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La Bolsa de Valores de Asunción opera en doble dígito con emisiones que alcanzan el 14% anual

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El 75% de las emisiones se realiza en guaraníes, en plazos que suelen ubicarse entre seis y siete años. En este escenario, es posible invertir desde G. 1.000.000 o US$ 1.000 y acceder directamente a instrumentos de renta fija.

16 Febrero de 2026 12.00

La Bolsa de Valores de Asunción (BVA) ya no es, en palabras de su CEO, Rodrigo Rojas, “un concepto para unos pocos”. El mercado de capitales no es un club cerrado ni un espacio reservado a grandes corporaciones, sino “la infraestructura que ofrece un mercado para acercar la oferta de las empresas con los inversionistas”, sin intermediación financiera bancaria.

Los bonos explican el grueso del volumen. “Son los documentos donde una empresa sale a emitir al mercado buscando captar recursos”, detalla Rojas. Cada emisión supone que la firma ya proyectó plazo, tasa y cronograma de pagos; es, en sus términos, “el mecanismo de oferta que hace la empresa al mercado”.

Esa primera colocación es el mercado primario, donde la compañía “sale a emitir y buscar a estos inversionistas”. Luego aparece el mercado secundario: “la opción que tiene el inversionista para poder comprar de quien ya tiene esos títulos”. Para Rojas, la dinámica es indivisible: el primario genera la “materia prima” y el secundario asegura que quien necesite salir pueda hacerlo con liquidez. “La suma de ambos mercados es lo que determina el volumen”, resume.

En 2025, la tasa promedio en guaraníes cerró en torno al 8% anual, con emisiones que alcanzaron el 13% o 14% en perfiles de mayor riesgo. “A mayor riesgo, generalmente la tasa sube”, resume. El plazo promedio de los títulos ronda entre seis y siete años. Además, cerca del 75% de los papeles circulan en guaraníes, algo que considera relevante porque “demuestra una confianza en la moneda por parte de los emisores”.

La puerta de entrada al mercado

Uno de los mitos más extendidos es que la Bolsa es solo para grandes patrimonios. “Es un mercado abierto”, enfatiza. Hoy se puede comenzar desde G. 1.000.000 o US$ 1.000, incluso a través de fondos mutuos. “El fondo mutuo es un mecanismo donde las personas pueden ir haciendo sus aportes y tener un esquema de rescate rápido”, explica.

El proceso es similar al de apertura de cuenta en cualquier entidad financiera. Primero, el inversionista debe acercarse a una casa habilitada y completar la evaluación de perfil. “¿Es un inversionista conservador, moderado o agresivo? Este análisis es muy importante”, señala, porque a partir de allí se define qué papeles pueden integrar el portafolio.

Con la documentación completa la operación puede concretarse en un plazo estimado de “dos a tres días”. Desde entonces, la construcción del portafolio dependerá de los objetivos: mayor seguridad, mayor rendimiento o una combinación diversificada.

A diferencia de los depósitos bancarios, el mercado de capitales no cuenta con un fondo de garantía. “La decisión final siempre la tiene el inversionista”, advierte. Es un mercado de riesgo, aunque regulado.

El contrapeso es la transparencia. Las empresas emisoras deben publicar balances auditados y mantener información actualizada. “Toda la información relevante de una sociedad que está operando en bolsa es una obligación que la empresa tiene que cumplir”, explica. La calificación de riesgo se convierte así en un insumo central para evaluar la relación tasa–seguridad.

Si bien el nivel de incumplimiento es bajo, el ejecutivo insiste en que el asesoramiento profesional es clave. “Por eso el asesoramiento con las casas de bolsa es sumamente importante en este negocio”.

Rodrigo Javier Rojas Vera
Rodrigo Rojas, CEO de la Bolsa de Valores de Asunción

El desafío de las acciones paraguayas

El mercado de renta variable representa hoy menos del 5% del volumen total. Existen acciones preferidas —con derecho a dividendos pero sin voto— y ordinarias —con derecho a voto—, aunque el segmento sigue siendo incipiente.

Para que despegue, las empresas deben estar dispuestas a abrir su capital. “Ir a Bolsa implica que la sociedad tiene que ser consciente de que va a tener que generar mucha información y transparencia”, advierte. No se trata solo de captar recursos, sino de asumir estándares de gobierno corporativo más exigentes.

Aun así, se muestra optimista. “Yo creo que va a llegar”, sostiene, refiriéndose al momento en que sea habitual comerciar acciones de empresas paraguayas y analizar sus resultados trimestrales para tomar decisiones de inversión. El proceso será gradual y dependerá de la evolución cultural del empresariado local.

Sin embargo, hoy ya es posible adquirir acciones de mercados como Estados Unidos a través de instituciones locales o plataformas internacionales. El principio es el mismo: “conocer primeramente cómo funciona el mercado, tener claro cuál es el objetivo y en base a eso ir construyendo la estrategia”.

La renta variable puede ofrecer mayores saltos de rentabilidad. “Las acciones son las que dan las mayores aperturas en cuanto a porcentajes de ganancia”, reconoce. Pero también exige conocimiento y seguimiento. “Existen casos donde uno pudo haber hecho una buena operación de trading y obtener un margen importante”, aunque no es una dinámica apta para todos los perfiles.

Un mercado en consolidación

La Bolsa de Valores de Asunción se define como “un mercado consolidado en su funcionamiento”, aunque aún en expansión en profundidad y cultura financiera. El crecimiento, sostiene Rojas, dependerá de dos fuerzas simultáneas: más empresas emitiendo en el mercado primario y más inversionistas participando activamente en el secundario.

En ese equilibrio entre oferta y demanda se juega la próxima etapa del mercado de capitales paraguayo. El mensaje final es pragmático: informarse y evaluar alternativas. “Invitamos a las empresas y a los inversionistas a considerar el mercado de capitales como una alternativa que pueda generar un rendimiento importante hacia lo que están buscando”.

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