Juan Carlos Acosta, CEO de Century 21 Paraguay, observó que el crecimiento del real estate paraguayo no fue lineal, sino que siguió patrones basados en conectividad, servicios y calidad de vida como motores de inversión. Bajo su visión, la transformación del consumidor también impulsó un cambio en el tipo de proyectos que hoy se desarrollan.
Por su parte, Emanuel Oviedo, Director Regional de Keller Williams en Paraguay, resaltó que el sector atravesó un proceso de maduración cultural, con más profesionalización, más tecnología y una demanda que analiza con lupa cada detalle. En ese cruce de visiones, ambos coinciden en que Paraguay ingresó a una etapa decisiva, donde los nuevos polos urbanos definirán la competitividad del país para atraer capital local e internacional.
El nuevo skyline de Paraguay
Acosta y Oviedo manifestaron que el cambio urbano del país se observa en el propio diseño de sus proyectos, pues Paraguay ya no solo crece hacia los lados. En los últimos años, su expansión empezó a medirse también en altura, cuando el skyline de Asunción, históricamente dominado por edificios medios y torres residenciales dispersas, atraviesa hoy un proceso acelerado de verticalización.
De este modo, se puede desplegar un ranking de los rascacielos más altos, construidos y por construir, mostrando una transición clara: Paraguay entró en la era de las torres icónicas.
La torre proyectada de mayor altura es Petra Imperiale, del Grupo Petra, que plantea llegar a 250 metros y 73 niveles. El segundo proyecto más ambicioso es Paseo 55, del Grupo Blue Tower, con 212 metros de altura y 55 pisos, una torre que busca convertirse en referente dentro del corredor corporativo y residencial más dinámico de la capital.

En tercer lugar se encuentra Aether, de Civis Soluciones Inmobiliarias, con 180 metros, 241 unidades residenciales y 2.250 m² de amenities, con el objetivo de contribuir a la evolución del skyline nacional.
Al mencionado desarrollo proyectado le sigue Sudameris Plaza, de 188 metros y 39 pisos, diseñado por el prestigioso estudio Foster + Partners. Ambos planes encarnan así una nueva lógica urbana: torres de usos mixtos y propuestas residenciales con estándares superiores.
La transición vertical es un hecho que ha visto su salto en los últimos años, atendiendo que también se refleja en desarrollos que ya forman parte del paisaje. Así, se observa Petra Tower, con 172 metros y 44 niveles, y Petra Icon, con 147 metros y 39 niveles; a su vez, Torre Ícono, con 142 metros y 37 pisos (EST Arquitectura), y Fortaleza Carmelitas, con 135 metros y 39 niveles, representan el ascenso de proyectos residenciales premium que cambiaron la percepción de vivir en altura en Asunción.
Cada una de estas torres habla del mismo fenómeno: el real estate paraguayo dejó de pensar la ciudad como un conjunto de barrios horizontales para comenzar a diseñar una metrópolis que se estructura en nodos, densidad y verticalidad.
La línea del cielo ya no es plana
En un país donde la altura nunca fue protagonista, la presencia de torres de más de 150 y 200 metros marca un cambio cultural. Los rascacielos empiezan a narrar una historia nueva, donde Paraguay madura, se proyecta y deja de mirar únicamente al suelo para levantar la cabeza hacia un futuro más vertical.

