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La industria que nunca frena: el turismo crece más rápido que la economía mundial, pero enfrenta una nueva era de tensiones

Martina P. Veneziani

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Detrás de los récords de demanda emerge una nueva realidad: guerras que alteran rutas aéreas, combustible más caro, destinos saturados, conflictos por la vivienda y viajeros cada vez más atentos a la seguridad. Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, analiza en diálogo con Forbes Argentina por qué la industria sigue creciendo más rápido que el PBI global y cuáles son los desafíos que definirán su próxima década.

29 Junio de 2026 10.01

Mientras gran parte de la economía global muestra señales de desaceleración, hay una industria que sigue avanzando a un ritmo propio. El turismo recuperó todo lo perdido durante la pandemia, sí, pero también volvió a convertirse en uno de los motores más dinámicos de la economía mundial. Según las últimas proyecciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el sector aportará cerca de US$ 12 billones a la economía global en 2026, equivalentes al 9,9% del PBI mundial, y sostendrá 376 millones de empleos en todo el planeta.

Las cifras son contundentes. El WTTC proyecta que el sector crecerá este año un 3,2%, por encima del avance estimado para la economía mundial, del 2,4%. La tendencia se profundiza en el largo plazo: durante la próxima década, el turismo crecerá a una tasa anual promedio de 3,6%, es decir, una vez y media más rápido que la economía global.

Sin embargo, detrás de esos números récord aparece una paradoja cada vez más visible. El turismo atraviesa uno de los momentos de mayor demanda de su historia, pero al mismo tiempo enfrenta desafíos estructurales que redefinen el negocio. Guerras, crisis energéticas, inflación persistente, saturación de destinos, conflictos con residentes, cambios regulatorios y transformaciones tecnológicas obligan a gobiernos y empresas a replantear estrategias.

"Lo que hemos aprendido, crisis tras crisis, es que la gente no deja de viajar", explica Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, en diálogo con Forbes Argentina. Según la ejecutiva, en 2025 el sector registró un año récord al aportar US$ 11,6 billones a la economía mundial, con un crecimiento del 4,1%, casi 50% superior al de la economía global.

La explicación, sostiene, es estructural. "El turismo satisface una necesidad humana profunda: la conexión, la experiencia y el descubrimiento", afirma. “Ninguna crisis elimina eso. Lo que sí cambia son los destinos elegidos, las fechas o la duración de los viajes”.

Un sector que se volvió un termómetro económico

Gloria Guevara
Gloria Guevara

La importancia económica del turismo va mucho más allá de las vacaciones. Hoy funciona como uno de los indicadores más sensibles de los cambios que atraviesa el mundo.

Cuando sube el precio del petróleo, el impacto aparece rápidamente en las tarifas aéreas. Cuando estalla un conflicto geopolítico, las rutas se modifican, los seguros aumentan y los viajeros cambian sus preferencias. Cuando la inflación erosiona el poder adquisitivo, los consumidores ajustan la duración de sus viajes o buscan destinos más accesibles.

La reciente escalada bélica en Medio Oriente ofrece un ejemplo claro. Los conflictos en la región obligaron a cerrar espacios aéreos, provocaron cancelaciones masivas y generaron desvíos de rutas internacionales. Las consecuencias fueron inmediatas: aumento del combustible, mayores costos operativos para las aerolíneas y un fuerte incremento en la demanda de seguros de viaje.

La industria ya venía atravesando otras tensiones geopolíticas. La guerra en Ucrania modificó corredores aéreos clave entre Europa y Asia. Los conflictos internos en algunos destinos turísticos de América Latina afectaron frecuencias y reservas. Y la incertidumbre global está impulsando un fenómeno cada vez más visible: los viajeros privilegian seguridad y previsibilidad por encima del precio.

En cuanto a los riesgos, Guevara asegura que la industria los tiene identificados: “La inestabilidad geopolítica, la falta de planeación, el endurecimiento de las políticas migratorias y la facilitación de visas, así como la implementación de políticas públicas incorrectas que ponen en riesgo el crecimiento. A ello se suman la transformación digital desigual, la escasez de talento y las presiones ambientales. Sin embargo, es importante señalar que, a pesar de estos retos, el sector turístico demuestra permanentemente su capacidad de resiliencia".

América Latina gana protagonismo

En este escenario complejo, América Latina emerge como una de las regiones con mejores perspectivas.

La planificación y la estrategia son las claves de los viajes corporativos de hoy. FOTO: FREEPIK
Países como Ecuador, Bolivia, Panamá, Guatemala, Colombia y Argentina aparecen entre los mercados con mejores perspectivas de crecimiento para este año. FOTO: FREEPIK

El WTTC estima que el sector turístico de Centro y Sudamérica crecerá más de 4% en 2026, superando el promedio mundial. El gasto de los visitantes internacionales aumentaría 7,8%, más del doble que la tasa global proyectada. 

"Es una combinación muy poderosa de elementos", señala Guevara. "El sector turístico en Centro y Sudamérica crecerá en 2026 por encima del promedio mundial".

Países como Ecuador, Bolivia, Panamá, Guatemala, Colombia y Argentina aparecen entre los mercados con mejores perspectivas de crecimiento para este año. En el caso argentino, el WTTC proyecta una expansión cercana al 5%.

