Paraguay es el país de América del Sur que más ha crecido en los últimos 60 años
A lo largo de más de seis décadas, Paraguay fue el país de América del Sur con mayor crecimiento acumulado del Producto Interno Bruto (PIB), según datos del Banco Mundial medidos en dólares constantes de 2015, es decir, valores ajustados por inflación para que las cifras de distintos años sean comparables en términos reales.
En ese período, la economía paraguaya pasó de alrededor de US$ 2.840 millones a US$ 46.015 millones, lo que implica un crecimiento acumulado del 1.519,9%, el más alto de la región en términos porcentuales.
Este resultado se vuelve más significativo cuando se lo compara con economías de mayor tamaño. En el mismo lapso, Colombia registró un crecimiento acumulado del 1.086%, Chile del 996,7% y Brasil del 976,1%. Otros países que atravesaron etapas de expansión importantes, como Perú (734,6%) y Bolivia (699,7%), también quedaron por debajo del desempeño paraguayo.

Desde 1960 hasta 2024, el país logró multiplicar su producción real más de 16 veces y, además, lo hizo con una trayectoria relativamente estable, especialmente desde comienzos de los años 2000, cuando mostró menor volatilidad que otras economías de la región.
Mientras países como Argentina registraron un crecimiento acumulado de sólo 287,1% entre 1960 y 2024, y Uruguay 282,5%, Paraguay logró sostener una dinámica de expansión más continua, con bajos niveles históricos de endeudamiento público.
El contraste más fuerte se observa en el caso de Venezuela, cuya economía prácticamente no creció en términos reales en el largo plazo, con un aumento acumulado de apenas 28,4% en más de seis décadas. Este contexto regional refuerza la idea de que el desempeño paraguayo responde a un patrón de crecimiento sostenido en el tiempo y no únicamente a un punto de partida bajo.
No obstante, a pesar del fuerte aumento del PIB, el ingreso per cápita paraguayo todavía se ubica por debajo del promedio regional. Esto plantea la necesidad de avanzar hacia una economía con mayor valor agregado, más inversión en capital humano, innovación y una industrialización más compleja.