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Inteligencia artificial y la continuidad del negocio: postergar su adopción puede dejar fuera del mercado a empresas

Inteligencia Artificial
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La adopción de la Inteligencia Artificial en el ámbito empresarial se ha convertido en un requisito para sostener la competitividad y rentabilidad en el corto plazo. Postergar su incorporación puede implicar una pérdida acelerada de competitividad y una posición cada vez más débil frente a competidores más adaptados.

23 Febrero de 2026 08.00

Durante los últimos dos años, la Inteligencia Artificial pasó de ser una innovación exploratoria a convertirse en una infraestructura estratégica. Lo que antes representaba una ventaja competitiva hoy es, en palabras de Hugo Brunetta, Director General de Nexting y referente en tecnologías aplicadas al management, “una necesidad imperiosa”. Ya no se trata de liderar, sino de no quedar rezagado.

El especialista sostiene que el momento ideal para formarse en IA “fue ayer”. Y agrega que quien todavía está evaluando si debería entender estas herramientas “ya está perdiendo el tiempo”. La velocidad de evolución tecnológica supera la capacidad de adaptación de muchas organizaciones y genera una brecha que se amplía mes a mes.

Brunetta lo sintetiza con una comparación directa cuando afirma que es como preguntarse si un negocio debería tener WhatsApp para vender. Así como ningún negocio discute hoy esa decisión, la Inteligencia Artificial empieza a ocupar ese mismo lugar estructural dentro de la operación empresarial. No incorporarla implica operar con desventaja frente a competidores que ya optimizan procesos, analizan datos en tiempo real y automatizan tareas críticas.

Reemplazo de tareas y liberación de capital humano

Uno de los principales temores asociados a la IA es el reemplazo laboral. Brunetta desactiva esa preocupación con una precisión conceptual, afirmando que “la Inteligencia Artificial no va a reemplazar personas, va a reemplazar tareas”.

El foco está en actividades repetitivas, rutinarias y propensas al error. Informes mensuales, recopilación y cruce de datos, análisis de ventas, redacción de propuestas similares a anteriores, respuestas a correos electrónicos, desgrabaciones o traducciones forman parte del día a día en cualquier empresa, desde una pyme hasta una gran corporación.

La automatización de estas tareas libera tiempo ejecutivo y operativo para actividades que sí requieren razonamiento humano, negociación, creatividad y toma de decisiones estratégicas. “Todos hacemos tareas rutinarias, desde el joven que acaba de entrar a la empresa hasta el CEO”, explica. La pregunta central no pasa por la dificultad técnica, sino por el propósito. “El tema no está en cómo se usa, sino en entender para qué la voy a usar”, señala, y agrega que el único límite real es la imaginación.

Hugo Brunetta, Consultor en Tecnologías Aplicadas al Cliente
Hugo Brunetta, Director General de Nexting y referente en tecnologías aplicadas al management

Impacto directo en la rentabilidad de corto plazo

Más allá del discurso conceptual, el impacto económico es inmediato. Según Brunetta, “en el corto plazo la rentabilidad es clara”. La eficiencia operativa derivada de la automatización reduce horas hombre dedicadas a procesos de bajo valor agregado y acelera la circulación de información crítica.

El ejemplo de una desarrolladora inmobiliaria permite dimensionar la magnitud del cambio. Dos personas dedicaban tres días completos al mes a consolidar datos provenientes de distintas obras, generar informes en distintas monedas y preparar reportes de gestión. Con IA, ese proceso puede automatizarse por completo y liberar 48 horas laborales mensuales para tareas de mayor impacto, como negociación con proveedores o análisis estratégico del negocio.

En términos financieros, esto implica reducción de costos indirectos, mejora en la velocidad de decisión y mayor foco en actividades generadoras de ingresos. La automatización no solo optimiza tiempo, sino también mejora la calidad de la información. Por ende, reduce el margen de error humano, con impacto directo en márgenes y competitividad.

El riesgo de postergar la adopción

“El mayor riesgo es fundirse, desaparecer”, advierte Brunetta. La comparación con la Revolución Industrial resulta ilustrativa, aunque con una diferencia central. Mientras la mecanización y la electrificación se expandieron en décadas, la Inteligencia Artificial se masificó en cuestión de meses.

Esa aceleración comprime los tiempos de reacción. Las empresas que no integren IA en su operación diaria perderán eficiencia y su capacidad de competir en una economía donde el procesamiento inteligente de datos, la automatización y la personalización ya forman parte del estándar.

En un contexto regional marcado por presión competitiva externa, digitalización acelerada y mercados cada vez más exigentes, la variable tecnológica deja de ser secundaria frente a factores macroeconómicos. La competitividad se define cada vez más por la capacidad de adaptación tecnológica.

Formación ejecutiva como punto de partida

En este marco, el taller presencial “Inteligencia Artificial para empresas innovadoras”, que se realizará el próximo 12 de marzo en Asunción, en el Gran Hotel del Paraguay, liderado por Brunetta y con certificación de la Buenos Aires Business School, apunta a traducir el concepto en aplicación concreta. El programa aborda herramientas, casos prácticos y metodologías para integrar IA en marketing, gestión empresarial y toma de decisiones estratégicas.

El objetivo no es técnico en sentido estricto, sino ejecutivo. Se trata de comprender dónde aplicar la IA, cómo detectar tareas automatizables y cómo construir un roadmap de adopción que impacte en resultados medibles. Brunetta advierte que quien no entienda hoy esta transformación "ya no va a existir más directamente" en el mercado.

El taller, que ya fue dictado en Buenos Aires y se actualiza permanentemente debido a la evolución constante de la tecnología, busca acelerar la curva de aprendizaje en un momento donde el tiempo es el principal activo en riesgo.

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