Las cinco debilidades de un chef español en la gastronomía paraguaya
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
Belén Cuevas Trinidad Editora de Forbes Women Paraguay
El prestigioso chef español José Torrijos, con una sólida trayectoria en la alta cocina europea, recaló en Paraguay hace más de una década para contribuir a la transformación de la escena gastronómica local. Desde su llegada, supo combinar las técnicas de su tierra natal con la riqueza de los ingredientes y preparados autóctonos.
Su fascinación por la gastronomía nacional es indiscutible. De hecho, aunque es un amante de la carne, prefiere su plato paraguayo favorito en su expresión más tradicional: “El vori vori con pollo tradicional está rico, pero si es gallina casera, mucho mejor”.
Esta emblemática propuesta de la gastronomía paraguaya, galardonada por el TasteAtlas como el mejor plato del mundo por dos años consecutivos, conquista a Torrijos por su sabor característico. El caldo espeso, enriquecido con la consistencia sedosa de las esferas de maíz y queso, se convierte en el aliado perfecto para resaltar la intensidad de los ingredientes locales.
La fascinación de Torrijos por la carne de cerdo encuentra su máxima expresión en este bocado crujiente. Los trozos dorados en su propia grasa, matizados con el frescor de la naranja agria y el rebozado de harina de maíz, ofrecen un equilibrio de acidez y textura. Para el exigente paladar del cocinero, representa un ejemplo perfecto de sofisticación rústica y balance de sabores.
Muy de la mano con el plato anterior, el chicharõ trenzado también se adueña de sus sentidos. Las tiras de carne entrelazadas logran una textura única que permanece jugosa por dentro mientras se dora por fuera. El toque cítrico final eleva el perfil graso de la carne.
Torrijos valora la ternura extrema que adquiere la carne vacuna, cuyo jugo se complementa de forma excepcional con la cremosidad de un arroz con queso Paraguay (arroz kesu). Es una demostración de cómo el tiempo y el fuego lento configuran un plato ideal.
El proceso de maceración con ajo y naranja agria rompe las fibras de la carne, garantizando una mordida tierna y una explosión de notas aromáticas. Para el chef, la marinera de carne es un plato que no puede faltar en cualquier conteo sobre gastronomía paraguaya y constituye el broche de oro para cualquier fin de semana.