Reglamento 1115: la normativa se prorroga hasta finales de 2026 y mientras el agro seguirá operando con normalidad
Alfred Fast, Presidente del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), afirmó que el país no puede cumplir la segregación física de la soja que exige Europa y señala que la medida funciona como una barrera paraarancelaria.
La decisión de la Unión Europea de aplazar nuevamente la entrada en vigencia del Reglamento 1115, que busca garantizar que los productos importados estén libres de deforestación, fue recibida con tranquilidad por el sector agrícola paraguayo.
Fast, sostuvo que la prórroga confirma que "los mismos europeos no saben cómo trabajar con esa reglamentación, ellos mismos no pueden cumplir".
Según explicó, las exigencias europeas obligarían a separar físicamente los granos destinados a la Unión Europea (UE) de aquellos que se envían a otros mercados, algo inviable en la práctica para las cooperativas. "Esa separación física del grano es imposible para nosotros", afirmó.
Desde Paraguay solo el 5 % de la soja tiene como destino directo la Unión Europea, por lo que el impacto inmediato de la normativa es limitado.
Pero el riesgo aparece en las cadenas indirectas de exportación y Fast subrayó que la producción nacional ya está prácticamente libre de deforestación.

"El 99,9 % de la soja se produce en terreno no deforestado después del 2020, así que no hay ningún problema", destacó.
Por eso considera que la medida europea no tendría impacto ambiental real, pero sí generaría altos costos y mayor burocracia para el productor.
Para el Presidente de INBIO, detrás del Reglamento 1115 existe un interés económico más que ambiental. Expresó que las restricciones actúan como una barrera paraarancelaria destinada a proteger a los productores europeos.
"Ellos nos tienen miedo porque somos demasiado eficientes en la producción de granos y de proteínas animales", afirmó.
Fast considera que la UE terminará flexibilizando puntos clave, especialmente la obligación de segregación física, si pretende asegurar su abastecimiento de materia prima.
Mientras dure la prórroga, las cooperativas no firmarán contratos que exijan cumplir con la normativa, porque actualmente es imposible hacerlo.
El sector seguirá atento a las negociaciones, pero descarta implementar medidas extraordinarias a corto plazo.
En contraste con la soja, Fast explicó que el rubro cárnico tiene mejores posibilidades de cumplir con las exigencias europeas debido a su trazabilidad individual por animal, lo que facilita una eventual adaptación.