Con reales en mano, olas de brasileños llegan a Paraguay para invertir a largo plazo
El flujo de inversores brasileños hacia Paraguay se ha transformado en una tendencia con peso propio dentro del mercado inmobiliario y productivo. En el último semestre, el interés se intensificó con claridad, al punto de marcar un cambio de ritmo en la dinámica del sector.
Juan Carlos Acosta, CEO de Century 21, explica que se trata de “un mercado que empieza a desarrollarse con más fuerza”, impulsado por una situación regional que incentiva a los capitales a buscar mayor previsibilidad.
Acosta explica que los recientes cambios en el esquema impositivo brasileño funcionan como un catalizador, llevando a muchos inversores a mirar alternativas cercanas; Paraguay aparece como un destino “estable y con reglas más previsibles”, una combinación que hoy resulta determinante en la toma de decisiones.
Uno de los elementos más relevantes de esta ola de capital es su profundidad. Acosta remarca que el interés ya no se limita a zonas fronterizas, sino que alcanza a Asunción y otros polos urbanos, una señal fuerte de que “la marca país empieza a jugar un rol cada vez más fuerte”.
En el último período, señala Acosta, “la cantidad de consultas prácticamente se duplicó”, un dato que, más allá de los cierres efectivos, refleja la magnitud real del fenómeno. La percepción de Paraguay como destino confiable se solidifica entre inversores que antes lo veían como una opción secundaria.
Asimismo, Fabricio D’Ecclesiis, CEO de Saphira Business, coincide en que el país atraviesa un momento singular. Sostiene que Paraguay logró consolidar “una combinación poco frecuente en la región: estabilidad macroeconómica, previsibilidad normativa y un mercado aún con valores competitivos”, factores que explican por qué el interés brasileño se ha vuelto estratégico.

Por otra parte, el perfil del inversor también ha evolucionado, y muestra preferencia hacia inversiones estructuradas, con visión de mediano y largo plazo. D’Ecclesiis observa que este cambio responde tanto al contexto macroeconómico regional como a una necesidad de resguardo patrimonial.
Por consiguiente, la dolarización del capital se vuelve central en un mercado donde el real brasileño atraviesa momentos de devaluación e inflación elevada, empujando a los inversores a buscar mercados más estables.
El comportamiento se refleja en el tipo de demanda. Acosta identifica dos líneas claras: inversión en departamentos orientados principalmente a renta y una demanda creciente en el segmento industrial y logístico.
El ejecutivo señala que en muchos casos los inversores “no vienen solo a invertir, vienen a quedarse y a establecer empresas”, lo que multiplica el impacto económico de cada operación.
Una de las características más distintivas de esta nueva etapa es la lógica de inversión integral. En el mercado describen que muchas veces el desembarco brasileño incluye “oficinas, más depósitos o terreno para fábrica, más lugar para que vivan los que vienen detrás de la empresa”.
Por lo tanto, el enfoque de ‘paquete completo’ eleva la exigencia sobre la oferta inmobiliaria y acelera los procesos de transformación urbana. Ciudad del Este aparece como el caso más evidente de esta dinámica.
El dilema de la capital de Alto Paraná, según Acosta, no está en la demanda, sino en la capacidad de crear oferta a la altura. “El desafío de la ciudad realmente está en crear la oferta a esa demanda”, advierte, tanto en departamentos como en logística, en un proceso que ya implica la reconversión intensiva de zonas y barrios enteros.

Por su parte, D’Ecclesiis observa que el crecimiento de Ciudad del Este como un polo central responde a dos factores. El primero es geográfico, vinculado a su cercanía y fácil conexión con Brasil; el segundo se explica por la facilidad operativa que brinda el uso extendido del portugués, generando “mayor comodidad, confianza y fluidez” para los inversores.
En paralelo, Asunción y su área metropolitana también continúan captando capitales, pero en un enfoque de proyectos residenciales verticales, desarrollos corporativos y emprendimientos de usos mixtos, estableciéndose como un hub urbano para inversiones de mayor escala y complejidad.
A raíz del aumento general en la demanda, D’Ecclesiis sostiene que el sector privado comienza a adaptarse al nuevo perfil, desarrollando materiales informativos y comerciales en portugués para facilitar el proceso de análisis y desembarco de quienes evalúan invertir.
No obstante, como sintetiza Acosta, el interés extranjero es una oportunidad clara, pero también “un desafío de estar a la altura y honrar la confianza que llega”, en un momento en el que Paraguay surge como un destino serio y viable para invertir y producir en la región.