Fidel Fernández: cuando el arte se vuelve espejo de la vida cotidiana
Fabrizio Meza Periodista
Fabrizio Meza Periodista
Fidel Fernández, pintor y escultor creó un universo único a partir del arte. Sus trabajos son narrativos. Los diseños, los colores y las formas no están allí por casualidad ya que cada personaje tiene una pequeña escena dentro de la obra y cada gesto encierra una alegoría.
En este entramado, el espectador es invitado a detenerse y a recorrer la obra como quien lee un cuento hecho de múltiples capas.
El componente social atraviesa toda su producción y el artista observa su entorno, la vida de sus vecinos, los rituales familiares, las rutinas más simples, los silencios y las carencias.
Esta vocación de humanizar el arte se refleja en escenas donde la supervivencia, el despojo y la resistencia se vuelven protagonistas.
Un Gerente de una galería de arte que sigue su obra interpreta, por ejemplo, una pintura como la historia de una familia que, tras perder su casa por un desastre, sobrevive recogiendo mangos para comer y vender.
En un país donde la naturaleza ofrece frutos en cada esquina, esa imagen crea tensión entre el discurso de la pobreza extrema y la capacidad de resistencia diaria.

En otra obra, el mismo observador reconoce dos posibles interpretaciones: la de campesinos ocupando tierras o productores extranjeros despojando a una familia de su hogar. Un niño parece ser tragado por la tierra, mientras el padre mira al cielo y los hijos están desconsolados.
La escena, explicó, no proporciona respuestas definitivas. Plantea preguntas incómodas sobre el abandono, la pérdida y la violencia estructural.

Una tercera pintura presenta referencias políticas directas. A la derecha, un militar con el rostro de un antiguo dictador y una remera que hace alusión al orden y el progreso. A la izquierda, un seccionalero con rasgos vampíricos, aferrándose a una familia como una garrapata que succiona lo poco que tienen.
Mientras tanto, en el suelo, niños mal alimentados comen comida chatarra, una metáfora sobre la compra de votos y la manipulación de la pobreza. Las imágenes aluden al despojo histórico, la corrupción y la explotación sistemática de los sectores más vulnerables.

Nada en la obra de Fidel es casual. Cada gesto exagerado y cada elemento grotesco cumple una función narrativa.
Sus cuadros no buscan ser entendidos de una sola manera. La piedra angular de cada pieza está abierta a múltiples interpretaciones.Para él, el arte se completa solo cuando el espectador proyecta su propia experiencia sobre la imagen.

Fidel Fernández crea una poética visual que nace y dialoga con los grandes temas de la condición humana. Su arte no solo busca decorar paredes, sino también provocar reflexiones.
Y su producción es limitada: solo seis o siete piezas al año, todas diseñadas como relatos visuales llenos de símbolos y múltiples lecturas.