El pensamiento estratégico
En el mundo actual en el que convivimos; mundo conflictivo, con muchas incertidumbres y lleno de oportunidades, debemos ser estratégicos, coherentemente estratégicos, para poder llegar a donde deseemos. La versación estratégica es la acumulación de conocimientos, experiencias, errores y aciertos, internos y externos, que sirven de modelos o ejemplos para desarrollar escenarios posibles de desempeño.
La versación es la aplicación práctica de estos conocimientos que sobrepasan lo teórico y se acomodan a la realidad temporal. El criterio estratégico es la capacidad de atender y entender los momentos, problemas, riesgos, incertidumbres y oportunidades.
El criterio nos da la validez, la razón, la percepción intuitiva para animarnos a tomar decisiones, previamente analizadas y ponderadas prospectivamente. Mientras más apliquemos un criterio estratégico basado en conocimientos y experiencias, menores serán los riesgos, y las oportunidades podrán ser aprovechadas en sus mayores escalas.
La flexibilidad estratégica es la capacidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes -notoria característica de los tiempos actuales-, no limitándonos a lo que aprendimos, lo que creemos saber o que conocemos como esquemas paradigmáticos -cómodos y seguros-, para, en cambio, adentrarnos en terrenos en donde la realidad sobrepasa a la ficción o a lo escrito históricamente.

Por todo esto, es imprescindible tener una definición de propósitos, clara y precisa. ¿Qué queremos, por qué y para qué, cómo, cuándo y con quiénes lo vamos a hacer?, ¿cuánto nos va a costar?, ¿tenemos el capital humano y los recursos necesarios?, ¿cuál será el retorno esperado o estimado?, ¿cómo lo vamos a comunicar y cómo lo vamos a controlar?, ¿cómo lo vamos a liderar y gestionar para que el logro exitoso de resultados tenga un impacto económico, social y positivo?
Muchas veces no tenemos una definición de propósitos -personal o corporativa- clara y precisa, y si no sabemos perfectamente qué queremos, por y para qué; será muy difícil, complicado o imposible lograrlo. Por todo esto, la versación, el criterio y la flexibilidad estratégicas son conceptos que debemos incluir en nuestro "pensamiento estratégico" -¡siempre!-, para ser protagonistas y ejemplos activos y efectivos en la economía y sociedad del conocimiento.
Intencionalidad y Metodología
Debemos tener la intención; convencidos y definiendo con certeza lo que queremos y lo que necesitamos hacer. Debemos tener la metodología consistente para hacerlo de forma inteligente, disciplinada y con los recursos posibles. Debemos tener la gente con la actitud y la aptitud para lograr los objetivos satisfactoriamente y tener habilidades comunicacionales para que todos tengan el mismo sentido de dirección y pertenencia. La metodología es el esquema sistemático, práctico y táctico para lograr, en plazo y en forma, lo planeado originalmente, pero siempre con la posibilidad de cambios o adaptaciones si fueran necesarios.
Reflexión final:
La suerte premia a quienes están preparados estratégicamente para visualizar, buscar, encontrar y aprovechar las oportunidades, como muy bien lo puntualizó Séneca, el escritor y filósofo romano, cuando afirmó que "la suerte es cuando la preparación se encuentra con la oportunidad". Preparémonos y estemos listos para las oportunidades, están por allí, por acá y por allá.