Luego del pico emocional del logro, muchos profesionales vuelven a su estado habitual de ánimo, o incluso expresan una profunda sensación de vacío y desorientación.
El 2026 marca un "punto de inflexión" para la gestión del talento: RR.HH. se transforma en el orquestador de la convivencia entre la inteligencia humana y la artificial. Con presupuestos ajustados y un mercado en "esperar y ver", los líderes de área se enfrentan a la saturación y la necesidad urgente de reinventar el trabajo y la cultura. La clave, según expertos globales, estará en la planificación basada en habilidades, las experiencias hiper personalizadas y un nuevo liderazgo capaz de navegar el "cambio ingobernable".
¿Cuántos líderes operan con radares activos? ¿Y cuántos siguen guiando a ciegas por intuición o por mera repetición de patrones antiguos? De esta tensión nace el modelo VIGÍA 360: un sistema de escaneo continuo para el liderazgo de alta precisión, que lo he ajustado junto con cientos de ejecutivos en los últimos cinco años. El nombre es el acrónimo de Vigilancia, Inteligencia, Gestión, Ímpetu y Atención.
Lecturas recomendadas por coaches que combinan herramientas concretas, relatos personales y claves simples para empezar a ver las cosas desde otro lugar. Una invitación a desafiar ideas fijas, frenar la autoexigencia y abrir espacio a una mirada más amable con uno mismo.
El término refleja la idea central: el estilo de liderazgo más efectivo depende de la situación concreta. No existe un modo único de dirigir que sirva para todas las personas y contextos.
La mayor compañía de alimentos y bebidas del mundo toma una contundente decisión ética que sacude al mercado y redefine el rumbo de la industria: tras una investigación interna, Nestlé destituye a su CEO Laurent Freixe por una relación no divulgada con una subordinada. Lo reemplaza Philipp Navratil, exdirector de Nespresso.
Qué sucede en el cerebro en los momentos de desborde y cómo anticiparse para evitar consecuencias irreversibles. Una lectura esencial para líderes y equipos que buscan fortalecer su inteligencia emocional.
En muchas empresas, la lealtad se confunde con la obediencia ciega, creando un ecosistema de "aplaudidores" que asienten sin cuestionar. Por qué los verdaderos líderes no temen al disenso constructivo y cómo rodearse de quienes se atreven a pensar diferente es la clave para evitar el estancamiento y asegurar el futuro de cualquier organización.
La responsabilidad afectiva empresarial es un cambio de paradigma que redefine la interacción de las empresas con su gente y sus resultados. Claves de una tendencia que va más allá de la Inteligencia Emocional.
Las subsidiarias argentinas pueden destacar por algo mucho más valioso: por ser las más innovadoras, las que desarrollan mejor talento, las que encuentran soluciones que nadie más está buscando.
Mientras la IA transforma el panorama de negocios, las empresas que realmente prosperan son aquellas que priorizan el propósito, los valores y el bienestar de sus equipos.
Muchos directores ejecutivos descubren tarde que el éxito temprano no garantiza saber pilotear la compañía en la siguiente etapa. Desde la trampa de ingresos impredecibles hasta el desgaste por decisiones solitarias, estos obstáculos silenciosos desgastan a quienes se supone que tienen todas las respuestas.
Puede parecer un sinsentido, pero algunas personas en puestos de dirección ejercen su liderazgo con tal potencia que terminan impactando negativamente en los demás. Mientras esos líderes creen que están brillando en la organización, lo que muchas veces hacen es minar las capacidades de sus colaboradores. El exceso de una virtud se convierte, entonces, en una desventaja. En estas líneas cada cual podrá reconocer si se siente un líder "multiplicador" o, por el contrario, si es un "disminuidor" que desperdicia talento, monopoliza las decisiones o genera estrés en su entorno.
Spoiler: no es falta de motivación. En Argentina no le decimos quiet quitting. Le decimos hacer la plancha. Y aunque el fenómeno se popularizó globalmente durante la pandemia, nosotros lo conocíamos de antes.
La desconexión entre lo que los jefes creen y lo que realmente viven los empleados puede pasar desapercibida durante mucho tiempo, hasta que se manifiesta en desmotivación y renuncias. No sentirse valorado es una de las principales razones por las que las personas abandonan sus puestos, y el problema es la falta de autenticidad, oportunidad y sentido.
Aislados en la cima, los líderes enfrentan sesgos, presiones y puntos ciegos. Un guía externo puede ser clave para ampliar su visión y potenciar su toma de decisiones.