Atome consigue financiamiento y pone en marcha mega proyecto de US$ 650 millones en Villeta
Paraguay vuelve a posicionarse en el radar de las grandes inversiones industriales vinculadas a la transición energética.
La empresa Atome plc, desarrolladora internacional de fertilizantes de bajas emisiones de carbono, firmó en Asunción los acuerdos definitivos de financiamiento para el proyecto que se desarrollará en Villeta, una planta de fertilizantes verdes de US$650 millones de inversión y que va a tener la capacidad para producir 260.000 toneladas anuales.
El acuerdo fue suscrito durante las reuniones anuales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizadas en la capital paraguaya, donde se concretó la firma de los documentos de financiamiento de deuda por US$420 millones, parte central de la estructura financiera del proyecto.
La iniciativa contará con el apoyo de un consorcio internacional de instituciones financieras de desarrollo integrado por IDB Invest, International Finance Corporation (IFC) del Grupo Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones (EIB), el banco de desarrollo neerlandés FMO y el Fondo Verde para el Clima (GCF), creado en el marco de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

El financiamiento se estructuró a 15 años y en condiciones competitivas, reflejando tanto la solidez económica del proyecto como su alineación con objetivos globales vinculados a la seguridad alimentaria, la reducción de emisiones y la generación de empleo.
Durante una breve conversación con este medio, Peter Levine, Chairman de Atome , explicó que Paraguay reúne una combinación de factores que lo convierten en un destino especialmente atractivo para el desarrollo de este tipo de proyectos industriales.
“El país ofrece condiciones muy favorables desde el punto de vista político, fiscal y energético. Además, tiene costos competitivos de electricidad, una ubicación estratégica en el corazón del Mercosur y un gobierno con una clara orientación pro negocios”, señaló.
El ejecutivo también destacó la estabilidad institucional del país y la disponibilidad de una fuerza laboral joven, elementos que, según indicó, resultan clave para el desarrollo de proyectos industriales de gran escala.
“En todos esos aspectos Paraguay cumple con lo que buscamos: estabilidad, disponibilidad de energía, un ambiente favorable para la inversión y una ubicación ideal para abastecer a los mercados de la región”, afirmó.
La localización del proyecto en Villeta, cerca de infraestructura logística y de exportación, también representa una ventaja estratégica para la distribución del fertilizante en uno de los polos agrícolas más importantes del mundo.
La planta producirá fertilizantes utilizando energía renovable y sin depender de combustibles fósiles, lo que permitirá reducir significativamente la huella de carbono asociada a la producción tradicional de fertilizantes nitrogenados.
Según la empresa, el proyecto contará con un suministro estable de energía renovable a largo plazo, lo que contribuirá a mantener costos competitivos y a garantizar la sostenibilidad ambiental del proceso productivo.
En ese sentido, Levine destacó que la participación de organismos multilaterales fue determinante para concretar la iniciativa.
“Sin el apoyo del BID, de la IFC, del Banco Europeo de Inversiones y de FMO, no estaríamos haciendo este proyecto. Todos ellos han sido absolutamente solidarios y los consideramos verdaderos socios de negocio”, sostuvo.
El proyecto también cuenta con un acuerdo de compra de producción a largo plazo con Yara International, una de las principales compañías de fertilizantes del mundo, que adquirirá toda la producción de la planta mediante un esquema de contrato “take-or-pay”.
Este tipo de contratos garantiza la comercialización del producto y otorga mayor previsibilidad financiera al proyecto.

Tras la firma de los acuerdos de deuda, el siguiente paso será concretar la documentación correspondiente al financiamiento de capital, estimado en US$244 millones, cuyos términos finales se encuentran en la etapa final de negociación entre Atome y el consorcio de inversionistas.
La empresa prevé que estos acuerdos se formalicen dentro de un plazo aproximado de 30 días.
Una vez completada esta etapa, los socios del proyecto esperan avanzar hacia la fase de construcción.
“Esperamos que la construcción comience antes de que termine el verano. Nuestro objetivo es iniciar entre finales de mayo y junio”, explicó Levine.
La planta tendrá capacidad para producir 260.000 toneladas anuales de fertilizante bajo en carbono, destinado principalmente a abastecer el mercado regional del Mercosur, una de las zonas agrícolas más dinámicas del mundo.
El desarrollo de fertilizantes producidos con energía renovable podría tener implicancias relevantes para la agricultura regional.
Actualmente, América del Sur depende en gran medida de fertilizantes importados que se producen utilizando combustibles fósiles. La iniciativa de Atome apunta a ofrecer una alternativa más sostenible y competitiva para el sector agrícola.
De acuerdo con datos de organismos internacionales, cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero está vinculado a la producción de alimentos, y la fabricación de fertilizantes representa una parte significativa de esa huella.
La compañía sostiene que su tecnología permitirá reducir emisiones en la cadena alimentaria, contribuyendo a la descarbonización del sector agrícola sin afectar los niveles de productividad de los cultivos.
Con esta inversión, Paraguay se posiciona como un nuevo polo para proyectos industriales vinculados a la economía verde, la producción de hidrógeno y la transición energética, consolidando su atractivo para inversiones internacionales de gran escala.

Desde el sector financiero internacional destacan que la iniciativa no solo tiene impacto ambiental, sino también económico y social.
“IFC se enorgullece de apoyar este proyecto innovador, que no sólo tiene un impacto positivo en la agricultura, sino que también crea empleos significativos y oportunidades de desarrollo de habilidades para el pueblo de Paraguay”, afirmó Manuel Reyes Retana, director de división para Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay en IFC.
Según explicó el ejecutivo, la iniciativa forma parte de la estrategia de la institución para promover proyectos de desarrollo sostenible en la región.

Para ATOME PLC, empresa desarrolladora del proyecto, la planta de Villeta representa un paso clave hacia una producción industrial más limpia y competitiva.
“Valoramos enormemente el apoyo de IFC y del Green Climate Fund para este proyecto emblemático. Nuestra planta de Villeta permite la producción de fertilizantes a escala industrial sin dependencia de combustibles fósiles, un avance fundamental para la seguridad alimentaria global y la rentabilidad a largo plazo de las cadenas de suministro agrícolas”, señaló Olivier Mussat, CEO de Atome plc.
El directivo agregó que el respaldo financiero internacional confirma que los fertilizantes verdes no solo responden a una necesidad ambiental, sino que también representan una oportunidad de negocio sólida y sostenible.

Desde el Green Climate Fund (GCF) consideran que la iniciativa puede marcar un punto de inflexión en el desarrollo de fertilizantes verdes en mercados emergentes.
“El Proyecto de Fertilizantes Verdes “Villeta” representa un cambio de paradigma en las inversiones a gran escala en fertilizantes verdes en mercados emergentes. Este proyecto innovador fortalecerá la seguridad alimentaria y transformará el mercado regional de fertilizantes al reducir las importaciones de la región”, afirmó Kristin Lang, Directora del Departamento de la Región de América Latina y el Caribe del GCF.
El proyecto se posiciona así como una inversión pionera en la industria mundial de fertilizantes, al demostrar la viabilidad comercial del hidrógeno limpio como insumo para producir fertilizantes de baja huella de carbono.
Además, será la primera instalación a gran escala en Paraguay que convertirá hidrógeno limpio en fertilizantes, lo que podría convertir al país en un referente global en el uso de energías renovables para la producción industrial sostenible e impulsar iniciativas similares en América Latina y el Caribe.