Eric Sprott comenzó a invertir en metales preciosos en la década de 1980. Sus inversiones se cuadruplicaron en tan solo dos años e incrementaron su patrimonio neto a más de US$ 3.000 millones.
El metal recuperó terreno tras el derrumbe de enero y anotó un salto cercano al 4%, en medio de la volatilidad financiera, las señales de la Casa Blanca sobre aranceles y las negociaciones con Irán que sacuden a los inversores.
El salto de la plata reaviva la atención sobre los metales preciosos, en un contexto global marcado por conflictos, presiones inflacionarias y desconfianza hacia las monedas tradicionales. La relación con el oro tocó un umbral histórico que los mercados no pasaban desde 2012.
El anuncio de Trump sobre el desembarco de compañías estadounidenses en Venezuela impulsó a los metales preciosos y a las grandes petroleras. Wall Street reaccionó con subas de hasta 8,3% en el sector energético.
La tensión sobre la oferta, la expectativa de una baja en la tasa de interés y el debilitamiento del dólar alimentan el salto del metal, que ya duplica su valor en 2025 y deja atrás al resto del mercado de metales preciosos.
Mientras el oro y la plata ganan terreno por la incertidumbre global, cinco compañías mineras marcan récords recientes en Wall Street. Qué papel juegan las tasas, el dólar y el giro proteccionista de Trump en esta nueva ola de interés por los activos tradicionales.