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El negocio del “tercer tiempo”, el verdadero partido donde ganan los complejos deportivos

Paul Fernández Editor de Contenidos

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Más allá del alquiler de canchas, la gastronomía y la experiencia social se consolidan como el principal motor de ingresos. Indican que el “tercer tiempo” ya se consolida como una parte fundamental del negocio, representando hasta el 60% de los ingresos.

8 Abril de 2026 16.18

Es una práctica profundamente arraigada en la cultura paraguaya que, durante años, fue vista como un simple complemento. Sin embargo, su evolución en el tiempo la transformó en el eje central del negocio

Los complejos deportivos en Paraguay, especialmente los vinculados al auge del pádel, están redefiniendo su modelo de ingresos impulsados por un fenómeno cada vez más evidente: el “negocio del tercer tiempo”.

Este concepto, asociado al momento posterior al partido, dejó de ser un espacio informal entre jugadores para transformarse en una unidad de negocio clave, apalancada en la gastronomía, la experiencia social y el tiempo de permanencia del cliente.

Patricio Clavell Scavone, referente del complejo Lomas Pádel —que cuenta con seis canchas—, asegura que esta tradición evolucionó hasta convertirse en un componente dinámico y estratégico dentro del modelo de negocio que gira en torno al deporte.

“Hoy el tercer tiempo representa prácticamente el 60% de los ingresos del complejo”. Si bien no necesariamente es el segmento más rentable, sí es el que mayor volumen genera, consolidándose como un pilar del modelo económico.

En ese sentido, aseguró que la estrategia se basó en dejar de pensar el complejo únicamente como un espacio deportivo para convertirlo en un punto de encuentro. “Le dimos mucho foco a que la gente venga, la pase bien y tenga un lugar cómodo para compartir. No solo venir a jugar, sino también a mirar pádel, comer y quedarse”, explicó.

La cantina, lejos de limitarse al horario nocturno, opera durante toda la jornada con una oferta que abarca desayuno, almuerzo, merienda y cena. Sin embargo, es durante la noche —cuando se concentran las reservas— donde el “post partido” alcanza su mayor dinamismo y tracciona el consumo.

Este cambio responde también a una evolución del mercado, según Patricio dado que, durante el boom inicial del pádel en Paraguay, muchos complejos priorizaron la instalación de canchas por sobre la experiencia integral. “No se hacía mucho hincapié en la infraestructura y la comodidad, y eso hizo que varios complejos terminaran cerrando”, señaló.

padel

Aclaró que hoy el escenario es distinto y los proyectos que lograron sostenerse son aquellos que entendieron la importancia de ofrecer algo más que deporte. En ese sentido, Lomas buscó posicionarse a partir de la calidad de sus instalaciones y servicios. “En infraestructura y experiencia, tratamos de estar al nivel de los mejores, incluso comparándonos a nivel regional”, afirmó.

De cara al futuro, señaló que lejos de tratarse de una moda pasajera, el pádel se consolida como una industria en expansión, con una base de jugadores cada vez más amplia y un ecosistema que sigue desarrollándose. “Es un deporte que ya quedó. Va a seguir creciendo, con más canchas y más inversión”, proyectó.

En paralelo, el rol de instituciones como la Federación Paraguaya de Pádel también aparece como un factor clave para sostener el crecimiento y profesionalizar el sector.

Así, el negocio de los complejos deportivos en Paraguay entra en una nueva etapa, donde la competencia ya no pasa solo por la cantidad de canchas, sino por la capacidad de construir experiencia. Y en ese juego, el tercer tiempo dejó de ser el final del partido para convertirse en el verdadero protagonista.

Principal motor de ingresos

El modelo de negocio de los complejos deportivos en Paraguay está atravesando una transformación marcada por la consolidación del “tercer tiempo” como principal motor de ingresos. 

Según el informe elaborado por Teko Pádel, más allá del alquiler de canchas —que para un grupo de cuatro jugadores ronda entre Gs. 100.000 y 140.000 por 90 minutos—, el consumo en gastronomía puede duplicar ese monto, con márgenes incluso comparables o superiores. 

En el reporte explicaron que esta dinámica responde a un rasgo cultural clave: la socialización post-deporte, cada vez más integrada a la experiencia. En paralelo, el sector enfrenta una suba significativa en las barreras de entrada, con inversiones que pasaron de alrededor de US$ 15.000 en 2020 para canchas básicas, a entre US$ 200.000 y 300.000 en 2026 para complejos indoor competitivos. 

Este nuevo escenario impulsa una mayor profesionalización y una tendencia hacia la consolidación del mercado, donde los estándares de infraestructura y servicio elevan la competencia y desplazan progresivamente a los emprendimientos menos estructurados.

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