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Trump afirma que EE.UU. “dirigirá Venezuela” tras la captura de Maduro y anuncia control político y petrolero

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Trump confirmó que Estados Unidos asumirá el control temporal de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y adelantó una intervención directa en la transición política y la industria petrolera.

3 Enero de 2026 14.44

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este 3 de enero de 2026 que su gobierno asumirá el control temporal de Venezuela luego de la operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. 

En una conferencia de prensa realizada en su club Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, Trump describió la intervención como un hito histórico y adelantó que Washington administrará el país sudamericano hasta concretar una “transición segura y adecuada”.

Acompañado por el Secretario de Defensa, Pete Hegseth; el Secretario de Estado, Marco Rubio; el Director de la CIA, John Ratcliffe; y el asesor Stephen Miller, el mandatario defendió la magnitud y el alcance del operativo, al que calificó como uno de los despliegues militares más contundentes de la historia reciente de Estados Unidos. 

Según sus palabras, se trató de “uno de los ataques más impresionantes y de las demostraciones más efectivas y poderosas del poder y la competencia militar estadounidense en la historia”, comparable a una fuerza “como no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial”.

La captura de Maduro

Trump aseguró que la operación neutralizó por completo la capacidad militar venezolana, afirmando que “todas las capacidades militares de Venezuela quedaron inutilizadas”. 

Detalló que la captura de Maduro se produjo “en plena noche”, en un contexto en el que “las luces de Caracas estuvieron en gran parte apagadas gracias a cierto nivel de experticia que tenemos”, en referencia a la capacidad tecnológica utilizada para desarticular sistemas clave. 

Reiteró que ningún otro país habría podido ejecutar una acción de esa magnitud, señalando que “ninguna nación en el mundo podría haber logrado lo que Estados Unidos logró ayer”.

En cuanto a las bajas, el presidente reconoció que hubo “algunas heridas”, incluso el impacto a un helicóptero durante la operación, pero enfatizó que no hubo víctimas fatales estadounidenses. 

Según remarcó, “ningún miembro del servicio estadounidense murió” y “no hubo fallecidos”, subrayando la eficacia del despliegue. También advirtió que las fuerzas armadas estaban preparadas para una segunda ofensiva aún mayor si hubiese sido necesario.

Sobre el destino de Maduro y Flores, Trump confirmó que ambos fueron “capturados y sacados del país” tras una acción rápida en su residencia ubicada dentro del complejo militar de Fuerte Tiuna. Relató que las fuerzas estadounidenses irrumpieron de manera sorpresiva, “avanzando con todo” sobre el mandatario venezolano. 

Según informó, ambos se encuentran a bordo del buque USS Iwo Jima, en ruta hacia Nueva York, donde enfrentarán cargos por narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y otros delitos, en línea con una acusación federal que ya existía desde 2020 y que ahora fue desclasificada.

Trump destacó que la operación fue el resultado de “muchísima planificación” y de una estrecha cooperación entre el aparato militar y las agencias de seguridad y justicia estadounidenses. Desde su perspectiva, la captura de Maduro no fue una acción improvisada, sino el desenlace de un proceso coordinado durante meses.

Maduro en USS Iwo Jima
Nicolás Maduro bajo custodia abordo del USS Iwo Jima

“Vamos a dirigir el país”

El aspecto más sensible de la conferencia estuvo centrado en el futuro político de Venezuela. Trump fue explícito al señalar que Estados Unidos asumirá el control del país de forma directa. “Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”, afirmó, reiterando en varias ocasiones que “vamos a dirigir el país”. 

Justificó esta decisión en la necesidad de evitar que “alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bienestar del pueblo venezolano” y de impedir el retorno o la continuidad del régimen anterior.

En ese marco, el presidente sostuvo que Washington estará “muy involucrado” en la definición del próximo liderazgo venezolano, sin mencionar apoyos inmediatos a figuras opositoras específicas. Según su visión, el rol estadounidense será determinante para garantizar estabilidad y un nuevo rumbo institucional.

Trump presentó la intervención como una oportunidad para redefinir el futuro del país, prometiendo “libertad para la gente” y asegurando que los venezolanos podrán volverse “ricos, independientes y seguros” a través de una asociación estratégica con Estados Unidos. 

Incluso afirmó que los venezolanos que residen en territorio estadounidense estarán “extremadamente felices” con el nuevo escenario que se abre tras la caída del gobierno de Maduro.

El petróleo como eje de la nueva etapa

La industria petrolera ocupó un lugar central en el discurso. Trump adelantó que empresas estadounidenses ingresarán a Venezuela para invertir miles de millones de dólares con el objetivo de reconstruir una infraestructura que describió como “gravemente destruida”. 

Afirmó que el sector petrolero venezolano hoy es “un desastre” y que el plan consiste en reactivarlo para “empezar a generar dinero para el país”, destacando que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

En el plano político, Trump no ahorró calificativos contra el líder venezolano, a quien volvió a describir como “dictador” y “capo del narcotráfico”. 

Frente a las críticas sobre la legalidad de la operación y la ausencia de una autorización explícita del Congreso, evitó dar definiciones concretas y se limitó a responder que “eso lo discutiremos”. También desestimó las condenas internacionales y las objeciones planteadas por dirigentes demócratas.

Finalmente, lanzó una advertencia directa a los sectores que aún permanecen leales a Maduro dentro de Venezuela. Según Trump, si continúan apoyando al antiguo régimen, “el futuro será realmente malo para ellos”, en una señal de que Washington no contempla una convivencia política con remanentes del chavismo.

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