productores afectados por condiciones climáticas adversas.