"Mientras otras regiones enfrentan importantes caídas o sufren los efectos del alza en el combustible, América Latina ofrece al viajero estabilidad, diversidad de destinos y una relación calidad-precio muy competitiva", explica. “Ahora bien, es importante que se invierta más en infraestructura, se otorguen mayores facilidades migratorias y se aprovechen las nuevas herramientas tecnológicas para generar viajes fluidos entre los viajeros, que incluso esta es una de las 8 prioridades del World Travel and Tourism Council”.

-La región tiene una menor exposición a las disrupciones de Medio Oriente. ¿Considera que Latinoamérica se está consolidando como el principal "refugio" para el turismo internacional que busca evitar las zonas de conflicto en el Golfo y Europa?

Alrededor del 14% del tráfico aéreo internacional en tránsito pasa por hubs como Dubái, Doha o Abu Dabi, por lo que cualquier interrupción afecta a rutas entre Asia, Europa y América. En el caso de Latinoamérica no lo definiría como un "refugio", porque ese término implica que la elección se hace por descarte, y no es así. América Latina la eligen los turistas no porque otros destinos estén siendo afectados, sino porque la región ofrece un servicio de excelencia respaldado por una oferta propia y consolidada, en la que se combinan cultura, gastronomía, historia y atractivos naturales.

El problema del éxito: el overtourism

Si durante décadas el desafío era atraer visitantes, hoy varios destinos enfrentan el problema contrario: demasiados turistas.

Barcelona, Venecia, Ámsterdam, Lisboa y Palma de Mallorca se han convertido en símbolos del llamado overtourism.

Para Guevara, la solución no pasa por desalentar el turismo, sino por gestionarlo mejor.

"No se trata de limitar el turismo, sino de distribuirlo mejor y gestionar los destinos de forma más sostenible", afirma.

Roma
Si durante décadas el desafío era atraer visitantes, hoy varios destinos enfrentan el problema contrario: demasiados turistas.

La ejecutiva considera que el concepto de turismo de calidad cobra cada vez más relevancia. "El visitante que gasta más, permanece más tiempo y regresa genera un impacto económico mucho mayor que el turismo de volumen sin planificación", sostiene.

El combustible, la variable que nadie controla

Entre todos los desafíos actuales, uno sobresale por su impacto inmediato: el costo de la energía.

"Este es quizás el desafío más urgente que enfrenta el sector en este momento", reconoce Guevara.

La ejecutiva recuerda que aproximadamente el 30% de los costos de una aerolínea corresponde al combustible. Cuando el petróleo sube, el impacto termina trasladándose a toda la cadena turística.

Por eso, sostiene que el desafío será evitar que el incremento recaiga exclusivamente sobre el consumidor.

"Es fundamental impulsar una mayor eficiencia operativa en las aerolíneas, fomentar la inversión en combustibles sostenibles, mejorar la infraestructura y la gestión del tráfico aéreo", explica.

La evidencia disponible muestra que los viajeros están ajustando comportamientos, no cancelando planes.

Los consumidores buscan promociones, comparan más opciones, contratan seguros con mayor cobertura y privilegian tarifas flexibles. La incertidumbre se convirtió en una variable permanente del negocio.

Al mismo tiempo, se observa una creciente polarización del mercado. Mientras una parte de los viajeros busca maximizar valor y controlar gastos, otra mantiene un fuerte apetito por experiencias premium.

La inteligencia artificial entra en escena

La próxima gran transformación del sector viene -y esto no sorprende a nadie- de la mano de la inteligencia artificial.

Viaje de negocios. Foto: Reith & Associates
“La inteligencia artificial juega un papel transformador”. Foto: Reith & Associates

El WTTC estima que el turismo generará alrededor de 91 millones de nuevos empleos hacia 2035. Pero existe un problema: la industria también podría enfrentar un déficit superior a 43 millones de trabajadores.

"La inteligencia artificial juega un papel transformador: no para reemplazar al factor humano, sino para escalar la capacidad de formación a la velocidad que el crecimiento del sector exige", explica.

"La IA está permitiendo que el sector turístico escale la capacitación de millones de trabajadores mediante aprendizaje personalizado, simulaciones inteligentes, tutores virtuales y formación continua", señala.

La aplicación de inteligencia artificial también se extiende a otras áreas: optimización de precios, atención al cliente, planificación operativa, gestión de destinos y predicción de demanda.

Un negocio que seguirá creciendo, pero de manera diferente

El turismo ya no es únicamente una industria asociada al ocio. Es un sector que refleja con rapidez los cambios económicos, sociales y políticos del mundo.

Por eso resulta significativo que continúe expandiéndose incluso en un contexto marcado por conflictos geopolíticos, incertidumbre económica y presiones inflacionarias.

La gran pregunta ya no es si la industria seguirá creciendo. Todo indica que lo hará. La incógnita es cómo será ese crecimiento: más tecnología, más segmentación, más foco en sostenibilidad, más flexibilidad y una gestión mucho más sofisticada de los riesgos parecen ser algunas de las respuestas.

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