La compañía finlandesa acelera su transformación con AI-RAN, redes ópticas y data centers, mientras los inversores evalúan si el salto bursátil todavía tiene respaldo.
El salto de US$ 15.000 millones en el presupuesto de inversión para el año fiscal 2026 revela una apuesta que va mucho más allá del negocio tradicional de la compañía.
El auge de los centros de datos de inteligencia artificial llevó proyectos financiados y con base en Estados Unidos a instalarse en Medio Oriente. Ahora, el negocio por su seguridad alimenta una nueva carrera armamentística.
Con apuestas en energía, centros de datos, ciencia, robótica e identidad digital, el creador de OpenAI busca ocupar un lugar central en la infraestructura capaz de sostener la próxima etapa de la inteligencia artificial.
SanDisk fabrica memorias flash y unidades para guardar información, piezas centrales para los centros de datos de inteligencia artificial. El furor inversor se apoya en la demanda de “hot storage” y en la expectativa por sus próximos balances.
La empresa dejó Stargate UK en pausa ante reglas poco previsibles y costos eléctricos demasiado altos, un revés para los planes de Londres de atraer inversiones y ganar capacidad propia para desarrollar inteligencia artificial.
Tras años de euforia tecnológica, los gigantes digitales aceleran desembolsos multimillonarios en infraestructura para IA y siembran inquietud entre gestores, que ven balances cada vez más exigidos y retornos todavía inciertos.
Impulsada por la fiebre de la inteligencia artificial, una racha de balances positivos y el empuje del sector automotor, la compañía californiana sigue marcando récords en Wall Street.
Mientras los fabricantes de chips duplican su valor de mercado y las tecnológicas anuncian inversiones astronómicas, los grandes jugadores del negocio inmobiliario en centros de datos ven caer sus acciones, frenados por reglas que limitan su capacidad de endeudamiento, una red eléctrica colapsada y accionistas reacios al riesgo.
Con inversiones millonarias, respaldo del gobierno de Trump y el impulso energético que exige el auge de los centros de datos, una camada de startups busca revivir la fisión atómica con reactores compactos, fabricados en serie y diseñados para funcionar donde antes era impensado.
Mientras la demanda energética de la inteligencia artificial amenaza con desbordar la red eléctrica mundial, un puñado de empresarios tech proyecta una alternativa radical: montar servidores en órbita y alimentarlos con energía solar directa del espacio. Aunque los desafíos técnicos y económicos son enormes, ya hay satélites en camino y miles de millones apostados a que esta ciencia ficción se vuelva rutina antes de 2035.
Las proyecciones de crecimiento para los próximos cinco años entusiasmaron al mercado y dispararon las acciones un 9,5%. La apuesta por los chips para inteligencia artificial y centros de datos refuerza la estrategia de la compañía en un sector cada vez más competitivo.
La alianza con Adani apunta a instalar un complejo de centros de datos en el sureste de India, con infraestructura propia y energía renovable. El plan busca posicionar al país como plataforma clave para el desarrollo de inteligencia artificial.
Kuok Meng Wei, cuyo abuelo fue llamado una vez el hombre de negocios más astuto del mundo por Forbes, está liderando a su familia hacia lo que el hombre de 41 años describe como "la industria más activa en décadas".
En octubre, el gigante tecnológico lideró una ronda de financiación de 500 millones de dólares para X-energy, una empresa que desarrolla reactores modulares pequeños. Ahora, la compañía logró una nueva recaudación.
Las grandes inversiones tecnológicas traen consigo enormes riesgos y oportunidades; comprender las implicancias y planificar estratégicamente es la clave para tener éxito en el futuro.