El clima acompaña a la soja y el campo proyecta una cosecha que podría superar las 10 millones de toneladas
La campaña agrícola arrancó con temperaturas moderadas y lluvias oportunas, un escenario que se refleja hoy en los resultados de la cosecha de granos, principalmente soja y maíz.
Así lo explicó Edgar Mayeregger, Coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), quien sostuvo que la proyección nacional se mantiene firme.
“Yo creo que se llega a superar las 10 millones de toneladas e incluso podríamos tener esos 11 millones, hay que ver cómo evoluciona”, dijo.
De acuerdo con el técnico, las condiciones actuales ya no afectan de forma directa al volumen de la zafra principal, ya que el país se encuentra en plena etapa de cosecha.
Y las eventuales lluvias, en este momento, impactan más en la operatividad de las máquinas que en el rendimiento de los cultivos.

El escenario cambia al mirar la siembra de zafriña, ya que las últimas semanas estuvieron marcadas por lluvias irregulares y temperaturas muy elevadas, lo que provocó atrasos en el cronograma de siembra de soja y maíz de segunda.
Mayeregger explicó que, si bien se observa una recuperación importante de pasturas y de reservorios de agua para el sector ganadero, la rápida pérdida de humedad en el suelo complica las labores agrícolas.
En términos regionales, las mayores precipitaciones se concentran en el sur y sureste del país, mientras que las temperaturas aumentan hacia el noreste. Esta combinación genera mejores condiciones relativas en la región Oriental frente al Chaco.

Entre los departamentos con mayores dificultades por la calidad de los suelos se encuentran San Pedro, Cordillera, Paraguarí y sectores de Caaguazú. En contrapartida, zonas como Alto Paraná y Guairá presentan suelos con mejores condiciones productivas.
Más allá de los avances tecnológicos, el sector productivo continúa atado a la variabilidad del clima. Así lo remarcó el coordinador del MAG, “seguimos siendo climadependiente”, dijo.
Mayeregger subrayó que, si bien es posible mejorar el suelo y la genética, el factor climático obliga a trabajar con mayor planificación, uso de información meteorológica y herramientas de pronóstico para la toma de decisiones.

El Exministro del MAG Moisés Bertoni coincidió en que la campaña se encamina a un resultado positivo, impulsado por un clima que acompañó el proceso productivo desde la siembra.
Bertoni explicó que no solo importa la cantidad de lluvia, sino su distribución a lo largo del ciclo del cultivo y el momento en que se presenta.
“Para algunos cultivos como la soja sobre todo, puede llegar a ser un problema si las lluvias se presentan durante la cosecha, porque es un grano que tiene alto contenido de aceite y se perjudica muy fácilmente la calidad”, explicó.
Actualmente, estimó que todavía queda cerca del 40% de la soja por levantar, por lo que el sector necesita días secos para terminar la cosecha, pero también humedad suficiente para asegurar una buena implantación del maíz y otros cultivos de zafriña.

Bertoni también destacó que zonas que estuvieron severamente afectadas por la escasez de agua, como el norte de la región Oriental, lograron recuperarse con lluvias oportunas, lo que genera alivio financiero para los productores.
“Sabemos que han pasado cuatro años de seca y el sector se encuentra bastante endeudado; unos años buenos hacen que el productor pueda cumplir con sus obligaciones y proyectarse para los siguientes años”, mencionó.
En un país como Paraguay, donde el agro sigue siendo uno de los principales motores de la economía, el desempeño de la actual campaña vuelve a confirmar que, pese a la tecnología disponible, el clima continúa siendo un factor decisivo para el crecimiento del sector.