Energía eléctrica: Inversiones de empresas tecnológicas globales podrán “enchufarse” a Paraguay
Paul Fernández Editor de Contenidos
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Marco Riquelme, Viceministro de Industria fue claro al decir que sin energía eléctrica no existe la industrialización. Para él, este recurso es la base para la revolución que busca vivir el Paraguay para convertirse en un país industrializado.
En ese sentido, explicó que muchos países han invertido mucho dinero para crear nuevas fuentes de generación de energía eléctrica en cada rincón de su territorio. Es por eso que, desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), están trabajando en una ley moderna de parques industriales que tendrá el objetivo de identificar zonas altamente industriales del país y la energía que requerirán para su funcionamiento.
Con esto, la idea es responder a la posible demanda que exista en varios puntos del país en el caso de que se concreten las inversiones de industrias tecnológicas que muestran interés en el país.
Esto, según Riquelme, viene acompañado de un cambio en la forma en la que se consume la tecnología, dado que viene evolucionando de acuerdo pasan los años. Actualmente, mencionó que existe un avance significativo de la inteligencia artificial que incluso va reemplazando algunos programas que eran utilizados anteriormente.
“Hoy en día estamos ya saltando del Software as a Service, a una industria eficientizada con la inteligencia artificial, donde directamente se reemplaza de alguna forma el input humano en el uso de estas tecnologías”, aseguró.
En ese caso, comentó que la inteligencia artificial tiene dos insumos principales, por un lado la electricidad, y por el otro, la conectividad. Teniendo en cuenta la ociosidad en energía eléctrica, afirmó que el país es sumamente atractivo para las inversiones.
Indicó que, lo que más llama la atención de las empresas en los países, es el tiempo en que pueden mantenerse “enchufados” dado que el tiempo es dinero, por lo cual Paraguay es uno de los mejores lugares para invertir.

No obstante, el viceministro advirtió que el desafío energético no se limita únicamente a atraer inversiones. A su criterio, Paraguay debe encarar tres caminos estratégicos en paralelo para sostener cualquier proceso de industrialización.
El primero es la eficiencia en el consumo, donde Riquelme sostuvo que en el país todavía no existe una cultura consolidada de uso responsable de la electricidad.
“No somos conscientes del uso de la energía eléctrica en nuestras casas. Dejamos luces y aires encendidos. En otros países eso no ocurre porque la energía no es abundante y su costo es mayor”, señaló.
En ese sentido, insistió en la necesidad de impulsar políticas públicas que promuevan una mayor conciencia y eficiencia energética.
El segundo eje pasa por reducir las pérdidas en el sistema dado que parte importante de la energía se pierde en transmisión y distribución debido a infraestructura antigua. “Tenemos casi una turbina de Itaipú que se pierde en el sistema. Esa energía podría estar hoy al servicio del desarrollo del país”, afirmó, remarcando la necesidad de fortalecer la infraestructura de la ANDE.
El tercer frente es la generación, teniendo en cuenta que, aunque Paraguay es reconocido por su matriz hidroeléctrica, Riquelme adelantó que en el futuro podrían incorporarse nuevas fuentes. Mencionó la energía solar, aunque aclaró que es intermitente y requiere respaldo mediante baterías o generación complementaria.

También se refirió a la termoeléctrica a gas como alternativa, considerando el potencial del gas argentino de Vaca Muerta, y no descartó que a largo plazo el país pueda evaluar la energía nuclear, lo que implicaría formar capital humano altamente especializado.
En paralelo, el interés internacional por la capacidad energética paraguaya ya empieza a tomar forma, especialmente en el sector tecnológico vinculado a la inteligencia artificial.
Riquelme explicó que dentro de este ecosistema existen tres actores clave. El primero es el inversionista que adquiere el terreno, negocia con el gobierno el marco legal y asegura el contrato de suministro eléctrico.
El segundo es la empresa que invierte en GPU —los chips que representan la mayor inversión en infraestructura de inteligencia artificial— y comercializa la capacidad de cómputo. Finalmente, están los llamados “hyperscalers”, como OpenAI, Microsoft o Google, que utilizan masivamente esa capacidad.
“Hoy estamos interactuando con el primer eslabón de la cadena”, reveló. Se trata de empresas que no son necesariamente las marcas visibles para el público, pero que trabajan en la estructuración legal y en la instalación de la infraestructura básica que luego permitirá atraer a los grandes jugadores globales del sector.
Así, el excedente energético paraguayo deja de ser solo una cifra técnica para convertirse en una herramienta estratégica en la disputa global por atraer industrias de alto consumo eléctrico.
La electricidad, en este contexto, no es únicamente un recurso abundante: es el conductor de una nueva etapa productiva. El desafío ahora será convertir esa ventaja estructural en inversiones concretas que permitan transformar el potencial energético en desarrollo industrial sostenible.