La caída del petróleo alivió a los inversores, aunque Torsten Slok, economista jefe de Apollo, cree que puede recalentar más la economía de EE.UU. y empujar a la Fed a subir las tasas.
La reapertura del estrecho de Ormuz y el retroceso del Brent reactivan un patrón histórico que favorece a las aerolíneas cuando baja el costo del combustible y la demanda de pasajeros sigue firme.
Un alto el fuego de 60 días entusiasma a los mercados, pero los daños en la infraestructura energética y las dudas sobre el pacto mantienen bajo presión al crudo.
La Casa Blanca y Teherán sumaron otra señal de choque en el estrecho de Ormuz, mientras el Brent superó los US$ 96 por barril y el mercado ajustó precios ante el temor de nuevas trabas marítimas.
Ali Akbar Velayati avisó que una represalia de Washington podría cortar otra vía clave para la energía y golpear al comercio global. La señal suma tensión mientras Ormuz sigue bajo presión.
Con el barril en niveles altos, las petroleras amplían su caja. A su vez, la corrección del metal precioso se presenta como una apuesta defensiva ante un mayor gasto bélico y la tensión fiscal.
El temor a un cierre prolongado de Ormuz y a nuevos golpes sobre la infraestructura energética del Golfo alimenta un escenario extremo: menos oferta, fletes más caros y una guerra capaz de disparar valores inéditos.
Ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán y represalias contra bases norteamericanas sacuden el Golfo. Ormuz, paso de una quinta parte del petróleo, queda bajo amenaza: seguros y fletes saltan, el GNL se encarece y Asia recalcula reservas ante un salto de tensión.
El valor del crudo enfrenta un momento difícil en medio de un contexto de incertidumbre global. La escasez de demanda provoca dudas en las expectativas a futuro de este activo.