Paraguay apunta a exportar harina al segundo mayor consumidor de pan del mundo
Paul Fernández Editor de Contenidos
Paul Fernández Editor de Contenidos
Según el Informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), las exportaciones de trigo zafra 2024 tuvieron un excelente desarrollo a diciembre del último año, cerrando con un aumento de 99%.
Enrique Arrúa, Vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Molineros (Capamol), señaló que las condiciones climáticas, durante el año anterior, ayudaron bastante por lo que se pudo llegar a las 1 millón de toneladas. A diferencia del 2022 y 2023, dijo que se registró un buen frío lo que ayudó a que las plantas puedan cargarse completamente.
Comentó que la buena producción del año anterior se observó en las exportaciones que a año calendario alcanzó un total de 545.626 toneladas por un valor de US$ 127 millones. El Vicepresidente del gremio indicó que este volumen enviado muestra que el 50% de la producción se exporta y el 50% restante se industrializa en el país.
Es por eso que, aseguró, que para el 2025, el objetivo es empezar a industrializar el trigo sobrante, convertirlo en un producto terminado y empezar a mirar a otros mercados de la región para exportarlos.
"Nuestra expectativas para el 202 y 2026 es empezar a industrializar ese excedente de producción de trigo que tenemos. Es decir, convertirlo ya en un producto terminado y que nosotros empecemos a exportar harina paraguaya", dijo.
Mencionó que Paraguay siempre está rondando los 400.000 a 500.000 toneladas de harina producida, sin embargo, aseguró que existe una gran capacidad de industrialización que puede ayudar con el objetivo de enviar al exterior.

Arrúa dijo que, actualmente, la capacidad ociosa de las plantas es del 45% lo que refleja la capacidad que tienen las industrias nacionales de procesar trigo, convertirlo en harina y empezar a exportar.
El Vicepresidente de la Capamol dijo que las exportaciones de harina paraguaya siguen siendo incipientes, con algunos envíos a Bolivia y otros a Chile. Sobre este último destino, aseguró que es el segundo consumidor de pan más grande del mundo, después de Francia, por lo cual resulta en una enorme oportunidad para la industria nacional.
Afirmó que las exportaciones a Chile son de prueba y error, y más allá de la calidad del producto, el inconveniente está en las particularidades de este mercado y las exigencias que tiene.
"Nuestra realidad es que tenemos ahora una calidad excelente. Nada más es salir a buscar los mercados afuera; a pelear hasta las negociaciones porque no es tan rápido", añadió.
A su criterio, se trata sólo de preparar a la industria nacional, cumplir con todas las exigencias de este mercado y empezar a exportar. En ese sentido, aseguró que es importante el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio, el Viceministro de Industria y la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex) para poder llegar a este mercado. que