Para Acosta, el crecimiento de Asunción tuvo tres epicentros en los últimos diez años: Santa Teresa-Aviadores, Villa Morra-Carmelitas y Mburucuyá-Molas López. Lo que comenzó como densificación terminó extendiendo la frontera urbana hacia el eje aeropuerto y, más recientemente, hacia Nueva Asunción.
"Los barrios dejaron de pensarse como zonas aisladas. Ahora son ecosistemas completos donde la vida diaria, el trabajo y los servicios conviven en un mismo radio", describió.
Fuera del casco urbano, Encarnación, Ciudad del Este y San Bernardino siguieron ritmos propios, consolidándose como puntos de desarrollo sostenido o estacional. Ese dinamismo, advirtió, marca un quiebre en la forma en la que el país distribuye inversión y talento.
Emanuel Oviedo coincidió en que la capital fue el núcleo del salto cualitativo, identificando tres áreas que redefinieron la imagen urbana, donde el barrio Mariscal se posiciona como distrito mixto; el eje Shopping del Sol como centro corporativo moderno; y el corredor Aviadores del Chaco como la nueva postal de modernidad.
"La primera gran señal de cambio estuvo en el producto. Paraguay pasó de desarrollos meramente funcionales a proyectos con narrativa, diseño y una intención más definida. Esto permitió que los desarrollos residenciales y de usos mixtos comenzaran a dialogar con mercados como São Paulo, Santiago o Buenos Aires, algo impensado años atrás", señaló.
Un consumidor más exigente
Oviedo remarcó que no solo cambiaron las zonas, sino también la cultura inmobiliaria. La figura del asesor tradicional evolucionó hacia la del consultor especializado, respaldado por tecnología, análisis y capacitación, mientras que el comprador dejó de conformarse con un producto básico.

Manifestó así que el mercado paraguayo dejó atrás la informalidad y abrazó estándares de diseño, análisis y gestión que antes no se veían como aplicables. Además, manifestó que hoy en día el comprador compara todo, desde eficiencia, mantenimiento, amenities, y calidad de servicio. "Esa presión positiva elevó la vara para todos los actores del ecosistema", refirió.
La innovación tecnológica, desde herramientas digitales hasta bioclimática y eficiencia energética, también cambió la forma de tomar decisiones. En ese sentido, para el Director Regional de KW en Paraguay, la demanda pide hoy modelos flexibles, esquemas de pago híbridos y proyectos sostenibles que aporten valor urbano real.
"El desafío ya no es construir más grande, sino construir mejor. La arquitectura dejó de ser un símbolo de escala para convertirse en una herramienta de bienestar. El futuro del real estate paraguayo está en crear espacios que mejoren la vida y fortalezcan la comunidad", afirmó.
Nuevas tendencias
Acosta coincidió en que la etapa que viene estará marcada por proyectos integrados, como desarrollos de manzana, usos mixtos y micro-distritos que concentran vida, trabajo y servicios. La densificación seguirá en corredores estratégicos, mientras que sectores como logística inmobiliaria crecerán al ritmo del comercio interno.
Para el CEO de Century 21 Paraguay, las tendencias son claras, decantándose hacia proyectos más integrados, mejores materiales, mejores terminaciones y una distribución inteligente de los espacios. Para el experto, Paraguay está entrando en una fase donde la calidad constructiva deja de ser diferencial y pasa a ser un requisito básico.

En cuando al seguimiento de los desarrollos, Acosta observó que los condominios seguirán ganando fuerza y Nueva Asunción puede redefinir la expansión metropolitana. Habló así de un punto de inflexión, catalogándolo como un nuevo polo que, si se gestiona bien, puede cambiar la lógica inmobiliaria de toda el área metropolitana.
Tanto Acosta como Oviedo enfatizaron que Paraguay atraviesa un momento clave, donde la inversión internacional observa al país con mayor interés, el sector privado está en su etapa más profesional y el consumidor empuja hacia mejores productos. Sin embargo, señalaron que el salto definitivo dependerá también del sector público, con inversiones en la modernización de procesos, seguridad jurídica y reglas claras.
Oviedo lo resume como un momento bisagra, donde Paraguay tendrá la oportunidad de consolidarse como un mercado estable, serio y atractivo para la región. Acosta añade que la expansión hacia nuevos polos abre un ciclo que exigirá planificar mejor y construir desarrollos que aporten a la calidad urbana.
La década pasada fue la del crecimiento y la que viene será la de la consolidación, por lo que Paraguay ya no habla de un boom, sino de evolución y, por primera vez, de visión de largo plazo con uno de sus nuevos pilares económicos: el real estate.