Con sostenibilidad, tecnología y vivienda, arquitectura paraguaya está en permanente ascenso, según especialista
Fabrizio Meza Periodista
Fabrizio Meza Periodista
En los últimos años, la arquitectura en Paraguay experimentó una transformación profunda, tanto en su percepción social como en su impacto dentro del desarrollo urbano.
Lo que antes se entendía simplemente como construcción, hoy se proyecta como una disciplina estratégica que cruza diseño, sostenibilidad y tecnología.
"La arquitectura paraguaya está en un permanente ascenso", así lo definió Aldo Cristaldo, arquitecto con más de dos décadas de trayectoria.
Según afirmó, el cambio de percepción en torno a su profesión fue la piedra angular, ya que hace 15 años, el ingeniero hacía todo. Y hoy, dijo, el cliente sabe que primero tiene que hablar con un arquitecto.

Este giro responde, entre otros factores, al fortalecimiento del capital humano. Cristaldo recordó que cuando él terminó la facultad en el año 2000, ya existía una camada de docentes y referentes que marcaban la diferencia. "Gracias a eso, hoy Paraguay cuenta con una muy buena oferta de profesionales".
El impacto se siente sobre todo en las principales ciudades del país: Asunción, Encarnación y Ciudad del Este. Aunque, en el interior aún hay camino por recorrer. "La presencia del arquitecto es muy baja fuera de los centros urbanos. Nuestro servicio todavía se ve como un lujo, cuando en realidad es una necesidad", subrayó.
A pesar de los avances, Cristaldo reconoció que la arquitectura sostenible aún no es un estándar en Paraguay. "La conciencia existe, pero en un segmento muy pequeño, muy de élite", explicó.
Y agregó que "tenemos un déficit habitacional que ronda entre las 600.000 y un millón de viviendas. Pedirle a alguien que no tiene techo que su casa sea sustentable es demasiado".
Desde el estudio en donde trabaja, el arquitecto mencionó que impulsa prácticas que buscan reducir el impacto ambiental sin encarecer los costos.

Para Cristaldo, el mayor desafío que enfrentan hoy los arquitectos en Paraguay es dar respuesta a la crisis habitacional.
"Es una obligación ética y también un gran negocio. Si estamos construyendo 20.000 viviendas al año y el déficit es de 600.000, el mercado está completamente desatendido", apuntó.
Romper con el prejuicio de que la creatividad encarece los proyectos es otro de los objetivos. "El diseño no debe verse como un gasto. La creatividad tiene que generar soluciones más económicas y con mayor impacto en la calidad de vida", dijo.
La incorporación de tecnología es un frente que, según explicó, aún está en pañales. "En gráfica y diseño estamos bien, pero en procesos estamos dormidos", afirmó el arquitecto.
Y explicó también que, en Paraguay, los flujos entre diseño y obra no están integrados. "El arquitecto dibuja, el renderista hace su parte, el constructor interpreta a su manera. No hay una línea clara que conecte todo el proceso".
Donde trabaja, mencionó, que ya están aplicando herramientas de inteligencia artificial para optimizar tiempo, costos y calidad. "Nuestro objetivo es pasar del dibujo a la obra con el mayor control posible y la menor cantidad de pasos intermedios", destacó.

En cuanto a la demanda actual, señaló que la ubicación es el factor determinante para los compradores. "El ladrillo vale lo mismo en cualquier lado, pero la diferencia la marca el terreno", indicó.
Para el consumidor final, los departamentos con dos dormitorios y área de servicio son los más solicitados. Así es que, si se logra eso en una buena ubicación y a un precio competitivo, es lo más buscado. "Después, por supuesto, hay quienes se conforman con menos o deben sacrificar ubicación por presupuesto", comentó.

Cristaldo tiene una visión optimista sobre el futuro de la arquitectura nacional. "Comparado con hace cinco años, estamos en otra estratósfera. Paraguay tiene muy poco que envidiarle a la región, sobre todo en términos creativos", afirmó.
Aunque reconoce que aún falta camino por recorrer, concluyó diciendo que "nuestra flecha está apuntando hacia arriba. Eso es lo más importante".