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Conrado Tenaglia (Foto: Gentileza Juana Libedinsky)
Negocios

El abogado argentino que triunfa en Estados Unidos y el milagro que evitó que terminara como Michael Schumacher

Sebastián Fest

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Conrado Tenaglia, el argentino reconocido como mejor abogado internacional del año en los Estados Unidos, conversó en exclusiva con Forbes. La entrega del premio se se hará esta noche en Sao Paulo, en la fiesta de los Latin Lawyers Awards.

09 Mayo de 2024 10.30

“Claramente, yo me casé mejor”, dice Conrado Tenaglia, el argentino reconocido como mejor abogado internacional del año en los Estados Unidos y cuyo premio recibirá esta noche en Sao Paulo, en la fiesta de los Latin Lawyers Awards.

Se casó mejor que Michael Schumacher, dice Tenaglia, que no debería estar hablando, porque cuando su vida pendió de un hilo, la literatura médica aseguraba por abrumadora mayoría que no había manera de que volviera a ser el que fue. 

Tenaglia sufrió un accidente de esquí el 27 de agosto de 2019 en una pista en Bariloche. Resbaló en una placa de hielo y rodó sin control cuesta abajo. En el medio del feroz descenso se le soltó el casco y su cabeza golpeó contra una piedra antes de frenar, inerme su cuerpo, junto a un arroyo. Su instructor llegó, desesperado, para sostenerlo y evitar que se ahogara mientras llamaba a los servicios de emergencia.

"El resultado fue lo que los médicos llamaron 'traumatismo encéfalocraneal grave', y dejó a Conrado en un tres de la escala de Glasgow, el estado de coma más cercano a la muerte cerebral. El traumatismo le produjo, además, una lesión axonal difusa: se cortaron los cables que conectan el cerebro con el resto del cuerpo, no en un lugar determinado, sino por toda la materia gris. Esto significaba que si alguna vez Conrado salía del coma —según la literatura médica, el 90% de pacientes con este tipo de lesiones nunca recobra la conciencia—, aun así el cerebro estaba casi destruido".

El párrafo es de la periodista Juana Libedinsky, esposa de Tenaglia, y pertenece al libro "Cuesta abajo", que será presentado por Jorge Fernández Díaz y Silvia Naishtat el 24 de junio en el MALBA.

Tenaglia y Libedinsky, padres de dos hijos, viven en Nueva York, pero regresan todos los años a Argentina. Y volvieron recientemente a Bariloche.

A sus 57 años, Tenaglia "cuenta con más de 25 años de experiencia en operaciones transfronterizas de financiación corporativa, con especial atención a Latinoamérica y España", detalla su perfil en Linklaters, el estudio de abogados neoyorquino del que forma parte.

"Conrado ha asesorado a emisores y suscriptores en colocaciones de valores en EE.UU. y en los euromercados por parte de soberanos, bancos, empresas, prestatarios, prestamistas y agentes en facilidades bancarias bilaterales, sindicadas y estructuradas. También ha participado en numerosas reestructuraciones de deuda y ejercicios de gestión de pasivos, así como en adquisiciones y cesiones de empresas y activos", añade.

El día que la peor de las suertes se cruzó en su camino, Tenaglia tuvo paradójicamente también fortuna: aquellos que lo rodeaban tomaron decisiones clave que posibilitaron el "milagro" posterior.

"Cuando te pasa algo así, no sos vos el que toma las decisiones", dice Tenaglia a Forbes Argentina. "Por eso siempre digo que mucho mérito no tengo".

- Le habrán mencionado el caso de Michael Schumacher, que el 29 de diciembre de 2013, en los Alpes franceses, sufrió un accidente muy parecido al suyo. Schumacher nunca salió del coma.
 

- ¡Sin dudas! ¿Y qué reflexiones tengo? Bueno, claramente me casé mejor. Porque cuando te pasa algo, vos no sos el que toma las decisiones. Por eso te digo, yo mucho mérito no tengo. Las decisiones las tomaron todos los demás. Y las decisiones que tomaron, en mi caso Juana, las tomó todas bien. Alguien tuvo que tomar decisiones y si yo estoy acá y Michael está en otro lado, claramente alguna decisión tan buena como la que tomaron en mi caso, tal vez no se tomó... Aquí decidió Juana junto con mi familia y el resto. Y Madeleine, que por eso está acá, tuvo un rol muy importante (NdR: Madeleine Blehaut, argentina, era una asistente junior en el momento del accidente, hoy forma parte del staff de Linklaters). Porque cuando ocurre el accidente, te hacen un agujero en el cráneo para ver la presión intracraneal. Por suerte la presión era baja o normal, con lo cual me podían trasladar por avión a Buenos Aires. Pero necesitábamos un avión. ¿Querés contar, Madeleine, cómo conseguiste un avión sanitario? No hay tantos aviones sanitarios en Buenos Aires...

