Brasil: Destino casi exclusivo del trigo paraguayo con el 99% de las exportaciones, pero no se cierra puertas a más mercados
Hugo Pastore, Director Ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), compartió detalles sobre la situación de la comercialización del trigo en Paraguay.
En primer lugar, aclaró que actualmente el país se encuentra en plena fase de comercialización, mientras que la época de producción aún no ha comenzado.
"En este momento no hay tareas relacionadas con el trigo, específicamente el trigo invierno", explicó Pastore, señalando que las siembras de trigo y soja ya están en proceso o por comenzar, pero la actividad en los campos es limitada.
A nivel comercial, los datos hasta finales de enero muestran un ritmo acelerado de exportación, con un volumen de casi 88.000 toneladas, una cifra superior a la registrada el mismo mes en 2024.
Pastore indicó que se espera que esta tendencia continúe en el mes de febrero, destacando que la producción y exportación de trigo se mantiene en ascenso a pesar de las fluctuaciones estacionales.
"Es probable que sigamos con esa tendencia cuando tengamos los números de febrero", mencionó, haciendo referencia a la dinámica positiva del mercado.

Sobre los mercados internacionales que están demandando trigo paraguayo, Pastore destacó que Brasil sigue siendo el principal destino de exportación, con un porcentaje cercano al 99% de las entregas dirigidas a este país.
En cuanto a la apertura de nuevos mercados, el ejecutivo mencionó que, aunque Paraguay ha logrado diversificar sus destinos en el pasado, es el propio mercado el que define la viabilidad de las exportaciones.
"Paraguay tiene otros mercados abiertos, como Bolivia y Vietnam, pero son cantidades pequeñas. El mercado define lo que es más conveniente", explicó Pastore.
Pastore agregó que, aunque la diversificación es una premisa importante, el mercado brasileño sigue siendo el más conveniente para las exportaciones de trigo debido a la logística sencilla que ofrece. "Los camiones tienen un tránsito corto desde los silos hasta los molinos de procesamiento, lo que facilita la comercialización", explicó.
En cuanto a las perspectivas de expansión a otros mercados, Pastore aclaró que, aunque existen ciertos intentos de abrir nuevos mercados, las circunstancias y los costos logísticos juegan un papel crucial en la decisión final sobre los destinos.

El panorama de exportación del trigo también está marcado por la participación activa de diversas empresas, tanto nacionales como internacionales.
El Director Ejecutivo mencionó que, en su mayoría, las exportaciones son lideradas por empresas nacionales, aunque también participan cooperativas y algunas multinacionales.
"La mezcla de empresas nacionales y cooperativas, junto con la presencia de multinacionales, hace que el negocio sea muy dinámico", afirmó, destacando la importancia de la colaboración entre estos actores para el éxito del sector.
A pesar de las incertidumbres climáticas, Pastore explicó que, aunque los números iniciales de la zafra de soja muestran una disminución del 15% en relación con las expectativas, no se trata de una "catástrofe" como la experimentada en 2022.
Además mencionó que la cosecha de soja está prácticamente terminada, y aunque la falta de lluvias afectó la producción en algunas regiones, dijo que los resultados no son tan negativos como se temía.
Pastore destacó que las regiones del norte, como San Pedro y Concepción, continúan enfrentando dificultades relacionadas con la falta de lluvias y las altas temperaturas. "En estos lugares, el cambio climático ha sido un factor recurrente que afecta la producción por cuarto año consecutivo", agregó.
Sin embargo, el ejecutivo se mostró optimista sobre el futuro inmediato, confiando en que las lluvias previstas en las próximas semanas podrían mejorar la situación.

Sobre las expectativas de producción para el 2025, detalló que las áreas sembradas de soja y maíz son similares a las de la campaña anterior, con una posible ligera expansión en el caso de la soja.
En este contexto, el 2025 presenta tanto desafíos como oportunidades para los productores. "Todavía estamos en las etapas iniciales de la siembra, por lo que los números finales dependerán de cómo evolucionen las condiciones climáticas en las próximas semanas", explicó.
Respecto al maíz, mencionó que la campaña de maíz zafriña es una de las más relevantes, y que el clima está jugando un papel fundamental en la evolución de la producción.
"Este año estamos enfrentando muchos desafíos en cuanto a las precipitaciones, lo que hace que debamos estar muy atentos a cómo se desarrollan las condiciones climáticas en las próximas semanas", apuntó.
En resumen, el año 2025 se perfila como un desafío para la agroindustria paraguaya, especialmente en términos climáticos y económicos. A pesar de los obstáculos, Pastore concluyó que el sector tiene la capacidad de superar las expectativas, siempre y cuando las condiciones climáticas y los mercados internacionales favorezcan a los productores.