Seguridad jurídica como motor estratégico para que las empresas paraguayas conquisten el mercado global
Desde incentivos fiscales hasta el surgimiento de proyectos sin precedentes, el país ofrece un marco jurídico atractivo, aunque aún necesita avanzar en regulación tecnológica y combate a la informalidad para consolidarse como un destino competitivo a nivel global.
En un escenario regional donde los inversores buscan previsibilidad y estabilidad, Paraguay se presenta como una plaza prometedora para empresas de alto crecimiento.
Así lo sostienen Manuel Arias, socio del Estudio Berkemeyer, y Andrés Nasser, asociado senior, quienes destacaron que el marco legal vigente contempla herramientas suficientes para que compañías con proyección puedan desarrollarse de manera sostenible.
"El marco legal paraguayo efectivamente ofrece garantías suficientes para que empresas de ese tipo puedan operar con previsibilidad apuntando a un crecimiento estable", afirmó Arias.
El país cuenta con una serie de normas societarias que rigen la constitución y funcionamiento de sociedades, pero también se apoya en leyes específicas que ofrecen incentivos fiscales clave para la atracción de capital extranjero.
Entre las más relevantes figuran la Ley N° 523/1995 sobre zona franca, la Ley N° 60/90 de incentivos a la inversión, la Ley N° 1064/1997 de maquila y la Ley N° 117/1991 de protección a la inversión.
"Estas disposiciones regulan de manera bastante clara los requisitos, derechos, obligaciones, plazos y tributos, facilitando el proceso para proyectos de inversión", agregó Nasser.

Prueba de ello es la instalación de industrias de capital nacional y extranjero en diversos sectores, las cuales no solo generan impacto económico, sino también social, mediante la capacitación de mano de obra local y la creación de empleo formal.
Además, proyectos de gran envergadura como Omega Green o Atome que optaron por acogerse a regímenes especiales como el de zona franca, lo que confirma la eficacia de estas herramientas jurídicas como motores para atraer inversiones estratégicas.
A pesar de este marco favorable, Paraguay enfrenta un reto estructural para que sus empresas puedan competir a escala global. Según Arias y Nasser, "no existen trabas regulatorias que dificulten la escalabilidad de una empresa paraguaya", el verdadero desafío está en el tamaño y apertura del mercado local.
"Paraguay es una plaza bastante chica, y necesita abrirse al mundo para que los productos y servicios de las empresas nacionales sean escalables a ese nivel", advirtieron.
La tecnología, especialmente en sectores donde la presencia puede ser remota, contribuye a achicar esta brecha, pero aún se necesita generar mayor confianza internacional.
Esto no se logra solamente con baja presión tributaria o buen nivel de inversión, sino que según Arias y Nasser, supone una institucionalidad sólida, reglas claras (y que se respeten) y un aprovechamiento eficiente de los recursos.
En otras palabras, la escalabilidad dependerá de qué tan bien se conecten las empresas paraguayas con la dinámica del mercado global.

Uno de los puntos críticos que aún enfrenta el sistema legal paraguayo es la falta de regulación específica para sectores emergentes.
"Existen emprendimientos tecnológicos como fintechs, data centers, criptomonedas, telemedicina o plataformas digitales que no están regulados, lo que obliga a aplicar normas generales o directamente operar sin respaldo jurídico", explicaron.
A esto se suma la ausencia de una ley integral de protección de datos personales, un aspecto que genera desconfianza y limita la instalación de emprendimientos tecnológicos que manejan información sensible bajo estándares internacionales.
"El dinamismo de estos sectores genera una presión para que se regulen cuanto antes cuestiones que antes ni siquiera se pensaban", dijo Nasser.
Para lograrlo, la normativa debe surgir de una conversación amplia entre los actores involucrados, para evitar marcos rígidos o mal diseñados que terminen por desalentar la innovación.
Más allá de las cuestiones tecnológicas, la informalidad sigue siendo un obstáculo para el desarrollo empresarial. "No solo afecta al ámbito legal, sino también al financiero. La falta de bancarización impide el acceso a recursos y oportunidades", indicaron los abogados.
Desde lo jurídico, operar en un entorno informal limita la capacidad de acción de empresas formales, que se ven en desventaja frente a actores que no cumplen las obligaciones legales ni regulatorias. Aunque, iniciativas como las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) demuestran que es posible avanzar en formalización sin desalentar el crecimiento.
"Las EAS son un vehículo ideal para MiPYMEs y una llave de acceso a la formalidad, permitiéndoles mejores condiciones de mercado e insertarse en un ecosistema empresarial competitivo", destacó Arias. Esto no solo fortalece a las empresas, sino que también amplía la oferta de productos y mejora las condiciones para los consumidores.
De cara al presente año, Arias y Nasser proyectan que Paraguay tiene la oportunidad de avanzar en áreas fundamentales para su desarrollo.
"Esperamos que se pueda avanzar significativamente con los proyectos de infraestructura pública y energía, que son esenciales para evitar una seria crisis futura y permitir un crecimiento sostenido", subrayaron.
También consideran crucial que el sector privado de servicios, manufactura y construcción continúe en expansión para complementar a los pilares tradicionales de la economía paraguaya: la agricultura y la ganadería.
Finalmente, hicieron hincapié en la necesidad de fortalecer el sector público en áreas claves como salud y educación.
"Tenemos recursos naturales abundantes, una población joven y una macroeconomía estable. Ojalá los problemas políticos no se interpongan en la materialización de estas expectativas", concluyeron.