Paraguay acelera su crecimiento y sacó de la pobreza a 300.000 personas en dos años, según el Banco Mundial
Un reciente estudio publicado por el Banco Mundial, elaborado por Susana Cordeiro Guerra y Pablo Saavedra, analiza la reducción de la pobreza lograda por Paraguay y los factores que hicieron posible ese hecho.
Señalan que, en los últimos 20 años, la pobreza de nuestro país cayó más del 50% a solo un 16% en 2025. Esto sugiere que en dos décadas, un tercio de la población salió de la pobreza, sumándose a este progreso otras 300.000 personas que dejaron de ser pobres tan solo en los últimos dos años.
Destacaron que este avance no sucedió por accidente y está relacionado al rol que cumple el gobierno en la priorización de la productividad y la generación de empleo. Indicaron que Paraguay logró un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de casi el 5% anual, sin embargo, aclaran que para lograr avances en la reducción de la pobreza y en la prosperidad compartida, lo que impulsa ese crecimiento que importa.
“El crecimiento de los ingresos laborales fue el principal motor de la reducción de la pobreza en 2025, con las mayores ganancias concentradas en la base de la distribución del ingreso”, señala el reporte.
El empleo, añadieron, ha crecido y se desplazó hacia trabajos más estables y mejor remunerados. En ese sentido, explicaron que el crecimiento sostenido del empleo y de los ingresos laborales solo es posible con un aumento en la productividad del trabajo.
Consideran que el crecimiento económico que mejora la vida de las personas ocurra cuando se prioriza incluir a la población en una economía cada vez más productiva a través de la creación del empleo.
“El progreso de Paraguay se ha centrado en los pilares de la creación de empleo: infraestructura que reduce costos, aumenta la productividad y permite que las personas se conecten con la creciente generación de valor económico; un marco regulatorio que facilita la inversión empresarial y fomenta la creación de empleo; y programas que fortalecen las capacidades de los trabajadores”, añade el informe.
Señalaron que, la infraestructura que amplía el suministro eléctrico y conecta la actividad económica, es esencial, dado que una energía confiable es fundamental para un entorno que favorece el empleo.
El análisis sostiene que la abundante y limpia energía hidroeléctrica de las represas de Itaipú y Yacyretá otorga a la industria paraguaya una ventaja de costos duradera, atrayendo inversión en manufactura e industrias verdes.

Mientras que, la integración de empresas y personas en cadenas de valor cada vez más sofisticadas y productivas requiere conexiones de bajo costo dentro de Paraguay, con sus vecinos y con el mundo.
Así también, indicaron que el transporte de bajo costo de mercancías e información a través de carreteras, puertos fluviales y conectividad digital, resulta crítico.
“Paraguay también ha fortalecido el marco regulatorio para hacer negocios y contratar trabajadores. Una nueva ley automatizó el registro de pequeñas y medianas empresas e introdujo contratos laborales flexibles, reduciendo el costo de la formalidad”, agrega.
Consideraron que, un régimen de maquila modernizado extendió los incentivos a la manufactura a veinte años y abrió el modelo a los servicios, ampliando la base para la creación de empleo. A su criterio, estas reformas que favorecen los negocios reducen el riesgo, generan certidumbre y facilitan que el sector privado invierta, se expanda y contrate trabajadores.
Mencionaron además que la expansión del capital físico productivo mediante la inversión privada crea las condiciones para aumentar la productividad laboral. En ese sentido, indicaron que una nueva Ley de Inversiones, un marco actualizado de asociaciones público-privadas y un régimen de mercado de capitales modernizado —reformas que le valieron al país dos calificaciones de grado de inversión en dieciocho meses, el único país de América Latina en lograrlo en esta década— han sido clave.
Destacaron además que una gestión fiscal sólida, anclada en la Ley de Responsabilidad Fiscal de Paraguay, ha creado espacio para que crezca la inversión privada. La estabilidad macroeconómica es fundamental: los inversionistas piensan en años, no en meses.

Aseguraron que los programas sociales han reforzado la expansión de las capacidades humanas. Sobre el punto, indicaron que Hambre Cero alimenta hoy a más de un millón de niños en todo el sistema de escuelas públicas de Paraguay. En tanto, en las zonas rurales, donde la pobreza es más profunda, ha marcado una diferencia medible en las oportunidades de los niños para prosperar.
“Su diseño vincula la nutrición directamente con el desarrollo económico local: se abastece de alimentos provenientes de agricultores familiares y pequeños negocios de las mismas comunidades”, dice también.