El diálogo de Madeleine para gestionar el avión sanitario para Tenaglia exhibe todo lo que aportan las relaciones humanas, el trato directo en momentos de crisis. Madeleine conocía a los dueños de una de las empresas sanitarias, Ambulancias Aéreas, que estaba a cargo del caso. Y a él, al dueño, le llegaban los pedidos. Blehaut le escribió.

- Por casualidad, ¿te llegó un pedido de un rescate en Bariloche?

- Sí, me llegó como a las 5 de la mañana. La verdad es que todavía no tenemos pensado salir con el avión, porque el seguro no lo autorizó. 

“Esto fue, en realidad, la historia de cómo en Argentina, si conocés a alguien, las cosas se mueven mucho más rápido”, explica Blehaut. “Y terminamos dando nuestra palabra, asegurando que el seguro iba a cubrir y que, si el seguro no cubría, alguien iba a pagar, pero que el avión saliera para Bariloche a buscarlo”.

Y el avión salió. Esa tripulación que contribuyó a salvar a Tenaglia se estrelló un año más tarde en El Bolsón mientras iban a buscar a un bebé para un trasplante de órganos. "Tienen un doble mérito -dice el abogado-; primero, porque me rescataron, y luego, porque tras sufrir ese accidente siguen brindando el servicio".

- ¿Ha leído el libro en el que su esposa cuenta todo lo que pasó?

- No, yo no lo quise leer, porque... ¿qué tengo que ver en ese libro? Yo no me acuerdo. Yo estaba inconsciente, ella lo vivió. Con lo cual, me pareció que no tenía nada para aportar. Lo voy a leer cuando esté publicado.

Conrado Tenaglia (Foto: Gentileza Juana Libedinsky)
Conrado Tenaglia (Foto: Gentileza Juana Libedinsky)

- Si tiene que describir su trabajo como abogado, ¿cómo lo describiría? 

- Yo creo que es una profesión muy noble, muy enriquecedora, pero más que nada te permite conocer gente, y conectar con gente. Y es eso lo que me ha permitido, porque me ha mantenido haciendo esto por 35 años desde que me recibí y hace 30 años que estoy en Linklaters. Me hace muy feliz y me ha llenado de alegría, fundamentalmente la gente que he conocido y a la que he podido ayudar. Ayudando a conseguir financiación más barata, a que puedan dar más trabajo, crear mejores condiciones de trabajo y a que se puedan expandir. Es una profesión muy noble.

- ¿Su especialidad es...?

- Ayudar a empresas, fundamentalmente en América Latina, a conseguir financiación, ya sea a través de los bancos o en mercados capitales, y que eso sea en las mejores condiciones posibles. Y con esa financiación, lo que han hecho en general es invertir en proyectos, en expandir su capacidad de producción o en mejorar las condiciones de producción que tienen, expandirse en otros países, llevar gente de un lado al otro, para poder mejorar las condiciones de trabajo en otros lugares, especialmente primero en América Latina, y luego se han expandido a Europa o a Estados Unidos.

- Son las multilatinas, de las que le he oído hablar mucho.

- Es algo bastante innovador, porque están las multinacionales anglosajonas, las empresas españolas que han intentado, o europeas, que han intentado reconquistar, como les digo, las Indias, y les ha ido como les ha ido. Y está la Multinacional Latina, que es un invento argentino. Y pocas veces eso lo he escuchado decir, pero la primera que hubo fue Bunge y Born. Basta tomar un poco de la historia de Bunge y Born para darte cuenta cómo Argentina ya estaba pensando en esas cosas. Después Argentina, como también digo, se distrajo, y otros países como Chile, Colombia y Brasil, fundamentalmente, tomaron el testigo y llevaron las multinacionales a otro nivel. Muy interesante y muy importante.

- ¿Cuál es la diferencia entre una multinacional anglosajona y una multilatina?

- Fundamentalmente es que están muy cerca de lo que los americanos llaman "on the ground". O sea, tener gente que no le tienen que explicar cómo es el mercado. El negocio peruano lo puede estar manejando un argentino, en Uruguay lo puede estar manejando un chileno. Imaginate una alemana aterrizando en Bolivia. ¿Cuánto tiempo le das para entender? Aunque hable el idioma. ¿Qué se come? ¿Qué no se come? ¿A qué hora? Bueno, un peruano en Uruguay lo entendió en dos minutos. Un argentino en Paraguay nació ya sabiéndolo, A mí me lo explicó el CFO de una empresa de retail, me dice, mirá, en Argentina técnicamente tal vez no deberíamos estar, pero si yo quiero saber, y era un tema de la ropa, si algo va a funcionar, lo lanzo en Argentina, y de acuerdo con la reacción de Argentina veo si lo tengo que lanzar en Colombia, en Perú, en Chile... O sea, es realmente esa inteligencia, esta inteligencia lateral que es distinta a la que tiene un anglosajón o un europeo.

