Ley de Maquila permite a Paraguay competir por inversiones en sectores de alto valor agregado
Con la promulgación de la Ley N° 7547/2025 y su reglamentación mediante el Decreto N° 5714/2026, el régimen de maquila en Paraguay entra en una nueva etapa. El país deja atrás un esquema que rigió durante casi tres décadas para dar paso a un modelo más alineado con las dinámicas actuales del comercio global y la economía digital.
La nueva normativa no solo actualiza procedimientos, sino que redefine aspectos estructurales del régimen, incorporando herramientas que buscan mejorar la competitividad, reducir costos operativos y generar mayor previsibilidad para los inversores.
Uno de los cambios más relevantes es la inclusión formal de la maquila de servicios, un segmento que hasta ahora operaba sin un respaldo legal explícito. A partir de esta modificación, actividades como software, BPO, ITO y servicios profesionales remotos quedan plenamente incorporadas dentro del régimen, con reglas claras sobre su tratamiento fiscal.
“La inclusión formal de la Maquila de Servicios es, posiblemente, el avance más estratégico: permite al Paraguay competir por inversiones en sectores de alto valor agregado intangible”, señala el análisis elaborado por el abogado Oscar Mersan De Gásperi, Director de M360.
En paralelo, el nuevo esquema apuesta por una digitalización integral de los procesos. La creación de un sistema informático específico permitirá gestionar registros, operaciones y reportes en una plataforma unificada, conectada con otras instituciones del Estado. Esto representa un cambio significativo frente al modelo anterior, caracterizado por trámites presenciales y mayor carga administrativa.

Otro punto clave es el tratamiento normativo de los desperdicios y materias primas rechazadas en controles de calidad, un vacío que generaba incertidumbre en el esquema anterior. La nueva ley establece procedimientos claros que incluyen desde la destrucción certificada hasta la donación o reexportación, brindando mayor previsibilidad a las operaciones.
“La nueva ley los incorpora expresamente en la definición de Desperdicios, habilitando opciones como destrucción certificada, donación sin nacionalización o reexportación”, explica el documento.
También se introducen cambios en la gobernanza del régimen. La normativa elimina ambigüedades en la toma de decisiones al diferenciar con mayor claridad el rol técnico del CNIME y la responsabilidad política de los ministros, cuyo dictamen deja de ser vinculante.
En términos operativos, la ley eleva a rango legal la llamada “operación virtual”, que permite la transferencia de bienes entre maquiladoras sin necesidad de trámites aduaneros adicionales. Esto apunta a dinamizar las cadenas de valor locales y reducir tiempos y costos.
“La nueva ley reconoce la transferencia de bienes entre maquiladoras y permite su registro sin trámites aduaneros separados, reduciendo costos operativos”, sostiene el análisis.
El nuevo régimen también actualiza la composición del CNIME, incorpora a la DNIT y al Ministerio de Trabajo, y delega ciertas decisiones operativas a la Secretaría Ejecutiva, lo que busca agilizar procesos y reducir burocracia.
A esto se suma la implementación de garantías globales y la automatización en la cancelación de despachos, medidas que apuntan a simplificar la operatoria aduanera. Asimismo, por primera vez, la Secretaría Ejecutiva contará con recursos propios, fortaleciendo su autonomía.

En materia de control, la normativa introduce un régimen sancionador con tipificación clara de infracciones y garantías de debido proceso, un aspecto que no estaba desarrollado en la legislación anterior.
“La nueva ley crea un sistema de infracciones clasificadas y sanciones graduadas, fortaleciendo la seguridad jurídica para las empresas”, destaca el documento.
En cuanto a la transición, los programas vigentes bajo el régimen anterior mantendrán sus condiciones por 12 meses, tras lo cual se integrarán automáticamente al nuevo esquema sin modificaciones en su carga tributaria.
Más allá de los cambios técnicos, el trasfondo de la reforma apunta a posicionar a Paraguay como un destino más competitivo en la región, especialmente en sectores intensivos en conocimiento y servicios.
“La digitalización integral y la delegación de competencias apuntan a una institución más ágil, capaz de responder con mayor celeridad a las demandas de las empresas”, señala Mersan.
El desafío, sin embargo, no estará solo en la normativa. La implementación efectiva de estas herramientas será determinante para traducir el nuevo marco en resultados concretos en términos de empleo, inversión y exportaciones.
“El régimen de maquila cuenta ahora con instrumentos legales a la altura de su potencial. La calidad de la implementación será el factor determinante para convertir esta reforma en resultados concretos”, concluye el análisis firmado por Oscar Mersan De Gásperi.
Más allá del alcance normativo, la reglamentación del nuevo régimen introduce un cambio relevante en la forma en que las empresas deberán operar dentro del sistema. Para María Julia Méndez Benítez, Abogada Tributarista senior en BKM Berkemeyer, el eje no pasa tanto por los beneficios —que se mantienen— sino por el nivel de control que ahora exige el esquema.
“La ley ya fue dictada con anterioridad. Lo que se dictó hace poco fue la reglamentación. En líneas generales, la ley de maquila con sus beneficios se mantiene igual que el régimen anterior, con el tributo único del 1%, importaciones sin aranceles y posibilidad de exportación”, explicó.
Sin embargo, el cambio de fondo está en la implementación. La digitalización del sistema introduce una trazabilidad mucho más estricta sobre todo el proceso operativo, lo que obliga a las empresas a elevar sus estándares internos.
“Lo que sí se evidencia es un sistema mucho más digital, con mayor trazabilidad, que obliga al beneficiario a ser coherente en lo operativo, impositivo y contable. Hoy el inversor debe tener mucho orden en todo su proceso para que la información cierre dentro del sistema”, sostuvo.
En ese sentido, el nuevo modelo no solo apunta a atraer inversiones, sino también a ordenar y profesionalizar el funcionamiento del régimen. Esto, según la especialista, puede terminar siendo un factor positivo en términos de confianza.
“La maquila siempre fue un régimen muy atractivo. Diariamente recibimos consultas de inversores. Pero este mayor control también refuerza la seguridad, porque hay una exigencia más clara por parte de las autoridades”, indicó.

El impacto también se conecta con uno de los principales motores del régimen: el capital brasileño. Paraguay viene consolidándose como un destino relevante para este perfil de inversión, especialmente en el sector industrial.
“La maquila es uno de los estandartes para los inversores brasileros. Muchas maquiladoras en Paraguay tienen matrices en Brasil. Pero es importante entender que no es solo un beneficio impositivo, sino un régimen que exige mucho control y trazabilidad”, advirtió.
En ese contexto, el desafío para quienes buscan instalarse en el país no estará únicamente en aprovechar los incentivos, sino en adaptarse a un esquema que demanda mayor disciplina operativa.
“Los inversores deben tener un control completo de su proceso productivo para evitar inconvenientes con las autoridades”, concluyó Méndez Benítez.