Sistema financiero: el combustible que encendió los motores de crecimiento de la economía
El sistema financiero paraguayo atravesó en 2025 un escenario de fuerte dinamismo económico, impulsado por múltiples motores productivos que derivaron en una creciente demanda de financiamiento, tanto para proyectos de inversión como para sostener el consumo de empresas y hogares.
Esta necesidad fue atendida de manera eficiente por la banca privada, con un sostenido crecimiento de las carteras de crédito, niveles de solvencia dentro de los parámetros regulatorios y un marcado avance en innovación e inclusión financiera.
El rol del sistema financiero fue clave para apuntalar la actividad económica. La amplia disponibilidad de crédito a lo largo del año permitió sostener la inversión y el consumo, contribuyendo a una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) del 6%, un resultado que supera las proyecciones iniciales y se posiciona como el mejor desempeño en más de una década.
Este panorama forma parte del análisis elaborado por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban), a partir de datos oficiales de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) y del Banco Central del Paraguay (BCP).
Entre los indicadores destacados se encuentran los niveles de solvencia del sistema, que se mantuvieron holgadamente por encima de los mínimos exigidos por el regulador. En octubre de 2025, los índices CAR y CAR1 se ubicaron en 16,3% y 12,8%, respectivamente, incluso en un contexto de elevada demanda crediticia.
A esa fecha, los desembolsos crecieron 11% interanual, desacelerándose desde picos cercanos al 20%, pero aún por encima del ritmo de crecimiento de los depósitos, que alcanzaron un 6,6%.

Esta dinámica provocó una reducción en los niveles de liquidez bancaria, con un ratio de 29,9% en octubre de 2025, unos 2,5 puntos porcentuales menos que un año atrás. No obstante, desde el sector aclaran que esta baja no implica una situación de riesgo, ya que existen otros indicadores más sólidos que confirman la fortaleza y estabilidad del sistema financiero.
En paralelo, Paraguay registró un avance significativo en su índice de profundización financiera. Los créditos bancarios pasaron de representar el 46% del PIB en octubre de 2024 al 51% en el mismo mes de 2025, mientras que los depósitos crecieron del 48% al 50% del producto.
Estos números reflejan un sistema cada vez más integrado a la economía real y con mayor capacidad de canalizar recursos hacia los distintos sectores productivos.
Este proceso también se traduce en una mayor inclusión financiera. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el BCP contabilizó más de 2,15 millones de personas con cuentas de crédito, un salto del 44% interanual. En depósitos, la cantidad de titulares ascendió a más de 4,1 millones, con un crecimiento del 13,1%.
Aun así, persisten desafíos: ampliar el acceso a productos financieros más sofisticados y fortalecer la educación financiera siguen siendo claves para que el crédito se utilice de manera responsable y contribuya de forma sostenible al crecimiento económico.