El crecimiento sostenido de South Food S.A., operador de franquicias internacionales como Pizza Hut, KFC y recientemente Taco Bell, encuentra su explicación en una combinación de visión empresarial, disciplina operativa y una fuerte apuesta por el desarrollo de equipos. Así lo expuso su Gerente General, Guillermo Biedermann, durante el Podcast by Forbes, repasando la historia de la compañía, sus hitos más relevantes y los desafíos de liderar en el sector del “fast food”.
La firma tiene un origen familiar que se remonta al mundo de la publicidad. Desde allí, la familia Biedermann dio el salto al negocio de franquicias en 1993, con la apertura del primer local de Pizza Hut en Paraguay. Más de tres décadas después, la compañía se encamina a operar cerca de 80 locales en el país, consolidándose como uno de los actores más relevantes del segmento de comida rápida.
“South Food es una empresa familiar que nace en el seno de la familia Biedermann, que venía del rubro publicitario. A partir de esos contactos, conseguimos la franquicia de Pizza Hut y KFC en 1993, y desde ahí no paramos de crecer. Hoy somos la marca de pizza líder en el mercado paraguayo y seguimos expandiéndonos con nuevas oportunidades”, afirmó Biedermann.
Uno de los pilares que explica este crecimiento es la incorporación progresiva de nuevas marcas del grupo Yum! Brands. En 2014, la llegada de KFC marcó un punto de inflexión, mientras que la reciente confirmación de Taco Bell refuerza la estrategia de expansión. Según Biedermann, el objetivo es alcanzar entre 10 y 15 locales de esta última marca en los próximos cinco años, dentro de un plan de inversión que ronda los US$ 3 a US$ 4 millones.

La consolidación
Biedermann puntualizó que traer Taco Bell no fue una cuestión de azar, sino de apuesta a largo plazo, al tratarse de una de las marcas que más está creciendo a nivel global y atendiendo que Paraguay está hoy en el radar internacional. “Para nosotros es un hito muy importante, porque no es común que una misma empresa opere las tres marcas en un país. Eso habla del nivel de confianza que hay en nuestra gestión”, sostuvo.
El crecimiento acelerado, sin embargo, plantea el desafío de sostener la rentabilidad en un negocio intensivo en volumen. En ese sentido, el Gerente General señaló que el control es la base del modelo de negocio, donde la compañía aplica rigurosos sistemas de monitoreo, auditorías permanentes y procesos estandarizados para garantizar eficiencia y calidad en cada punto de venta.
“El secreto está en el control. Somos obsesivos con eso. Este es un negocio de volumen, pero también de disciplina. Hay controles diarios, semanales y mensuales, y una fuerte inversión en la formación de la gente. Tenemos colaboradores que empezaron cocinando y hoy ocupan cargos gerenciales. Eso para nosotros es clave”, explicó.

Otro de los factores determinantes en la consolidación de South Food ha sido su capacidad de adaptación en contextos adversos, como la pandemia del Covid-19. De este modo, destacó las labores de la compañía a la hora de acelerar procesos internos y reforzar su posicionamiento en el mercado en todo momento.
Un antes y un después
Biedermann identificó momentos decisivos en la historia reciente de la compañía, junto con la introducción de KFC en el mercado paraguayo. Este hito terminó por redefinir la escala y el alcance del negocio, permitiendo a la empresa capitalizar el crecimiento posterior en ventas y transacciones.
En paralelo, el ejecutivo también hizo referencia a los desafíos estructurales del mercado local, particularmente en lo que respecta a la informalidad. Según indicó, una gran parte del sector gastronómico en Paraguay opera fuera de los estándares exigidos por las franquicias internacionales, lo que genera una competencia desigual.

“Competir contra la informalidad no es fácil. En el rubro de alimentos, gran parte del mercado no cumple con controles ni estándares. Por ello, esas son nuestras ventajas competitivas, la trazabilidad y el análisis constante de datos. Nosotros sabemos exactamente qué vendemos, cómo y con qué calidad”, remarcó.
De cara al futuro, South Food proyecta continuar su expansión, apoyada en economías de escala y en la incorporación de nuevas marcas, tanto internacionales como locales. La compañía también mantiene un enfoque activo en el desarrollo de proveedores nacionales, con el objetivo de alcanzar altos niveles de integración local en su cadena de suministro.
Sobre el punto, Biedermann destacó el valor del aprendizaje práctico en la formación empresarial, subrayando que el trabajo diario con equipos humanos es el principal desafío de cualquier organización.
“La teoría es importante, pero la práctica te enseña la mayor parte. Trabajar con la gente, entender sus motivaciones y alinearlas con los objetivos de la empresa es el desafío más grande. Ahí es donde realmente se construyen las organizaciones”, afirmó.