Forbes Paraguay
15 Marzo de 2026 07.00

La carrera por la energía: criptominería, data centers y nuevas industrias que miran a Paraguay

inteligencia artificial energia
Gemini
Share

Autoridades y empresarios coincidieron en que el aprovechamiento estratégico de la energía será clave para el crecimiento económico de Paraguay. Mientras el Gobierno apuesta por atraer industrias intensivas en electricidad, el sistema eléctrico enfrenta desafíos tarifarios y el sector privado reclama previsibilidad para seguir invirtiendo.

El futuro energético de Paraguay vuelve a ocupar un lugar central en el debate económico. En un contexto de creciente interés por industrias intensivas en electricidad —como centros de datos, inteligencia artificial y criptominería—, autoridades y empresarios coinciden en que el desafío pasa por transformar el potencial energético del país en una plataforma de desarrollo e inversiones.

Para el Ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, la discusión debe partir de una visión estratégica sobre el uso de la energía. En su opinión, Paraguay no puede limitar la llegada de nuevas inversiones por temor a que el consumo eléctrico aumente.

 “La energía se tiene que usar y se tiene que usar para el desarrollo del país. Nosotros no podemos estar rechazando inversiones porque tenemos miedo de que se acabe la energía en Paraguay”, afirmó.

El ministro sostuvo que el país debe abandonar una lógica de escasez y avanzar hacia una planificación basada en nuevas fuentes de generación. 

Marco Riquelme
Marco Riquelme, Ministro de Industria y Comercio

Entre las iniciativas mencionó la ley de energías renovables no convencionales, promulgada recientemente, que habilita el uso de paneles solares para autoconsumo y la posibilidad de que los usuarios vendan sus excedentes al sistema eléctrico. “Uno puede comprar energía y puede vender energía. Ese es el futuro energético que nosotros vemos”, señaló.

Riquelme también defendió las políticas destinadas a atraer nuevas industrias intensivas en electricidad, como los centros de datos vinculados a inteligencia artificial. 

Según explicó, este tipo de proyectos pueden implicar inversiones de gran escala y generar un impacto relevante en la economía. “Por cada 100 megas que consumen estas industrias, pueden invertir cerca de US$ 3.000 millones, que es casi el 10% del PIB. Son industrias que pueden cambiar la realidad económica del país”, afirmó.

Tarifas sostenibles

Desde la perspectiva del sistema eléctrico, el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa, señaló que uno de los principales desafíos para la empresa es avanzar hacia una estructura tarifaria sostenible. 

Según explicó, históricamente la ANDE operó con tarifas que no siempre reflejan los costos reales del sistema, lo que ha generado dificultades para sostener las inversiones necesarias en infraestructura.

“Uno de los problemas principales que tiene la ANDE es su tarifa política. Ninguna empresa, pública o privada, puede sostenerse en el tiempo si no cuenta con los recursos necesarios”, sostuvo.

Sosa indicó que la institución ha realizado estudios técnicos y auditorías internacionales para analizar su estructura de costos y compararse con otras empresas eléctricas de la región. Los resultados muestran que la empresa se encuentra entre las más eficientes en términos operativos, aunque enfrenta desafíos en la reducción de pérdidas en la red de distribución.

Félix Sosa
Félix Sosa, Presidente de la ANDE

“El nivel de pérdidas en distribución estaba en 24% hace dos años y hoy está alrededor del 20%, mientras que el promedio de la región es del 15%. Ese es uno de los puntos en los que tenemos que seguir trabajando”, explicó.

En ese contexto, el titular de la ANDE señaló que existe la intención de avanzar hacia una actualización gradual de las tarifas, comenzando por los clientes de mayor consumo y evitando trasladar el impacto a los sectores más vulnerables. “Tenemos que ir poniendo sobre la mesa la tarifa técnica para poder sostener a largo plazo el sistema eléctrico paraguayo”, afirmó.

Criptominería y energía

Por su parte, el CEO de Qurubiqa, Javier Carbonati, destacó el papel que ha tenido la criptominería en el aprovechamiento de la energía disponible en el país. Según explicó, se trata de una de las pocas industrias que logró consumir grandes volúmenes de electricidad en el corto plazo, generando ingresos significativos para el sistema eléctrico.

“Es la única industria que pudo consumir grandes cantidades de energía en el corto plazo”, afirmó. De acuerdo con sus estimaciones, el sector actualmente consume cerca de un gigavatio de energía y podría generar este año entre US$ 350 millones y US$ 400 millones en ingresos para la ANDE.

Carbonati señaló que, además del consumo energético, la industria ha impulsado inversiones privadas importantes en el país. “Hoy hay cerca de US$ 2.000 millones invertidos en máquinas y en infraestructura vinculada a la criptominería en Paraguay”, explicó.

Javier Qurubiqa
Javier Carbonati, CEO de Qurubiqa

Sin embargo, el ejecutivo advirtió que la continuidad de estas inversiones dependerá en gran medida de la previsibilidad del marco regulatorio y de las condiciones del mercado energético. “Hoy no estamos teniendo previsibilidad después del 2027, y eso hace que no se esté invirtiendo en nuevos equipos, cuando esta es una industria que evoluciona constantemente”, sostuvo.

El empresario también planteó que la criptominería puede complementarse con otros desarrollos tecnológicos vinculados a la economía digital. 

En su opinión, el país puede aprovechar su capacidad energética no solo para exportar electricidad, sino para desarrollar industrias que generen mayor valor agregado. “Lo que hay que hacer es gestionar la energía y darle un mayor valor para Paraguay”, afirmó.

En ese contexto, el debate sobre el futuro energético del país combina distintas dimensiones: la sostenibilidad del sistema eléctrico, la atracción de nuevas inversiones y la definición de una estrategia que permita transformar la abundancia energética en un motor de desarrollo económico.

10