Cremer Oleo apuesta por convertir a Paraguay en un nuevo polo oleoquímico de la región
Paul Fernández Editor de Contenidos
Paul Fernández Editor de Contenidos
Cremer Oleo Paraguay es la filial local del holding alemán Cremer, una compañía con más de 75 años de trayectoria en el trading, logística e industrialización de materias primas, con presencia en más de 60 países y una facturación anual superior a los 3.000 millones de euros.
Con presencia en Paraguay, la compañía apuesta a la industrialización con una importante planta ubicada en Villeta, la región industrial más grande del país, desde donde agrega valor a la producción nacional.
Alejandro Basualdo, CEO de Cremer Oleo, indicó que desde tierra guaraní, promueven la transformación de aceites vegetales en productos de alto valor agregado, principalmente biodiésel, glicerina y otros derivados.
"Nuestro propósito es capitalizar el potencial del país para consolidarnos como el principal polo oleoquímico nacional, aportando a la diversificación de la matriz energética de forma sostenible", señaló el alto ejecutivo.
Indicó que ven a Paraguay como una plataforma única en Sudamérica dado que, por un lado, cuenta con una macroeconomía muy sólida, estabilidad política, reglas de juego claras, baja inflación y una moneda estable que permiten planificar e invertir a largo plazo. Por otro lado, considera que es un país agroindustrial con gran disponibilidad de materias primas como el aceite de soja, que todavía tienen mucho potencial de industrialización.

Basualdo agregó que a estas condiciones favorables para la inversión e industrialización, se suma un punto clave: Paraguay es 100% importador de hidrocarburos, lo que abre la puerta a que proyectos como Cremer Óleo aporten soluciones energéticas limpias, sustituyendo importaciones y generando mayor valor agregado en la cadena productiva.
"Esa combinación de estabilidad, recursos y necesidad estratégica es lo que convierte al país en un lugar excepcional para desarrollar biocombustibles y nuevas industrias", agregó.
La compañía cuenta con las principales certificaciones internacionales de sostenibilidad y calidad, lo que les permite la posibilidad de exportar a mercados tan exigentes como Europa y Estados Unidos.
Sin embargo, sostuvo que la ventana exportadora aún se encuentra en vías de desarrollo, por lo cual, para llegar a su potencial de manera orgánica, es necesario consolidar y madurar el mercado local para mejorar los costos productivos y, con ello, ser más competitivos.
Indicó que, al ser Paraguay un país mediterraneo, para que se dé la posibilidad de exportar, se requiere de un esfuerzo público-privado, es decir, el Estado debe crear el ecosistema ideal para una producción competitiva que combine una flexibilidad tributaria y una mayor demanda de biodiesel, que deberá ser acompañado por el sector privado ofreciendo acompañar esas mayor eficiencia, inversión y mejores prácticas industriales de tal manera a posicionarse a la altura del desafío en mercados tan exigentes.
"Estamos muy expectantes porque ello ocurra, y poder ser parte de un hito histórico donde un combustible paraguayo sea utilizado en motores de autos en Europa y Estados Unidos", contó Basualdo.
En el caso de Crémer Oleo, comentó que para llegar a las certificaciones, primero, invirtieron en tecnología de última generación para garantizar eficiencia y calidad en la producción de Biodiesel. Luego, mediante un intenso trabajo de capacitación del equipo, tanto en el área comercial como en la operativa, se permitieron no solo cumplir con los estándares internacionales, sino también demostrar —y certificar— una reducción significativa en sus emisiones de carbono, logrando de esa forma eficiencia productiva y sostenible.

Basualdo indicó que el hecho de que Paraguay produzca su propio biodiesel es un paso estratégico para el país, dado que además de agregar valor a la agroindustria, al transformar materias primas como el aceite de soja en energías renovables, también impulsa inversiones, reduce la dependencia de combustibles fósiles, genera ahorro de divisas, abre la posibilidad de desarrollar productos de altísimo valor como la glicerina grado farmacopea, crea empleo local y se proyecta en el escenario internacional como un productor sostenible y competitivo.
Así también, indicó que la producción de biodiésel equilibra la industria al generar una demanda creciente de aceite de soja, impulsando así mayores niveles de molienda y fortaleciendo la estructura productiva del país.
"En este marco, estamos trabajando de manera articulada con los distintos actores de la cadena agroindustrial para potenciar el nivel productivo a partir de tres verticales: el fortalecimiento de las exportaciones, la profundización de la industrialización y la ampliación de la oferta de aceites y proteínas", dijo también.
De esta forma, sostuvo que el biodiésel deja de ser un eslabón aislado para consolidarse como parte de una cadena agroproductiva integrada, con impacto directo en el crecimiento de la economía nacional.
Comentó que el potencial de crecimiento del país es grande pero que el mandado de biodiésel del 5%, siguen por debajo de la región. Comentó que avanzando hacia un aumento, de al menos el 15% como funciona en Brasil, redundaría en beneficios para el país, tanto desde la inversión como también de la industrialización.
Respecto al acompañamiento del sector público, comentó que encontraron un marco de diálogo y una visión positiva respecto al rol de los biocombustibles en la diversificación energética y en el efecto que tiene sobre las industrias y la necesidad de agregar valor a la producción nacional.

Basualdo indicó que hoy la legislación vigente en Paraguay establece un límite del 5% en la mezcla de biodiesel, lo que impide avanzar hacia un mandato más elevado. Por tanto, considera que, para que la industria pueda crecer, es indispensable trabajar en una nueva normativa que habilite un sendero de incremento en la mezcla, alineado con las mejores prácticas de la región y del mundo.
"Paraguay tiene todas las condiciones —macro sólidas, materias primas y energía limpia— para ser un referente, pero para concretar ese potencial necesitamos un cambio en la legislación que acompañe el desarrollo de largo plazo", sostuvo.
El CEO comentó que el plan estratégico va más allá de producir biodiesel, teniendo en cuenta que buscan consolidarse como el polo oleoquímico más relevante de Paraguay, integrando la producción de biocombustibles con el desarrollo de subproductos de altísimo valor, como la glicerina refinada grado farmacopea, destinada a las industrias farmacéutica, cosmética y alimentaria.
Para alcanzar esa meta, indicó que el primer paso es consolidar plenamente la industria del biodiesel en el país, para que luego, sobre esa base sólida puedan expandirse hacia una diversificación industrial que coloque a Paraguay en el mapa regional como un referente en innovación, sostenibilidad y agregado de valor en la cadena oleoquímica.
"Como grupo globalmente integrado, con operaciones en la industria, el trading y la logística, estamos en permanente búsqueda de nuevas oportunidades de crecimiento. En este camino, vemos un gran potencial en el segmento de cuidado personal, especialmente a través de los beneficios que ofrece la Ley de Maquila, siempre con el objetivo de construir alianzas sólidas y sostenibles a largo plazo", agregó.
Por último, dijo que se encuentran explorando nuevas oportunidades relacionadas con lo que se denominan los "biocombustibles de futuro", como el metanol verde; y toda la industria asociada a ello. "Tenemos altas expectativas para el país y esperamos poder concretarlas en los próximos años", aseveró.