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Hector Cristaldo
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"El productor paraguayo es un eterno sembrador de esperanzas", según Presidente de la UGP

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Con la zafriña en marcha y el trigo en fase inicial de siembra, el campo paraguayo encara el 2025 con entusiasmo y cautela. Héctor Cristaldo, Presidente de la UGP, analiza la coyuntura del agro entre clima, comercio internacional y resiliencia productiva.

12 Mayo de 2025 14.00

A pesar de los desafíos, la actitud en el campo no cambia. Para Héctor Cristaldo, Presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el productor paraguayo mantiene intacta su convicción de cara a cada nueva campaña. 

"Cada año se inicia con entusiasmo, con la expectativa de que va a tener una mejor cosecha que el pasado", afirmó. "El productor es un eterno sembrador de esperanzas".

Esa visión se traduce hoy en una zafriña que, tras un inicio complicado por lluvias desiguales, empezó a mostrar señales alentadoras. 

"Las precipitaciones fueron muy irregulares al principio, pero desde mediados de marzo se empezaron a normalizar en casi todo el país. Eso permite una recuperación más fuerte en general", explicó.

La soja y el maíz, protagonistas de esta etapa, vienen desarrollándose bien en la mayoría de las zonas. Aun así, Cristaldo evita cantar victoria: "Todo apunta a una cosecha, pero no se puede decir nada hasta que esté hecha".

Trabas comerciales disfrazadas de sostenibilidad son una amenaza real

Los desafíos del agro paraguayo no solo están en el clima. Para Cristaldo, el escenario internacional representa una amenaza creciente para el productor. "Tenemos amenazas en el comercio exterior, principalmente por los aranceles inciertos y las exigencias de la Unión Europea que, en nombre de la sostenibilidad, imponen condiciones casi imposibles de cumplir", afirmó.

Desde su perspectiva, muchas de estas normas tienen un trasfondo político y proteccionista: "Nos dicen que es por sostenibilidad, pero en realidad son trabas comerciales. Pretenden sacarnos eficiencia", advirtió.

En medio de estas tensiones, el reclamo desde el campo es concreto: previsibilidad y estabilidad. "Lo que se pide es simple: reglas claras y tranquilidad para trabajar. El resto, lo hace el productor en su campo", sostuvo.

Además, no descartó la posibilidad de contingencias climáticas hacia el final del ciclo. "El clima mejoró, pero siempre hay riesgos. Lo ideal sería que se mantenga estable para permitir un manejo adecuado y lograr una buena cosecha", señaló.

Objetivo: Alcanzar las 800.000 hectáreas de trigo 

Mientras la zafriña de soja y maíz avanza, el trigo comienza a tomar protagonismo. Las primeras siembras ya arrancaron, y las proyecciones son ambiciosas. "La expectativa es llegar como mínimo a unas 800.000 hectáreas. Venimos de más de 400.000, así que duplicar es posible", indicó Cristaldo.

Zonas que anteriormente tenían menor presencia de este cultivo hoy están apostando por él, lo que refuerza la tendencia. "Hay regiones que están trabajando bien, y eso puede empujar los números hacia arriba", explicó.

El trigo no solo es clave para la rotación de cultivos, sino también como fuente de ingresos en un contexto económico desafiante. En palabras del titular de la UGP, "una buena cosecha puede generar oxígeno económico no solo para el productor, sino para todo el país".

De cara al cierre del ciclo, Cristaldo mantiene el enfoque en la prudencia y el deseo de estabilidad. "Ojalá el clima se comporte bien, podamos ajustar el manejo y cerrar una buena cosecha. Eso ayudaría a tener un buen año económico", expresó.

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