La canola se consolida como cultivo estratégico y gana espacio en la rotación agrícola
En dos décadas, la producción de canola en Paraguay mostró una evolución constante, consolidándose como alternativa rentable y sustentable dentro del esquema agrícola nacional. Aunque en 2024 se registró una leve baja en superficie, el sector mantiene perspectivas optimistas para 2025.
El cultivo de canola mostró una evolución sostenida en Paraguay, posicionándose como una opción atractiva dentro de la rotación agrícola.
Los datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) reflejan que, a lo largo de los últimos 20 años, este oleaginoso incrementó significativamente su productividad y su presencia en el campo.
Durante la zafra 2000-2001, la canola apenas ocupaba 3.000 hectáreas, con una producción comercial de 3.986 toneladas y un rendimiento promedio de 1.329 kilos por hectárea.

Hacia 2019-2020, el cultivo alcanzó las 35.000 hectáreas sembradas, con 60.000 toneladas producidas y un rendimiento de 1.714 kilos por hectárea, lo que representa una mejora notable en eficiencia y resultados productivos.
El punto más alto de producción se registró en la zafra 2012-2013, con 111.886 toneladas, mientras que el mayor rendimiento promedio (2.000 kg/ha) se alcanzó en la campaña 2016-2017. Estos indicadores muestran que la canola no solo ha ganado espacio, sino también calidad y estabilidad en su rendimiento.
La base de la rotación de cultivos en Paraguay es clara: mantener siempre el suelo cubierto. La elección del cultivo no responde únicamente a factores técnicos. Según explicaron desde Capeco, influyen también el tipo de suelo, la presencia de malezas y aspectos logísticos vinculados a la producción.
La canola, al igual que el trigo, se adapta mejor a climas frescos y templados, siendo ideal para la rotación invernal. En cambio, el girasol compite en calendario con la soja, lo que limita su expansión en el país.
De acuerdo con datos del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), la producción de canola cerró el 2024 con una superficie de 63.359 hectáreas de siembra, cifra que representa una disminución de 28.634 hectáreas respecto al 2023.
No obstante, los niveles de producción se mantuvieron estables y las empresas exportadoras confían en un rendimiento favorable para la nueva campaña.
Darci Bortoloso, presidente de Copordini S.A., industria nacional dedicada al procesamiento de canola, informó que la empresa generó en 2024 ingresos por US$ 10 millones, con 8.000 toneladas exportadas. La firma industrializa la oleaginosa y comercializa aceite y harina; este último producto se destina completamente al mercado interno, a diferencia del óleo, que tiene como destino la exportación.
"Ahora, para este 2025, esperamos que se mejoren los precios para seguir exportando y tener resultados positivos al final del año, porque los commodities están pasando por grandes dificultades. Podemos mirar, por ejemplo, a la soja, que cayó de precio y complicó las ventas; para nosotros también hay desafíos, pero esperamos cerrar el 2025 con buenos números", subrayó Bortoloso.