"Paraguay ya no tendrá otro Itaipú": expertos piden acelerar inversiones y reformas del sector energético
En el conversatorio “Energía para competir: diálogo empresarial sobre presente y desafíos del sector energético”, organizado por el Club de Ejecutivos del Paraguay en el marco de su eje de Clima de Negocios, se expuso la manera en que el sector energético nacional se encuentra actualmente en un punto de inflexión.
Ante esto, referentes clave del ámbito público y privado coincidieron en la necesidad de profundizar la planificación, fortalecer la infraestructura y generar condiciones de previsibilidad para sostener el crecimiento económico.
Del encuentro participaron el Viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano; el Presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa; el Exdirector General de Itaipú, James Spalding; y el especialista en energía Eduardo Viedma. Los expositores subrayaron que el crecimiento sostenido de la demanda energética obliga a tomar decisiones estratégicas en el corto plazo para evitar cuellos de botella en el futuro.

Uno de los puntos de coincidencia entre los referentes fue la necesidad de sostener e incrementar los niveles de inversión en el sistema eléctrico. En ese sentido, Sosa remarcó que, si bien se registraron avances significativos en los últimos años, aún existe una brecha respecto a lo establecido en el plan maestro.
“En los últimos cinco años, las inversiones crecieron de manera importante, alcanzando más de US$ 300 millones anuales. Sin embargo, el Plan Maestro establece una necesidad cercana a los US$ 500 millones por año. Si logramos sostener niveles de inversión de US$ 350 millones en adelante, vamos a mejorar sustancialmente la calidad del servicio, aunque todavía queda camino por recorrer”, expresó el titular de la ANDE.
Otro de los ejes centrales del debate fue el rol de las tarifas y el costo de la energía en el contexto de la transición hacia nuevas fuentes de generación. En este punto, Bejarano fue enfático al señalar que el país debe prepararse para un escenario distinto al que históricamente caracterizó a Paraguay como un proveedor de energía abundante y barata.
“Debemos ser conscientes de que el caso de Itaipú no va a repetirse en la historia. Toda nueva fuente de generación que se incorpore tendrá un costo superior, y eso implica que los ajustes tarifarios serán inevitables. Es necesario avanzar también en una mayor conciencia sobre el uso eficiente de la energía, porque el modelo de abundancia al que estábamos acostumbrados está cambiando”, afirmó el Viceministro.
Así también, se puso sobre la mesa la necesidad de ordenar y modernizar la institucionalidad del sector energético. Sobre el punto, se remarcó que Paraguay requiere avanzar hacia una estructura más clara, con un ente rector y un organismo regulador independiente que brinde previsibilidad a los inversionistas y acompañe la apertura a la participación del sector privado.

Viedma, por su parte, destacó que la reciente normativa orientada a fomentar las energías renovables representa un cambio de paradigma, al habilitar nuevas oportunidades de inversión y diversificación de la matriz energética.
“La nueva ley permite contratos a largo plazo, amplía las posibilidades de inversión privada y establece reglas de juego más claras. Esto no solo facilita el ingreso de capitales, sino que también permite que la ANDE enfoque sus recursos en transmisión y distribución, que son áreas clave para sostener el crecimiento del sistema eléctrico”, explicó.
En paralelo, los expositores coincidieron en que el desarrollo del sector energético será determinante para la competitividad del país. La disponibilidad de energía confiable y suficiente se posiciona como uno de los principales factores de atracción de inversiones, especialmente en industrias intensivas en consumo energético.
A los factores mencionados se debe sumar la combinación de mayor demanda, necesidad de inversión y cambios en la matriz de generación, que obliga a una coordinación más estrecha entre el sector público y privado. Así, la planificación de largo plazo, el fortalecimiento institucional y la generación de reglas claras aparecen como los pilares sobre los cuales se deberá construir el futuro energético del país.