Paraguay consolida su liderazgo mundial en chía y se prepara para ampliar su capacidad exportadora
Hace 25 años, Paraguay apostó por una semilla que no formaba parte de su matriz agrícola: la chía, originaria de México. Desde entonces, el cultivo encontró en el país un ecosistema ideal.
El clima, la disponibilidad de tierras y la posibilidad de utilizar la misma maquinaria destinada a la soja y otros commodities permitieron su rápida expansión sin costos adicionales significativos para los productores.
Hoy, Paraguay no solo se consolidó como el mayor proveedor global: también es reconocido por la calidad y confiabilidad de su producción.
"Desde hace 10 años aproximadamente, Paraguay viene liderando en la producción y provisión a nivel mundial", afirmaron desde la Cámara Paraguaya de Chía.
Según datos preliminares, en 2024 las exportaciones rondaron las 75.000 toneladas, y para 2025 se prevé alcanzar una cifra similar, incluso después de un año marcado por eventos climáticos adversos.
Estados Unidos y la Unión Europea siguen siendo los principales destinos, aunque el crecimiento más acelerado proviene de Asia y Medio Oriente, mercados donde la demanda de alimentos saludables continúa expandiéndose.
Paraguay, además, destaca por sus certificaciones de seguridad alimentaria como BRC y FSC, su producción orgánica y sus estándares de sostenibilidad, atributos que le permiten competir con ventaja.
El ritmo de expansión del consumo global de chía abre una ventana de oportunidad para el país. Paraguay no solo puede mantener su liderazgo, sino ampliarlo.
"Paraguay puede seguir creciendo más todavía, agarrar más porciones", mencionaron.

Para ello, el sector identificó la necesidad de mayor formalización y coordinación interna. La creación de la Cámara Paraguaya de Chía tiene como objetivo unificar intereses, mejorar la interlocución con organismos locales e internacionales y fortalecer el desarrollo de inteligencia sectorial. Con esta estructura, apuntan a avanzar hacia productos con mayor valor agregado y generar información más sólida para impulsar una estrategia a largo plazo.
La chía logró adaptarse prácticamente a todo el territorio paraguayo, incluso al Chaco. Sin embargo, los mayores volúmenes provienen de los departamentos de Caaguazú y San Pedro, aunque también crecen zonas del sur como Alto Paraná, Itapúa y Caazapá.
El clima sigue siendo la principal amenaza para el cultivo, especialmente por heladas y variaciones inesperadas. Para enfrentar este escenario, los productores implementan un sistema de siembra escalonada que reduce el riesgo de pérdidas masivas.
Paralelamente, la Cámara proyecta alianzas con instituciones como INTA, CETAPA y la Universidad Nacional para desarrollar mejoras genéticas, adaptaciones varietales y prácticas agronómicas más resilientes.
"Muchas cosas podemos controlar nosotros con el trabajo en conjunto, pero una de las cosas que no podemos controlar es el clima", advirtieron, y sostuvieron que la investigación articulada será clave para los próximos años.
Con el crecimiento sostenido de la demanda mundial y el reconocimiento de Paraguay como proveedor confiable, el sector prevé incrementar su capacidad entre 20% y 30% en el corto plazo.
La meta: afianzar el liderazgo, conquistar nuevos mercados y consolidar a la chía como uno de los productos insignia del país.