El mercado busca compañías capaces de transformar la demanda de inteligencia artificial en crecimiento rentable y sostenido, con ventajas competitivas que resistan más allá del entusiasmo inicial.
Google desarrolla sus propios chips de IA para superar a Nvidia. Sin embargo, su estrategia no termina de abordar el problema de raíz y pierde peso frente a la competencia.
La multinacional producirá el chip AI6 en una planta que abrirá Tesla en Texas durante el 2026. El contrato, por US$ 16.500 millones, busca reactivar un proyecto estancado y fortalecer los planes de autonomía de la automotriz.