El anuncio del 21 de marzo abre una apuesta industrial inédita, con promesas ambiciosas, plazos exigentes y dudas sobre la capacidad real de ejecución de Elon Musk en un negocio donde casi no tiene antecedentes.
La empresa de implantes cerebrales busca curar la parálisis, devolver la vista, e incluso tratar otras afecciones neurológicas como la epilepsia mediante su tecnología, que a futuro dará "superpoderes cibernéticos" a las personas, según el millonario.