Paraguay dio un paso estratégico en su proceso de diversificación agroindustrial con la concreción de la primera exportación de pasta de ají picante al mercado de Estados Unidos, un destino altamente competitivo y exigente en estándares sanitarios y de calidad. Allí, el producto será utilizado como materia prima para la elaboración de salsa Tabasco, una de las marcas de picantes más famosos del mundo.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) dieron a conocer que el envío inicial, de 22 toneladas, marca un hito para la cadena productiva del ají y abre nuevas perspectivas para el desarrollo del norte del país, más aún teniendo en cuenta que los productores nacionales no estaban enfocados anteriormente a la producción a gran escala del mencionado rubro.
La operación fue articulada por la Cooperativa Agronorte Ltda., con acompañamiento técnico e institucional del MIC, a través de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), y bajo la supervisión sanitaria del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).

Desde Agronorte puntualizaron que este logro representa una oportunidad enorme para los productores de San Pedro y de esta manera el ají se convierte en un rubro alternativo que puede reemplazar al sésamo, cuyo precio internacional ha caído. “Estamos creciendo mucho en las exportaciones”, coincidieron desde la cooperativa.
Procesos para el envío
A diferencia de la exportación de productos primarios, el ají paraguayo no salió como materia prima fresca, sino transformado en pasta, lo que permite extender su vida útil, reducir riesgos logísticos y adecuarse a las exigencias del mercado internacional. Este valor agregado resulta clave en un contexto en el que los compradores demandan trazabilidad, estabilidad del producto y estándares homogéneos de calidad.
El proyecto comenzó a gestarse tras contactos comerciales establecidos en ferias internacionales, donde se generó el vínculo con la firma ecuatoriana UCHU Spice. A partir de allí se desarrolló un proceso de cooperación técnica que incluyó la provisión de semillas, capacitación a productores locales y la instalación de infraestructura específica para el procesamiento industrial del ají.
Uno de los puntos centrales de esta nueva etapa fue la puesta en marcha de la primera planta procesadora de ají en Guayaibí, en el departamento de San Pedro. La ubicación no es menor, pues se trata de una zona con fuerte perfil agrícola, donde la diversificación productiva aparece como una herramienta concreta para dinamizar la economía local y generar nuevas oportunidades de ingreso para pequeños y medianos productores.
Mirada al exterior
El ingreso al mercado de Estados Unidos no solo implica volumen, sino validación para la producción paraguaya, pues se trata de uno de los principales consumidores mundiales de productos derivados del ají, especialmente en la industria de salsas picantes y condimentos.

Lograr la habilitación sanitaria y concretar el primer envío supone superar una serie de exigencias técnicas que, en muchos casos, constituyen barreras de entrada para economías emergentes. Las proyecciones comerciales anticipan un crecimiento sostenido del volumen exportado en los próximos años, con metas que podrían multiplicar significativamente el envío inicial.
Desde el MIC puntualizaron que, de concretarse esos objetivos, el ají paraguayo podría consolidarse como un nuevo rubro relevante dentro de la oferta agroindustrial del país, sumándose a otros productos que han logrado posicionamiento externo.
Más allá de los números, el desafío será sostener la calidad, ampliar la base de productores involucrados y fortalecer la capacidad industrial para responder a una eventual expansión de la demanda. Así, representantes de la cartera de Estado remarcaron que el caso del ají muestra que la articulación entre productores, industria y apertura comercial puede generar oportunidades reales cuando se apunta a la transformación y no únicamente a la exportación de commodities.
Foto principal: Elaboración propia.