Paraguay apunta a ser hub logístico con el Corredor Bioceánico y la hidrovía, pero enfrenta un desafío financiero
Paul Sarubbi, Presidente de la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa), destacó que obras estratégicas como el Corredor Bioceánico y el desarrollo de la hidrovía permitirían a Paraguay dejar atrás su condición de país mediterráneo y posicionarse como un hub logístico regional.
En ese sentido, subrayó la necesidad de avanzar hacia un esquema que permita al sector privado encargarse del dragado y mantenimiento de la hidrovía durante todo el año.
Según explicó, esta combinación de infraestructura tendría un fuerte impacto estructural, al abrir nuevas oportunidades de crecimiento económico y mejorar directamente la calidad de vida de la población.
Sobre el Corredor Bioceánico, Sarubbi lo definió como un ejemplo claro de política de Estado con visión de mediano y largo plazo. Señaló que, si bien su rentabilidad no es inmediata, su impacto será determinante para el desarrollo del Chaco y de la economía nacional en su conjunto.

Actualmente continúan las obras del puente entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho, cuya finalización está prevista para 2026, así como los tramos restantes del corredor, distribuidos en cuatro lotes. Para el sector, la clave vuelve a ser la misma: garantizar el pago mensual de los certificados de obra para cumplir con los plazos establecidos.
“Si se logra acompañar este proyecto con finanzas públicas que permitan pagar en tiempo y forma, el Corredor Bioceánico va a transformar la economía del Chaco y de gran parte del país”, afirmó.
El titular de Cavialpa explicó que la restricción presupuestaria está estrechamente vinculada a la Ley de Responsabilidad Fiscal y al control del déficit, factores clave para preservar la estabilidad macroeconómica y la calificación crediticia del país.
No obstante, advirtió que este equilibrio no puede lograrse a costa de la salud financiera de las empresas locales, que asumen fuertes inversiones en equipamiento, personal y capacitación para ejecutar las obras.
“Hay que cuidar la macroeconomía y los indicadores, pero también a las empresas paraguayas, que son las que asumen el riesgo de invertir. No es sano que se llegue a situaciones en las que algunas estén al borde de quebrar”, sostuvo.
De cara al próximo año, Sarubbi señaló que el principal desafío del sector será el aspecto presupuestario y, en particular, la capacidad del Estado para cumplir con los pagos de las obras en ejecución.
Reconoció la gestión del Gobierno y de las instituciones públicas en la puesta en marcha de un ambicioso plan de infraestructura, con numerosas licitaciones adjudicadas, contratos firmados y proyectos actualmente en marcha. Sin embargo, aclaró que el problema no radica en la planificación ni en la ejecución técnica, sino en la disponibilidad de recursos para cumplir con los certificados de obra.
“Hay un plan muy ambicioso de infraestructura por parte del Estado, con una gran cantidad de proyectos que hoy están en ejecución, pero la limitante que hay es justamente la de los pagos”, afirmó.
Según detalló, el 2025 cerró con una deuda superior a los US$ 210 millones en certificados de obra pendientes de pago, a lo que se suman más de US$ 110 millones en intereses correspondientes a períodos anteriores. En total, el pasivo con el sector de la construcción ronda entre US$ 320 y US$ 330 millones.
Esta situación ya tiene efectos concretos en el ritmo de los trabajos. Varias obras comenzaron a reducir su nivel de ejecución y otras podrían incluso no iniciarse en 2026, debido al deterioro de la situación financiera de las empresas.
“Hay obras que están bajando su nivel de ejecución y tenemos que ver ahora, al inicio del año, si algunas continúan o no continúan”, advirtió Sarubbi, al señalar que algunas compañías atraviesan una situación económica crítica.
En relación con el 2026, el presidente de CAVIALPA fue claro al señalar que el presupuesto aprobado por el Congreso resulta insuficiente para cubrir el total de las obras actualmente en ejecución. Por ello, consideró imprescindible avanzar en una ampliación presupuestaria que garantice los fondos necesarios.
“Se aprobó un presupuesto para 2026 que claramente no alcanza para pagar todas las obras que hoy están en ejecución. Hay que trabajar en una ampliación para poder cumplir con esos compromisos”, concluyó.
Desde el sector privado, aseguró que las empresas continuarán invirtiendo en equipamiento, tecnología y generación de empleo, pero remarcó que es fundamental que el Estado esté a la altura y cumpla con los compromisos asumidos.