Demografía y sostenibilidad: el reto del país ahora es invertir en sus jóvenes para apuntar a una economía más sustentable
Paraguay atraviesa una etapa decisiva de su transición demográfica, a decir de la Representante Nacional de UNFPA, Rocío Galiano. Con una de las poblaciones más jóvenes de Sudamérica, el país se encuentra en el umbral de lo que se conoce como bono demográfico: un período en el que la proporción de personas en edad productiva supera a la de dependientes (niños y adultos mayores).
"Con certeza, el desarrollo sostenible y los Derechos Humanos están intrínsecamente relacionados, al pensar en el desarrollo se incluye también las dimensiones sociales y ambientales", remarcó la experta.
Esta ventana de oportunidad, sin embargo, no es automática ni permanente. Por lo cual, aprovecharla implica decisiones estratégicas, con inversiones prioritarias y sostenidas en las nuevas generaciones.
Así, la sostenibilidad del desarrollo va más allá de lo económico. Involucra también dimensiones sociales, ambientales y de derechos humanos. En ese marco, la juventud debe ser vista no solo como beneficiaria, sino como agente central del cambio. Para ello, es indispensable garantizar a todos los jóvenes tengan las condiciones necesarias para desplegar su máximo potencial.
Galiano puntualizó que el vínculo de la sostenibilidad con la población joven es clave porque tiene la chance de generar mayor desarrollo. Sin embargo, es necesario garantizar a todos por igual, que puedan contar con las posibilidades para desarrollar su máximo potencial. Esto con inversiones en educación, salud, empleo y protección social.

"Esto garantizará la sostenibilidad del crecimiento económico. Resulta necesario poner en la agenda pública el desafío de incorporar en la seguridad social el financiamiento del cuidado de las personas dependientes, teniendo en cuenta que para el 2050, el número de adultos mayores se duplicará hasta alcanzar la cifra de 1.600.000", manifestó.
Actualmente, solo 2 de cada 10 personas mayores de 18 años en Paraguay aportan a un sistema de jubilación, una cifra que alerta sobre la fragilidad de la seguridad social. A medida que el país envejece y aumentan las demandas en pensiones, cuidados y salud, será cada vez más urgente repensar el sistema para que pueda sostenerse en el tiempo. Esto requiere no solo mayores coberturas, sino también mejorar la inserción laboral y promover una cultura de ahorro que fortalezca la sostenibilidad fiscal.
La clave está en cuatro pilares: educación, salud, empleo decente y protección social. Estos son los motores que permiten no solo una inclusión real, sino también la construcción de un modelo económico más equitativo, productivo y resiliente.
Según proyecciones, para el año 2050, la población de adultos mayores en Paraguay se duplicará, alcanzando los 1,6 millones. Este dato demanda una mirada de futuro: si hoy no se invierte con enfoque inclusivo en la juventud, el país no tendrá cómo sostener mañana a una población más envejecida y dependiente.
Además, Galiano subrayó que no se puede pensar la sostenibilidad sin considerar el entorno ambiental. Las poblaciones más jóvenes, particularmente en zonas rurales o afectadas por eventos climáticos extremos, enfrentan barreras específicas que deben ser contempladas en las políticas públicas; la sostenibilidad ambiental también pasa por garantizar acceso a servicios, infraestructura resiliente y empleos verdes.
Así, la Representante Nacional de Unfpa señaló que para lograr la transformación del bono demográfico, resulta necesaria una evolución en el crecimiento sostenible e inclusivo, pues ya no basta con contar con una población joven numerosa: hay que brindarles oportunidades reales.