En Ciudad del Este ahora hablan más de Maradona que Pelé
Durante 2025, por primera vez en la historia, el flujo de turistas argentinos superó al brasileño, un cambio que marca un antes y un después en la dinámica comercial de la frontera.
Para Jorbel Griebeler, Presidente y fundador de Cellshop, el fenómeno no fue una sorpresa aislada sino el resultado de una demanda regional que sigue siendo “gigante”, con Brasil y Argentina como los principales motores, pero con un giro claro hacia el sur.
El empresario resume el escenario con claridad: fue un año de “mucho crecimiento”, impulsado por un flujo de visitantes que encontró en Ciudad del Este una combinación difícil de replicar en la región.
La expectativa hacia 2026, sostiene, es aún más optimista, apoyada en inversiones concretas y en un contexto macroeconómico que sigue jugando a favor del destino paraguayo.
El crecimiento del turismo de compras no se explica únicamente por la demanda. La oferta también se está transformando. Griebeler destaca que Ciudad del Este viene sumando infraestructura comercial de gran escala, con inauguraciones recientes como Shopping China y Mobile Zone, y con proyectos que ampliarán aún más la capacidad del destino.
Entre ellos, menciona la futura apertura de la tienda Cellshop, una obra de 60.000 m² que “viene a sumar para el turismo de compras de nuestra frontera, generando más empleo y más opciones, con más estructura”.
Este proceso se replica en otras ciudades fronterizas como Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero, donde el sector privado también está invirtiendo con fuerza en shoppings y grandes tiendas.
Para Griebeler, cuanto mayor es la variedad de opciones, más atractivo se vuelve el destino. La comparación que utiliza es elocuente: así como Las Vegas concentra múltiples casinos para atraer visitantes, la acumulación de oferta comercial en la frontera potencia el flujo y prolonga la estadía.

El cambio en el perfil del visitante tiene explicaciones concretas. Según Griebeler, los movimientos recientes en la economía argentina hicieron que “el argentino tenga más poder de compra” y, sobre todo, “más confianza” para salir a consumir. Al mismo tiempo, los precios internos en ese país “siguen un poco altos”, lo que refuerza el incentivo a cruzar la frontera.
A este contexto se sumó una estrategia comercial deliberada. Las tiendas de Ciudad del Este invirtieron en campañas de marketing en Argentina, trabajando con “muchos influencers y canales de publicidad y televisión” que mostraron no solo precios, sino también calidad, promociones y experiencia de compra.
El resultado fue un flujo que el propio Griebeler define como “gigantesco”, y que explica por qué en 2025 “tuvimos más argentinos que brasileños visitando nuestra amada Ciudad del Este”.
El esquema de operación en dólares es otro factor central. Griebeler recuerda que en la frontera “importamos, compramos y vendemos en dólares”, lo que, combinado con la valorización del peso argentino, hizo que los productos resultaran relativamente más económicos para ese mercado.
Esa ventaja cambiaria se sumó a una competitividad estructural frente a Brasil, donde “la carga impositiva es muy alta” y la burocracia para importar productos sigue siendo un obstáculo.
En ese contexto, Ciudad del Este se posiciona como un punto de acceso a productos de “primera mano”, con lanzamientos más rápidos y precios más atractivos.
Incluso frente a Estados Unidos, el escenario cambió. El aumento de las tasas arancelarias volvió más caro al mercado norteamericano, haciendo que “Paraguay hoy sea más barato que Estados Unidos”, un diferencial que amplía el atractivo del destino.

A partir de enero de 2026, Brasil implementará una de las reformas tributarias más agresivas de su historia moderna con introducción del Impuesto Mínimo a los Millonarios y el fin de la exención de dividendos. Griebeler advierte que el impacto inicial será un aumento de costos.
La información que maneja el sector es que los precios podrían subir alrededor de 5%, lo que, lejos de perjudicar a la frontera, refuerza su competitividad. “Eso obviamente nos viene bien”, admite, al señalar que el diferencial impositivo seguirá atrayendo a consumidores brasileños.
Para Griebeler, el turismo de compras es el gran motor que explica todo lo demás. Es lo que hace que la gente “cruce el puente” y llegue a Ciudad del Este. A partir de ahí, se activa un ciclo virtuoso: más visitantes atraen más inversiones; esas inversiones generan más empleo; y el conjunto se traduce en mayor contribución fiscal y desarrollo económico.
El desafío, reconoce, está en los servicios complementarios. La ciudad todavía necesita más hoteles, casinos y una oferta gastronómica más amplia. Sin embargo, ya se observan señales claras de respuesta del sector privado, con nuevas propuestas que buscan atender a un turista más exigente y con mayor poder de gasto.