Qpasa: un puente entre la finca brasileña y la taza paraguaya, para potenciar el café de especialidad en el país
Qpasa es un proyecto que desembarcó en Ciudad del Este con la intención de convertirse en un referente local, aunque su origen se remonta a los cafetales del Brasil profundo. Así lo comentó Anselmo Casarin, CEO de Qpasa, quien detalló la manera en que la marca está contribuyendo a la consolidación del mercado cafetero nacional.
"QPasa es más que una empresa; es un puente. Un puente entre la tradición de los cafetales de Brasil y el paladar emergente y curioso de Paraguay. El nombre en sí es una pregunta que nos hacemos cada día: '¿Qué pasa en el mundo del café?', y nuestra respuesta es siempre la misma: calidad, innovación y respeto por el grano", resumió.
Con respecto a la presencia en Paraguay, desde Ciudad del Este, el experto puntualizó que lo observa como punto de entrada estratégico al mercado local. Esto porque se observa a la capital de Alto Paraná, como un crisol de culturas, más allá de ser un epicentro comercial y un bombeo de energía a todo el Mercosur.
De esta manera, el especialista cafetero remarcó que, para un producto como el café, que viaja y conecta mundos, no podría haber una puerta de entrada más simbólica y potente como lo es Ciudad del Este. La localidad será así la plataforma ideal para inyectar en esa corriente dinámica esteña la excelencia de un café de especialidad.

El CEO de Qpasa destacó cómo el gran diferencial de la marca no reside en un solo factor, sino en una firma, la cual se transforma en una garantía personal. Casarin dio a conocer que es Q Grader certificado, un profesional con certificación del Coffee Quality Institute (CQI) especializado en la evaluación sensorial del café arábica, por lo cual mantiene un fuerte compromiso con la curaduría del producto.
"Nuestro portafolio se cimienta en dos pilares fundamentales. El primero, y el alma de nuestro proyecto, es el café verde. Este es el lienzo en blanco, la promesa silenciosa de todo lo que una taza puede llegar a ser. Es el producto destinado a los artesanos, a otros tostadores que buscan una materia prima de calidad excepcional para crear sus propias obras", indicó.
Luego viene el segundo pilar, nacido de la observación del propio mercado paraguayo: el café tostado en grano. El profesional lo cataloga como una revelación de una promesa, lo cual se trata de la propia interpretación de la marca sobre el potencial observado en el grano verde, listo para llegar a las cafeterías de especialidad y al consumidor final.
Cada lote que pasa por Qpasa ha sido evaluado bajo los más rigurosos estándares internacionales. Con esto, desde la marca enfatizan que no venden solo café, se ofrece una genealogía de sabor, una trazabilidad que cuenta la historia desde la finca hasta la taza. "Nuestra firma es la certeza de que detrás de cada grano hay un criterio, una experiencia y una pasión inquebrantable por la excelencia", agregó.

La especialidad, el cuidado y el diferencial de Qpasa también se conjuga con otro ingrediente estratégico: Qpasa: el modelo 360°. Esto, detalló el CEO de la firma, significa que la responsabilidad y la mirada acompañan al café en su círculo completo de vida, asegurando que la calidad que nace en la tierra no se pierda en ningún eslabón de la cadena.
"Comienza en el origen, con una selección meticulosa de los granos en las fincas; continúa con la logística y la exportación: luego, como Q Grader, aplico el rigor técnico en la evaluación y clasificación, garantizando que solo lo excepcional siga adelante. El círculo avanza hacia el tueste, donde supervisamos la transformación del grano para revelar su máximo potencial y, finalmente, se retroalimenta, en la distribución y la educación al cliente final y a las cafeterías.
Casarin resaltó cómo el café pasa a tomar una forma considerable, tras estos procesos, convirtiéndose en un lenguaje. Para el experto, un grano puede contar historias del sol que lo maduró, de la altitud de la montaña donde creció, de las manos que lo cuidaron; no se trata de una bebida monolítica, es un universo de perfiles sensoriales, desde la acidez cítrica y brillante hasta las notas de chocolate y caramelo.
"El arte de tomarlo, para mí, comienza con la valentía de probarlo en su estado más puro, sin azúcar. El azúcar no es un villano, pero a menudo es una máscara que oculta tanto los defectos de un mal grano como las virtudes de uno extraordinario. El verdadero arte es un ritual de curiosidad: usar agua a la temperatura correcta, apreciar el aroma de los granos recién molidos, saborear y buscar esas notas sutiles.

No hay una única forma correcta, afirma, pero todo reside en el respeto. Se trata de entender que uno se encuentra frente a un producto complejo y noble, para darle la oportunidad de descubrir el dulzor, el cuerpo y la acidez que le son propios.
En cuanto al desarrollo del café de especialidad en el mercado paraguayo, el CEO de Qpasa lo observó con un enorme optimismo. Aseguró así estar presenciando un verdadero despertar, pues durante mucho tiempo, el consumo estuvo anclado en la costumbre de un café más tradicional, funcional, cuyo propósito era simplemente energizar.
Sin embargo, en los últimos años ha surgido una ola de curiosidad, un florecimiento del interés por la calidad y la experiencia. Para Casarin, la gente ya no solo quiere "un café", sino que empieza a preguntar el tipo de café que está consumiendo, con lo cual se observa también la proliferación de cafeterías de especialidad, interés de baristas y la búsqueda de nuevas experiencias por parte de los consumidores.
"La evolución ha sido pasar de un consumo por hábito a una elección por placer y descubrimiento. El mercado está madurando, el paladar se está educando y el consumidor está listo para valorar la diferencia. Nosotros no llegamos a un mercado estático, llegamos para acompañar y nutrir esta fascinante evolución, para ser catalizadores de una nueva cultura del café en Paraguay. El futuro aquí no es solo prometedor; es vibrante", subrayó.