Un campo más seguro: La avena se posiciona como alternativa estratégica en la producción paraguaya
En la actualidad, los productores paraguayos cuentan con una amplia variedad de opciones para diversificar sus cultivos y garantizar una producción más sostenible y rentable.
Roberto Lang, presidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (Aprosemp), explicó que, además de los cultivos tradicionales, existen semillas no convencionales como la avena, nabo, centeno y lupino, que se han consolidado como alternativas muy valoradas por los productores.
"Muchos de estos cultivos, como la avena, se utilizan no solo para la producción de semilla, sino también como cobertura del suelo", comentó.
Este tipo de siembra es especialmente útil cuando los productores no optan por trigo, ya que permite mantener la tierra cubierta, evitando su exposición directa al viento y la erosión. Además, la avena, en particular, es una excelente opción para los productores que buscan reducir costos, dado que sus gastos de producción son generalmente menores que los del trigo, lo que se traduce en menos riesgos en cuanto a cosecha.
Un cultivo que, por costos, versatilidad y demanda, se posiciona cada vez más como una pieza estratégica en el esquema de rotación y alimentación animal.
En un contexto marcado por desafíos climáticos e incertidumbre en costos, los productores paraguayos buscan cultivos con menor riesgo y mayor adaptabilidad. En ese camino, la avena aparece como una opción viable que gana terreno en detrimento del trigo.
"Muchos productores optan por hacer avena en vez de trigo, ya que los costos son menores y entonces el riesgo es menor también", explicó.
Según el titular, este cultivo no solo permite cubrir las parcelas durante el invierno, sino que además ofrece múltiples usos: desde cobertura de suelo hasta materia prima para balanceado animal.

La avena se presenta en distintas versiones: blanca, amarilla y negra. Además, el abanico de cultivos de cobertura incluye otras especies como nabo, centeno, lupino y vicia. "La mayoría de las veces estos cultivos van asociados, como para tener una cobertura en lotes donde no se hace trigo", señaló.
Actualmente, la avena no se siembra únicamente para reproducción de semilla. También se cosecha con fines comerciales: "Se mezcla incluso un porcentaje dentro del balanceado para ración animal", afirmó. Su aprovechamiento integral refuerza su atractivo entre los productores.
En años favorables, los rendimientos de avena pueden alcanzar entre 800 y 1.200 kilos por hectárea. Los departamentos más activos en este tipo de cultivos son Itapúa, Alto Paraná y parte de Concepción, especialmente en zonas con cuencas lecheras.
"La avena entra muy bien como pastura de invierno. Aumenta incluso la proteína en la leche y mejora el rendimiento de las vacas lecheras", señaló Lang, remarcando su valor para el rubro ganadero.
En cuanto al mercado, la avena paraguaya encuentra destino en países vecinos. "Mucha avena se va a Uruguay y gran parte también a Argentina. Uruguay es uno de los países que más últimamente está comprando", comentó. El precio de la semilla certificada ronda entre G. 5.000 y G. 7.000 por kilo, y se promueve que los productores se registren para obtener mejores márgenes.

Más allá de los beneficios comerciales, la avena cumple una función agronómica clave: la conservación de humedad. "Es una cobertura muy buena para el siguiente cultivo, que podría ser la soja. El rastrojo cubre el suelo y permite mantener la humedad por más tiempo", explicó .
Los productores que aplicaron buena rotación y manejo de suelos enfrentaron mejor la sequía reciente. "Quienes no tienen cobertura, pierden más rápido la humedad y eso afecta directamente a las plantas", advirtió.
Lang proyecta que el área cubierta con avena seguirá en aumento este año. "Fácilmente podemos hablar de un 40% de toda la área productiva cubierta con avena", estimó. La falta de lluvias al inicio del ciclo también juega a favor de este cultivo, que requiere menos agua que el trigo en su etapa inicial.
Además, mencionó la combinación con especies como nabo o vicia, que ayudan a perforar el suelo y permiten una mejor infiltración de agua. "El nabo, por ejemplo, tiene raíces que van hasta dos metros. Cuando la planta muere, la raíz deja un hueco que actúa como canal para captar aguas profundas", explicó.