Decidir bien también exige saber cuándo frenar. La regla propone actuar con datos suficientes, evitar la espera por certezas totales y reducir sesgos que pueden torcer el rumbo.
Tres líderes eligieron escuchar esa incomodidad que aparece antes de cualquier planilla: rechazaron acuerdos tentadores, cambiaron modelos rentables y apostaron contra el pronóstico. La lección: la señal interna puede anticipar lo que el Excel todavía no ve.
Este fenómeno, conocido como la Paradoja de Abilene, es más común de lo que se cree y tiene un costo altísimo en las organizaciones. Por qué el miedo a la confrontación y la búsqueda de un falso consenso pueden llevar a equipos enteros a un destino que nadie deseaba