- Y me interesa mucho lo que dijo sobre la experiencia española que no funcionó, ese intento de reconquista de las Indias. ¿Qué pasó? ¿Qué no funcionó?

- No, les salió bien, ¿eh? Les fue bien, pero siguen siendo una empresa española. La multilatina cambia su identidad y se adapta al mercado en el que está. Tiene esa capacidad. Las españolas de este lado del Atlántico no lo logran. Siguen siendo muy buenas empresas españolas.

- ¿Por qué cree que le dieron el premio?
 

- Bueno, se lo debo a gente como Molly (Ferrer) y otra gente en el departamento de Relaciones Públicas y Marketing.

- ¿Hay algo distintivo en el abogado argentino?

- Bueno, yo creo que es lo mismo que preguntaría acerca de un periodista argentino. ¿Qué distintivo hay en un argentino? La flexibilidad, la capacidad de pensar lateralmente, de buscar diagonales, de empatía, de contactar y de intentar adaptar distintos estilos de distintas culturas.

Conrado Tenaglia (Foto: Gentileza Juana Libedinsky)
Conrado Tenaglia junto a su familia.

- ¿El argentino es un experto en crisis como quizá ningún otro país o nacionalidad?

- Creo que hay demasiada mala prensa. Hay una leyenda negra sobre argentinos

- No, es un planteo por el lado positivo, no por un lado negativo. Me refiero a eso que hablaba del pensamiento lateral, de las diagonales. ¿El argentino funciona mejor en contextos adversos?

- Tenemos la misma Constitución que Estados Unidos, pero en 1921 decidimos experimentar con otra cosa. Me refiero a un emblemático fallo de la Corte conocido como “Ercolano”, de 1922. Un año antes, el Congreso de la Nación había aprobado la ley 11.157, que fue la primera ley de locaciones urbanas. En ella se establecía que por un plazo de dos años no podría cobrarse por el alquiler de inmuebles un precio más alto al que se pagaba el 1 de enero de 1920. Agustín Ercolano era inquilino en una propiedad de Julieta Lanteri, y se amparó en esa normativa para pagar un monto mensual menor al que reclamaba la dueña. El caso llegó hasta la Corte, que por dos votos contra uno le dio la razón al inquilino. El voto en disidencia fue del juez Bermejo, que decidió priorizar el derecho de propiedad. Como sociedad decidimos desatender a Julieta Lanteri, la quinta mujer en graduarse de médica en Argentina, y proteger a los Ercolano. 

- ¿Qué consecuencias tuvo esto?

- Creo que gran parte del siglo XX para Argentina representó una serie de desaciertos políticos, jurídicos, económicos y hasta sociales que llevaron al país a donde está hoy. Las causas y razones son varias. Pero lo concreto es que hemos perdido competitividad, y lo positivo es que aún tenemos un país con una cantidad importante de recursos naturales que nos permitirían volver a tomar una posición de relevancia en las conversaciones de orden mundial. Depende de nosotros lograrlo.

- Y 103 años después hay un presidente argentino que plantea un giro fundamental. ¿Cómo lo ve a Milei desde Estados Unidos?

- Yo no me puedo meter ni con clientes que están sujetos a confidencialidad, ni con la política actual de Argentina o de Estados Unidos. Es una de las reglas del juego.

- Saco a Milei de la ecuación, ¿cómo ve al país? Hablábamos de lo que sucedió en 1921, ¿qué ve de lo que está sucediendo en 2024?
 

- Sigo viendo lo mismo que veo estos 30 años, un montón de empresas muy, muy talentosas, muy capaces, haciendo cosas y buscando siempre maneras de seguir adelante. Y lo veo no solo en Argentina, sino fundamentalmente también en Chile. Allí estamos trabajando con bonos sostenibles linkeados a objetivos: si no alcanzo los niveles de emisiones propuestos o utilizo una cantidad determinada de energías renovables, pago más tasa de interés. Esto no se había hecho nunca con bonos soberanos.
 

-  Volviendo al premio, debe ser uno de los momentos más importantes de su carrera profesional. ¿Qué le va a pasar por la cabeza?

- La abogacía la podés ejercer de distintas maneras. Una es lo que llaman acá los sole practitioners, el abogado individual que hace todo esto. Eso no me tentó hace 35 años. A mí me gustaba el equipo. Primero trabajé en empresas y después quería trabajar en un equipo. Y entonces, para mí, cuando recibo el premio, en realidad voy a estar recibiendo el premio como si hubiese ganado una selección. Es un equipo. Y... es el equipo de Latinoamérica de Linklaters el que está ganando el premio. 

- ¿Esto es su Qatar y usted es Messi?

- Ah, no, nunca. Ese es Dios. Ese es Dios.

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