Referentes del sector inmobiliario del país coincidieron en que el mercado se encuentra actualmente en una etapa de maduración, posicionándose así como un pilar estratégico para la economía nacional. De acuerdo con informes del Banco Central del Paraguay (BCP), el rubro representa el 12% del producto interno bruto (PIB), alcanzando así el mismo nivel de representatividad con el que cuenta el sector cárnico, la estrella económica de la nación.
Con respecto a las expectativas al cierre del año, se proyecta un total de US$ 1.900 millones en transacciones dentro del sector inmobiliario, dejando entrever el flujo económico impulsado. Dentro de ese punto, también se observa otro factor preponderante, como la posibilidad de captar inversiones a través del desarrollo inmobiliario nacional.
En dicho sentido, Paraguay ya se posiciona como destino estratégico para inversores en Sudamérica. A diferencia de países como Argentina o Uruguay, donde los retornos por alquiler rondan el 3% al 4%, en Paraguay se ubican entre el 5% y el 8%, con mayor previsibilidad fiscal, expuesto por un estudio elaborado por Civis Soluciones Inmobiliarias.
Por otra parte, en el marco de la Expo Real Estate, Captura Consulting expuso una serie de datos que detalló la manera en que se registra el crecimiento del desarrollo inmobiliario nacional. Así, entre las principales zonas de expansión tuvieron, Luque se encuentra en primer lugar con un 35%, destacándose en lotes, terrenos y proyectos de casas compactas o condominios cerrados.

Limpio y Villa Morra le siguen a la mencionada ciudad, con un 6% y 4% respectivamente, donde la última localidad da muestra de un crecimiento esperado más diversificado, pero de menor magnitud. A nivel de obras específicas, teniendo en cuenta datos de la comuna capitalina, Asunción había aprobado la construcción de más de 280 edificios en 2024.
En cuanto a quienes construyen y venden, las viviendas de menos de US$ 60 mil lideran como la apuesta más segura con un 33%, combinando buena demanda y márgenes sólidos. También destacan los proyectos entre US$ 90 y US$ 120 mil dólares, donde la rotación y el retorno justifican la inversión.
Esto sin mencionar que el sector de la construcción se proyecta con un crecimiento del 4,26% para 2025, con una inversión estimada de US$ 2.000 millones. No obstante, para comprender la preponderancia del real estate paraguayo, primeramente se debe recapitular cuánto ha crecido el segmento hasta alcanzar un alto nivel de relevancia como el actual.
Cronología del real estate
Sebastián Benítez Bittar, Director de Benítez Bittar Constructora, brindó un panorama de los cimientos que llevaron a Paraguay a constituirse con un desarrollo inmobiliario de alto crecimiento. Remarcó así que la aparición de la clase media y la inversión extranjera, especialmente argentina, aceleraron la demanda de edificios.

"En los últimos 15 años, bajo el impulso del sector privado, se empezó a observar un modelo de vida vertical. El sector pasó de un modelo de 'ciudad expandida', con ciudades dormitorio como Luque, Mariano Roque Alonso y Limpio, a una vida urbana más vertical", explicó.
Así, de acuerdo con el experto, entre 2013 y 2014 se consolidan los edificios medianos de 5 a 7 pisos. Luego, aparece la demanda de mayor volumen, lo cual impulsa torres de 15, 20 y 30 pisos; ya en la post pandemia, Benítez Bittar puntualizó que el real estate se vuelve refugio de inversión y Paraguay destaca por previsibilidad macroeconómica y política.
En esa línea, para el especialista, la tendencia actual se inclinará hacia desarrollos de usos mixtos, lo cual consiste en la vinculación entre vivienda, comercio y trabajo bajo un mismo desarrollador. Ejemplos claros de ese nuevo estilo de vida, continuó, se observa con proyectos transformadores como Distrito Perseverancia, More Mariscal o Marena.
Kevin Bendlin, CEO de Civis Soluciones Inmobiliarias coincidió con esa idea, puntualizando que el futuro de la construcción en Paraguay va hacia proyectos más integrales, más colaborativos y con un impacto urbano mucho más amplio que el de un terreno individual.
"En los próximos años veremos un fuerte crecimiento de los desarrollos de usos mixtos. Este tipo de proyectos no solo responde a las nuevas formas de vivir, sino que modifica áreas enteras de la ciudad, activando la economía local y generando polos urbanos donde antes no los había", subrayó.

La evolución por m²
Las evoluciones en desarrollo inmobiliario también se observan en las construcciones materializadas. De acuerdo con el Director de Benítez Bittar Constructora, hace ocho años la empresa construía entre 9.000 a 10.000 m² al año; actualmente tienen cerca de 400.000 m² en construcción en simultáneo en todo el país, principalmente entre Asunción y Central.
Al respecto, Kevin Bendlin afirmó que los cambios inmobiliarios trascendentales responden a una premisa que está siendo trabajada con mayor consolidación dentro del real estate paraguayo: experiencias de vida para la población.
Puntualizó así que en los últimos años, el sector inmobiliario paraguayo dejó de construir solo "edificios". Antes se hablaba únicamente de metros cuadrados y hoy en día comenzó a hablarse de impacto y de cómo un proyecto puede transformar su entorno, dejando una huella en la ciudad.
"La evolución se siente en muchos niveles, desde el diseño que busca armonía, luz natural, propósito y conexión emocional; la altura como expresión de un país que se anima a crecer y a tocar el cielo; la sostenibilidad, con edificios que respiran, consumen menos energía y acompañan el clima local; hasta la eficiencia, con materiales durables y tecnologías inteligentes", señaló.

Agregó que a los factores mencionados se suma un salto adicional poco mencionado, el cual consiste en la incorporación de servicios 360°, un modelo que permite al inversionista no solo comprar ladrillos, sino acceder a una inversión financiera pasiva con alcance internacional. Así, se demuestra un retorno seguro y directo sobre un desarrollo inmobiliario, constituido además como una fuente de ingreso.
Para Bendlin, ese cambio convirtió al desarrollador en mucho más que un constructor, denominándose actualmente como creadores de valor continuo y facilitadores de un ecosistema donde la propiedad genera ingresos incluso cuando el dueño está a miles de kilómetros.
La revalorización continua
Otro pilar que ratifica la escala del valor del desarrollo inmobiliario nacional se detalla en el crecimiento constante de los costos. Cada proyecto terminado sale al mercado con un valor mejor que el anterior, sin mencionar que la construcción en zonas específicas se ha vuelto cada vez más exclusivo.

Teniendo en cuenta su experiencia, Sebastián Benítez Bittar observó que en el sector residencial estándar, el costo sube en promedio 3% a 4% anual. Analizando solo Asunción, en la zona Shopping del Sol, hace 10 años un desarrollo costaba entre US$ 400 a US$ 500 por m²; hoy ronda entre US$ 900 a US$ 1.000 por m².
Sobre el punto, Bendlin subrayó que también se ha ingresado en una etapa donde los desarrolladores empiezan a entender que la transformación urbana no se logra en solitario. Las obras que realmente cambian el tejido de una ciudad, indicó, requieren coaliciones entre desarrolladores, compartiendo visión, infraestructura, logística y hasta riesgos para lograr intervenciones más grandes y mejor planificadas.
En resumen, a decir del CEO de Civis, el desarrollo va hacia ciudades más compactas, más eficientes y más humanas, donde los proyectos dejan de ser islas para convertirse en ecosistemas urbanos completos, capaces de regenerar barrios, dinamizar la economía y elevar el estándar de vida. "Esa es la tendencia: pasar de construir edificios a construir ciudades", refirió.