Tim Draper apostó por SpaceX y Tesla cuando pocos veían futuro. Su historia muestra cómo nacen grandes fortunas: con convicción, pérdidas tempranas y apuestas contra todo consenso.
La caída del precio de las acciones de SpaceX y las nuevas restricciones sobre US$ 116.000 millones en acciones de Tesla, dejaron a Musk fuera del selecto club de los cuatro puntos.
La nueva versión del Model Y apunta a resolver una de las mayores limitaciones de la gama de Tesla en Estados Unidos: ofrecer más espacio familiar sin depender del ya discontinuado Model X.
El gigante de satélites y cohetes planea salir a bolsa con una valuación de US$ 1,75 billones, según informaron varios medios el miércoles. La operación convertiría al empresario en el primer integrante del selecto club de las fortunas de cuatro comas.
La IA quebró la vieja lógica que unía a las Siete Magníficas. Ahora Wall Street mira quién gana con el gasto tecnológico, quién solo paga para defender márgenes y dónde puede aparecer la próxima gran oportunidad para los inversores.
Con una valuación estimada de hasta US$ 1,75 billones, la compañía aeroespacial prepara documentos clave para Nasdaq, mientras inversores y analistas ponderan el atractivo de Starlink, la volatilidad esperada y el control del magnate.
California reúne subsidios millonarios, una red logística de enorme escala y el mayor mercado de Tesla en EE.UU.. Esa ecuación puede acelerar el despegue del Semi, el camión eléctrico pesado de la compañía, aunque expone la contradicción entre el discurso antisubsidios de Elon Musk y el apoyo público que vuelve competitivo al vehículo.
Windrose comenzó a vender un camión eléctrico de gran tonelaje, fabricado en China, que se parece al Semi de Tesla. Incluso con aranceles de importación del 70%, el director ejecutivo afirma que obtendrá ganancias por cada unidad que venda en Estados Unidos.
La iniciativa busca montar en Austin una planta capaz de reunir todas las etapas de fabricación de semiconductores y abastecer la demanda tecnológica de Tesla, SpaceX y xAI.
La firma aeroespacial inició en reserva el trámite ante la SEC y el mercado apuesta por una colocación récord en junio, con una valuación cercana a US$ 1,75 billones (trillones en inglés).
El anuncio del 21 de marzo abre una apuesta industrial inédita, con promesas ambiciosas, plazos exigentes y dudas sobre la capacidad real de ejecución de Elon Musk en un negocio donde casi no tiene antecedentes.
Las promesas de Tesla sobre los robotaxis y los robots humanoides siguen siendo negocios no demostrados. Su división de energía no lo es. Y ahí reside la próxima gran idea de la empresa.
Con un patrimonio que ya supera la suma de Page, Zuckerberg, Bezos y Huang, el fundador de Tesla apoya dos tercios de su capital en la infraestructura orbital de SpaceX y en la red satelital Starlink. A los 54 años, su apuesta por el control del acceso al espacio podría ser la llave para cruzar la barrera del billón.
La compañía fundada por Qasar Younis ya factura cientos de millones, seduce a gigantes de la industria y apuesta a convertirse en el cerebro digital de vehículos civiles y militares, mientras acelera en la carrera por la autonomía total con aliados globales y contratos millonarios.
Su fortuna supera los US$ 722.000 millones. En números concretos, alcanza para quedarse con todas las ligas deportivas de EE.UU., adquirir el parque automotor anual del país o arrasar con el mercado inmobiliario de estados norteamericanos enteros.
La presentación de resultados del último trimestre de 2025 vino con una decisión que cambia por completo el rumbo de la automotriz: dejarán de fabricar los modelos S y X para concentrarse en robots humanoides y vehículos autónomos.
Mientras la automatización redefine qué tareas hacemos y cómo, las palabras del magnate reavivan el debate sobre el futuro del empleo. Entre promesas tecnológicas y una creciente informalidad laboral, cada vez más trabajadores se preguntan si la estabilidad será un lujo del pasado.
La nueva valuación de xAI catapultó el patrimonio del dueño de Tesla y SpaceX, quien estiró aún más la ventaja sobre el resto del ranking. La demanda judicial contra su chatbot Grok no frenó el avance de sus activos.